Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Por qué preservar la tierra?

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[Vista aérea muestra los desechos domésticos flotando en el río Citarum en Bandung, Indonesia, 15/mar/21. El gobierno se comprometió a limpiar el río, que se considera, uno de los más contaminados del mundo y hacer que para 2025, el agua sea potable, pero los desechos domésticos e industriales siguen fluyendo en su corriente. Fotografía tomada con un dron. REUTERS / Willy Kurniawan]

A medida que la crisis climática se intensifica y las condiciones meteorológicas extremas son cada vez más frecuentes, los expertos se preguntan seriamente qué tan cerca estamos del punto sin retorno. CBS News informó el 26 de abril que, según el profesor Timothy Lenton, líder mundial en materia de crisis climática, «la capa de hielo de la Antártida occidental pudo haber pasado ya por el punto de inflexión». CBS News también habló con otros expertos e informó que “su mensaje fue unánime: los cambios están ocurriendo más rápido de lo esperado y la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión en el sistema climático, que hace apenas una década parecía remoto y lejano, ahora parece mucho más probable e inmediato. «Por eso he estado sonando la alarma», dijo Lenton. «En sólo una década, el nivel de riesgo aumentó notablemente, eso debería desencadenar una acción urgente».

Sin embargo, en mi opinión, la cuestión no es si acertamos o no ni si estamos cerca de llegar al punto de inflexión. Creo que la pregunta que deberíamos hacernos no es si la Tierra está condenada y nosotros lo estamos con ella, sino, antes que nada, por qué estamos aquí. El universo en el que vivimos existe desde hace unos catorce mil millones de años. La Tierra ha existido durante aproximadamente 4,500 millones de años y la vida en la Tierra comenzó unos cientos de millones de años después de la formación de la Tierra. Hemos evolucionado de átomos a moléculas, de moléculas a criaturas unicelulares y de criaturas unicelulares a las innumerables formas de vida en el agua, en la tierra y en el cielo. Finalmente, en los últimos cientos de miles de años, surgió la humanidad. Poco a poco, nos convertimos en gobernantes del planeta, explotamos su suelo, flora y fauna, contaminamos aire, suelo y agua y agotamos los recursos de la Tierra lo más rápido que podemos para ganar poder y riqueza. ¿Para eso estamos aquí, para hacer todo ese daño? Quizá, si supiéramos la respuesta, no haríamos el daño inconcebible que, a cada segundo, infligimos al planeta. La pregunta del propósito de estar aquí es, la pregunta clave que debemos responder. Si conocemos la respuesta, resolveremos nuestros problemas y salvaremos al planeta.

En las últimas décadas, hemos probado innumerables tácticas y estratagemas para frenar las emisiones, disminuir la contaminación y disminuir nuestra explotación del planeta. Nada funcionó. Además, no sólo explotamos a nuestro planeta, explotamos toda la vida en él y nos explotamos unos a otros. El maltrato a otros que nos caracteriza es evidente en todos los frentes, es decir, el problema es mucho más sistémico y profundamente arraigado que, por ejemplo, cambiar a energías renovables o frenar la deforestación. El problema que causa nuestras dificultades, somos nosotros o más exactamente nuestra naturaleza: la naturaleza humana. A diferencia de cualquier otro ser en este planeta, somos explotadores, mezquinos y abusivos; entre nosotros, con todas las criaturas vivientes y con el planeta al que llamamos hogar. De hecho, somos tan despiadados que no podemos reprimir nuestra codicia ni siquiera, cuando sabemos que nuestras acciones arruinarán el futuro de nuestros hijos y nietos. En lugar de una casa para vivir, les estamos entregando una pila de basura del tamaño del planeta. ¿Qué buen padre haría eso? Ninguno por supuesto, pero no somos buenos padres.

Aunque, no todo está perdido. En el primer bloqueo que se impuso en casi todo el mundo al comienzo del brote de coronavirus, múltiples ejemplos de la resistencia de la naturaleza en todo el mundo, demostraron que la Tierra es mucho más fuerte de lo que pensábamos y puede recuperarse incluso de la explotación humana prolongada. Por eso, si resolvemos nuestro único problema -la naturaleza humana-, el resto de la naturaleza se recuperará rápidamente y se restablecerá el equilibrio planetario.

Cambiar la naturaleza humana puede parecer imposible al principio, es como salir de un pantano jalando tu propio cabello. Pero, podemos aprender de la naturaleza para hacerlo. En la naturaleza, todo cambia según su entorno. La adaptabilidad es clave para la supervivencia de cualquier especie. Si creamos un ambiente de cordialidad, responsabilidad mutua y afecto, nuestra naturaleza se adaptará a su entorno y se volverá igual. No necesitamos cambiarnos a nosotros mismos, sólo nuestra actitud superficial. Así, si toda la sociedad se comporta con amabilidad, la gente se volverá realmente amable. Así como vivir en un entorno cruel obliga a los que viven allí a ser crueles, incluso si no lo son por naturaleza, lo contrario es igualmente cierto.

Una vez que hagamos amigable y considerado a nuestro entorno social, nuestra naturaleza se volverá amigable y considerada. Una vez que nos volvamos amistosos y considerados, dejaremos de ser explotadores. Una vez que dejemos de ser explotadores, dejaremos de abusar unos de otros, de los demás seres vivos y del planeta en su conjunto. Resulta que para salvarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta, nuestro único objetivo debería ser cambiar nuestro entorno social, de hostil a amistoso, de abusivo a considerado. Lo demás seguirá rápidamente.

Además, al recodificar nuestra naturaleza inherente revelaremos reinos que no podemos concebir en este momento. Mientras estemos concentrados sólo en nosotros mismos, todo lo que veremos será a nosotros mismos. Pero el propósito de estar aquí, es crecer mucho más allá de nosotros mismos, comprender la realidad, comprender, en el nivel más profundo, por qué existimos, por qué hay vida y muerte, creación y destrucción y que todo está conectado. Sólo si pensamos en los demás, dejaremos de pensar en nosotros mismos y sólo si dejamos de pensar en nosotros, comenzaremos a percibir el mundo que nos rodea como realmente es. Por eso, la única pregunta que debemos hacernos, para asegurar nuestra vida, el bienestar del planeta e incluso nuestra felicidad es «¿Por qué estamos aquí?»

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3 comentarios sobre “¿Por qué preservar la tierra?
  1. Rosa Maria Lomeli Delgado dice:

    Buen día, gran verdad. Tuve un accidente hace 8 años y me pregunté para que estoy aquí? Cuál es el sentido de la vida? Cómo lleno ese vacío existencial? Me siento parte de toda esa toxicidad y quiero cambiar. Muchas gracias. Dios los bendiga grandemente 🙏🙏🙏

  2. Rosa Maria Lomeli Delgado dice:

    El cambió está en cada uno de nosotros. 🌹

  3. Mercedes dice:

    Asi es como pienso vivir con cordialidad, amabilidad hacia el otro y ser responsable de cada uno de nuestros actos. El cambio empieza con uno mismo. Gracias DR. Michael Laitman

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