Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Sucot de lo Alto

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Si observamos por un momento desde fuera todo el ajetreo en torno a la sucá, descubriremos que la mayoría de las costumbres conocidas de Sucot pueden parecer poco lógicas e incluso extrañas. ¿Qué quisieron expresar los cabalistas cuando establecieron los símbolos de esta festividad? ¿Por qué una sucá y no una tienda beduina? ¿Por qué un etrog (cidra) y no un tomate? ¿Qué nos insinúan realmente las costumbres de la festividad de Sucot? Profundicemos un poco y examinemos su significado espiritual.

Según la sabiduría de la Cabalá, la sucá simboliza la forma corregida y completa a la que está destinado a llegar todo ser humano. Las leyes de su construcción expresan simbólicamente la manera en que la persona se eleva por encima de su ego y adquiere la capacidad de amar y otorgar. Por ejemplo, está escrito que al construir el sjaj (cubierta de ramas de la sucá) hay que respetar la regla: «su sombra debe ser mayor que su luz», es decir, debe haber más sombra que luz en la sucá. Esta costumbre simboliza una acción espiritual en la que la persona «oculta», es decir, restringe el uso de su ego para poder salir de él hacia la luz, hacia el amor y el otorgamiento.

El sjaj se construye con ramas denominadas «desechos del granero y de la bodega», es decir, cosas que para nosotros tienen poca importancia. Esta costumbre también simboliza un proceso que atraviesa la persona que avanza por el camino espiritual: al principio, la necesidad de amar al prójimo le parece insípida e incluso le provoca rechazo, como esos desechos. Sin embargo, en una segunda etapa, la persona aprende a elevar la importancia del amor hacia los demás hasta lo más alto y, gracias a este cambio en su actitud hacia ellos, descubre la conexión con la fuerza superior.

También las cuatro especies (Arbaat HaMinim) aluden a las sensaciones que experimentamos en el camino espiritual y corresponden a las cuatro partes del alma, descritas también mediante el nombre Yod-Hey-Vav-Hey (י-ה-ו-ה). Son cuatro estados que la persona experimenta en su camino espiritual. El sabor de cada una de las especies simboliza el sentimiento, mientras que su aroma simboliza la comprensión intelectual.

Así, por ejemplo, el etrog (cidra) alude a un estado en el que la persona comprende y también siente la importancia de la espiritualidad y del amor al prójimo.

En otras ocasiones, la persona encuentra que el camino espiritual «tiene sabor, pero carece de aroma»: anhela descubrir la espiritualidad, pero no sabe cómo hacerlo. Entonces su estado recibe el nombre de lulav (rama de palmera datilera).

A veces, el avance espiritual tiene para ella «aroma, pero no sabor», es decir, lo percibe intelectualmente, pero no lo siente, y entonces se denomina hadasim (ramas de mirto).

Y cuando no tiene ni sabor ni aroma, recibe el nombre de aravot (ramas de sauce).

La costumbre de unir las cuatro especies y agitarlas simboliza la última etapa antes de entrar en el mundo espiritual. La persona reúne en su interior toda la experiencia que ha acumulado a lo largo del camino —todas sus vivencias, sentimientos, discernimientos y comprensiones— en una sola unión, en una petición precisa de corrección dirigida a la fuerza superior. Solo entonces recibe respuesta y se abre ante ella la percepción de una nueva realidad espiritual de plenitud y eternidad. Este estado se denomina Simjat Beit HaShoevá (la alegría de la casa de la extracción del agua).

Los siete días durante los cuales se habita en la sucá corresponden a las siete sefirot que representan las partes del deseo que requieren corrección: Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj, Hod, Yesod y Maljut. Las tres primeras sefirot —Kéter, Jojmá y Biná— se consideran la parte del Creador en el ser creado y no necesitan corrección.

La Cabalá nos enseña cómo construir una sucá interior en nuestro corazón. Pero no una sucá cualquiera, sino una sucá de paz, amor y unidad entre las personas. El período de las festividades constituye una maravillosa oportunidad para elevarnos por encima de las disputas, la separación y el odio, y abrir una nueva página en nuestras vidas.

Si aprovechamos esta oportunidad y nos unimos, el amor se revelará en las conexiones entre nosotros y llenará nuestros corazones de alegría y felicidad.

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