Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Problemas en el paraíso, el mundo en peligro

el mundo en peligro

Los desastres naturales se duplicaron a nivel mundial en las últimas dos décadas. La ONU advierte que el mundo está en peligro de convertirse en «un infierno inhabitable para millones de personas». A menos que se tomen medidas sobre el cambio climático: inundaciones, huracanes, olas de calor, terremotos, incendios y ahora una pandemia, las calamidades serán más intensas y frecuentes que nunca, ¿por qué es esta aceleración?

Los humanos ven a la naturaleza como una fuerza que está fuera de balance, que está fuera de control, pero sienten que siempre fue así, pues las catástrofes han sido omnipresentes, como si esta actitud nos hiciera la vida más fácil. No funcionará. La naturaleza presiona a la humanidad para que asuma su responsabilidad y solucione, de una vez por todas, el desastre que causó.

En un estudio reciente de la ONU sobre el costo humano de los desastres, se informa que entre 2000 y 2019, hubo más de 7,000 catástrofes naturales importantes, que afectaron a 4,000 millones de personas. Es casi el doble del número de calamidades registradas entre 1980 y 1999, un aumento extraordinario, debido principalmente a la crisis climática que amenaza nuestra propia existencia.

Necesitamos entender que las plagas y el sufrimiento creciente, aparecen por una razón: para guiar al hombre a que encuentre la causa real de lo que sucede y trate el problema desde su origen, pues es obvio que los esfuerzos de los científicos y de los políticos son ineficaces y han fallado en el intento de detener esta avalancha. ¿Por qué ahora se intensifica el surgimiento de estos desafortunados eventos naturales? Los cabalistas que estudian los detalles de la estructura de la realidad nos dan la respuesta. Yehuda Ashlag, principal cabalista del siglo XX lo explica sucintamente:

“La naturaleza, como juez hábil, nos castiga según nuestro desarrollo. Porque podemos ver que en la medida en que la humanidad se desarrolla, los dolores y tormentos que rodean nuestro sustento y existencia también se multiplican … se debe sacar la conclusión correcta: la naturaleza finalmente nos derrotará y todos nos veremos obligados a unir nuestras manos para seguir sus leyes, con todas las medidas que nos requiera” (Artículo La Paz)

En pocas palabras, el mundo evolucionó hasta este punto, finalmente entró en una nueva etapa de desarrollo, en un nivel completamente diferente en el que la humanidad debe reconocer plenamente la unidad de la naturaleza como un sistema holístico, un todo.

Sin embargo, hay un error en el sistema, una excepción que es la fuente de los problemas. Dentro de este sistema se encuentra la especie humana, el centro del mundo, a quien se le da libertad de elegir, hacer lo que le plazca, sin importar las consecuencias y actualmente actúa como una influencia negativa frente a la trayectoria del resto de la naturaleza, que es global, integral y unida.

Por tanto, el ser humano es quien está desequilibrando el sistema, transformando su bien engrasado funcionamiento, en una máquina desarticulada cuyas piezas chocan y rechinan constantemente, en una red que necesita reparaciones urgentes para seguir funcionando antes de caer en el colapso total.

Si queremos salvar el planeta y, como consecuencia, a nosotros mismos, nuestra tarea es reconstruir la sociedad humana y equilibrar su actividad con las leyes de la naturaleza. Si viéramos a profundidad las intrincadas interconexiones de la red de la naturaleza, nos daríamos cuenta de que nosotros, como elemento racional de la creación, podemos afectar, de hecho lo hacemos, drásticamente, al resto de las partes.

Por eso, llegó el momento en que cada uno debe verse en el espejo y decir: “Basta de culpar a los demás por mis problemas; tengo que asumir mi responsabilidad.» ¿Cómo se puede hacer? Sólo se puede hacer si toda la humanidad se une deliberadamente para lograr igualdad, interconexión y entendimiento mutuo. Todo nuestro desarrollo, en el que las innovaciones humanas se propagan y transforman el estilo de vida de todos y cada uno, demuestra hasta qué punto estamos interconectados. Cuando lo entendamos, comprenderemos el verdadero significado de estar en equilibrio con la naturaleza y así, la equilibraremos. No podemos escapar del requisito de sincronizarnos con la naturaleza.

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