Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Una buena bofetada para calmarnos

virus naturaleza bofetadaLa última cepa está cambiando todo lo que sabíamos sobre el manejo de la pandemia. Es súper contagiosa, generalmente leve y ninguna vacuna parece proteger contra ella. En resumen, después de dos años de esfuerzos sin precedentes e inversiones sin igual, se burló de todo. Es sólo la bofetada que necesitábamos para despertar de nuestros esfuerzos delirantes, para mantener la forma de vida anterior. En lugar de luchar una guerra condenada al fracaso, deberíamos unir la cabeza y diseñar una forma de vida más segura y tranquila.

No considero que el virus sea una enfermedad; lo considero la cura. El proceso de curación debe comenzar con repensar nuestra vida: qué queremos lograr, qué nos hará felices, qué es verdaderamente importante en la vida y cómo construir una sociedad donde nadie socave los sueños de los demás, sino que los apoye, para que todos puedan realizarlos en lugar de sólo unos pocos elegidos, a expensas de los demás.

De hecho, que el virus interrumpa nuestra forma de vida anterior, es un regalo de la naturaleza para la humanidad. Nos estábamos ahogando en la arrogancia y ahora se nos muestra nuestros límites. Nada es más sano que saber la verdad. Si sabes la verdad, de ahí puedes construir mejor. Pero si no sabes quién eres ni dónde vives, todo lo que hagas saldrá torcido y se derrumbará.

De hecho, estamos presenciando el colapso de nuestra antigua forma de vida. La naturaleza la esté destruyendo, eso prueba que era insostenible. Si somos inteligentes, captaremos la indirecta y no intentaremos ir a donde la naturaleza no nos lo permita.

Los gobiernos ya han gastado billones de dólares en paquetes de rescate y otros programas de ayuda. Pueden seguir haciéndolo y aprovechar que millones de personas renuncian a su trabajo, para instalar programas en el país e incluso en el mundo, que imaginan una sociedad humana nueva. En todos los niveles, personal, comunitario, nacional e internacional, debemos repensar la estructura de nuestra sociedad y nuestras relaciones con los demás.

La ciencia no vencerá al virus. Muta más rápido de lo que los científicos pueden desarrollar vacunas o medicamentos. Incluso si los científicos pudieran desarrollar nuevas vacunas cada pocos meses, ¿qué vida es, si tienes que recibir una vacuna de refuerzo contra una nueva variante tres veces al año?

Peor aún, nosotros creamos estos virus. Básicamente, somos bolsas de microbios que caminan y hablan y, hay tantos que no conocemos, hasta que se vuelven patógenos. Si tomas los múltiples casos de cruceros, cuya tripulación e invitados están totalmente vacunados y aún así, sufren brotes repetidos y el caso (muy extraño) de la estación de investigación polar cuya tripulación, totalmente vacunada, examinada con frecuencia, puesta en cuarentena y ubicada en el Polo Norte, a cientos de millas de otros seres humanos y de pronto, dos tercios están contagiados de Covid, te darás cuenta de que el virus está dentro de nosotros, no fuera y ahí es donde debemos encontrar la cura.

El elemento dentro de nosotros que es nocivo y genera cada elemento nocivo en realidad, es nuestra actitud. Nuestro enfoque abusivo y explotador de todo y de todos los que nos rodean, enferma a todos. Deforma cada nivel de la realidad y la convierte de benigna en maligna.

Si ves las otras partes de la creación, no encontrarás que ninguna de ellas sea mala, mal intencionada ni malvada. Todas las partes de la naturaleza funcionan tal como la naturaleza las creó. Somos el único elemento que conscientemente busca tomar más de lo que necesita, niega a los demás lo que necesitan y no para sustento propio, sino por el placer de hacerlos sufrir y sentirse superior.

Porque queremos mostrar a todos que somos los jefes, la naturaleza nos muestra quién es el verdadero jefe. Por eso, hasta que inclinemos la cabeza y nos pongamos en línea con los demás elementos de la creación, la naturaleza seguirá “explicándonos” la verdad con fuerza y ​​dolor.

Cuando dejemos de ser abusivos, no seremos abusados. Cuando dejemos de desear el mal a los demás, no sufriremos daño de la naturaleza. Si buscamos una vida tranquila y placentera con lo que nos rodea, será exactamente la vida que tendremos. Esta es la lección de la naturaleza para la humanidad.

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