Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

El discordante tambor de la guerra

guerra Rusia UcraniaEl mundo espera con gran expectación, para ver si Rusia invade Ucrania, miles de tropas estadounidenses están en alerta máxima para invadir Europa del Este y la OTAN anunció que enviará más barcos y aviones de combate a Ucrania para reforzar los estados bálticos, yo estoy convencido de que no estamos al borde de una guerra mundial.

Invadir Ucrania no es provechoso para Rusia, porque podría conducir a una guerra, que los rusos, sin duda, perderán. Es probable que en lo militar, tengan éxito aquí y allá, aunque su ejército ya no sea tan fuerte como en el pasado, pero financieramente perderán. De todos modos, la economía de Rusia es débil y la vida allí es difícil. La guerra sólo los aplastaría.

En el mundo moderno, ya no vale la pena luchar, ¿cual es el punto? ¿más dinero, más recursos naturales? Finalmente, la inversión en conflicto es mayor que la ganancia, por no hablar de la intervención posterior que costará una fortuna. Hoy es mejor buscar cooperación  económica, como en la Unión Europea, organizar relaciones industriales y culturales y participar en actividades económicas y comerciales y así, todos los países que se unan a la alianza se beneficiarán del negocio conjunto.

¿Qué gana Rusia al conquistar y controlar más territorio? Ya tiene vastos territorios superfluos, que se extienden desde el río Volga hasta el lejano oriente, donde apenas hay habitantes. Se puede deducir que su acción no es por un pensamiento práctico, sino por una compulsión privada, la necesidad de conquistar y sentir: «¡Esto es nuestro!». Rusia disfruta mostrándole al mundo que es un país fuerte. Este orgullo ruso es bien conocido, es un rasgo familiar que puede incitarlo a andar descalzo y a comer grava, siempre y cuando gane respeto y simpatía.

Además, los ucranianos son fuertes, tienen mucho resentimiento contra los rusos, eso les da fuerza para oponerse. Si es así, ¿de dónde vienen los vientos de guerra? Primero, de los medios que se benefician. Segundo, de gente cuyo trabajo es alimentar la guerra, -formadores de opinión y analistas políticos que saben que el conflicto es su arte y saben cómo reclutar en sus filas a las minorías insatisfechas con el estado existente, así provocan alboroto a cualquier hora. Tercero, los políticos, quienes, en caso de escalada o de guerra real, saben que aumentará su prestigio ante la población. La posibilidad de una guerra está en boca de todos, mientras que, según encuestas recientes el índice de aprobación de Joe Biden, presidente de EUA, sigue cayendo. El 72% de los estadounidenses cree que su país va en «dirección equivocada», lo reveló una encuesta de NBC, hace unos días.

A pesar de los feroces vientos, no creo que Europa esté al borde de la guerra. Incluso si caen algunos misiles aquí y allá, la crisis actual, finalmente se resolverá vía diplomática, no militar. Se firmará un buen acuerdo para todos los países involucrados: Rusia, Ucrania y por supuesto, EUA, que siempre sale más fuerte y exitoso.

Es bueno que Israel esté fuera del lío Rusia-Ucrania. Los países que no entren en conflicto formarán una base sólida y correcta para una vida mejor, especialmente Israel, cuyo papel es ser la fuerza pionera de un mundo nuevo, más equilibrado y estable.

Los judíos que vemos desde la distancia lo que allí sucede, debemos comprometernos a resolver nuestras guerras, a corregir la relación dentro de nuestro pueblo, para que podamos dar ejemplo de una conexión cordial, verdadera y cualitativa, con base en el gran deseo de tocar los tambores de paz. Esa es la esencia y el mandato que debe implementar el pueblo de Israel, para convertirse en “luz para las naciones” en beneficio de todos los pueblos del mundo.

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