Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

No hay policía, no hay justicia, no hay paz

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WASHINGTON, DC – JUNE 08: People walk down 16th street after “Defund The Police” was painted on the street near the White House on June 08, 2020 in Washington, DC. After days of protests in DC over the death of George Floyd, DC Mayor Muriel Bowser has renamed that section of 16th street “Black Lives Matter Plaza”. (Photo by Tasos Katopodis/Getty Images)

La muerte de George Floyd y las manifestaciones de protesta podrían haber generado muchas ideas plausibles para mitigar la brutalidad policial y el racismo. La disolución total de la policía no fue una de ellas. ¿Cómo puede una sociedad mantener la ley y el orden sin la policía? ¿quién protegerá a los minoristas honestos de los saqueadores, como vimos en las últimas dos semanas?

Según el diccionario de Webster, policía es “el departamento del gobierno que se ocupa principalmente de mantener el orden público, la seguridad, la salud, el cumplimiento de la ley y posee poderes ejecutivos, judiciales y legislativos”. La policía también está “encargada de la prevención, detección y enjuiciamiento de agitaciones y delitos públicos”. Claramente, sin vigilancia, nos encontraremos en un país sin ley y ¿quién quiere ir por ese camino?

Sin embargo, esto es exactamente lo que el Ayuntamiento de Minneapolis decidió hacer: disolver la policía. Especialmente después de los disturbios que siguieron a la muerte injustificada de Floyd, esta decisión parece caprichosa, irresponsable y desafía al sentido común. Si se hace, no habrá justicia ni paz, sólo habrá muerte y anarquía. Será el infierno en la tierra.

Hay muchos problemas con las fuerzas policiales de hoy en Estados Unidos, pero sólo reflejan a una sociedad llena de odio, cuyos componentes básicos se desmoronan. La violencia excesiva no es propiedad exclusiva de la policía; EUA tiene la sociedad civil más violenta y armada del mundo, mucho más que cualquier régimen retrógrado que puedas imaginar.

Si se va a cambiar la situación, se debe comenzar desde la raíz, desde la gente, los ciudadanos y los residentes. Sin culpar a otros, sin justicia propia y con mucha sinceridad y coraje, se deben buscar dentro de los valores y sentimientos que han ayudado a instaurarse dentro de la sociedad.

No hay duda, todos somos egocéntricos y sólo vemos nuestros intereses. Pero hoy, nuestro interés requiere que nos aseguremos de que todos reciban lo justo. No podemos permitirnos descuidar ninguna parte de la sociedad, pues es seguro que esa parte se revelará e incendiará a toda la sociedad, junto con ella misma. En otras palabras, la seguridad de cada persona se ha vuelto totalmente dependiente de la seguridad de todos los demás en la sociedad. Hoy, actuar de acuerdo con esta premisa es obligatorio, pues las consecuencias de no hacerlo son anarquía, destrucción y muerte.

En una sociedad cuyos miembros sienten que dependen de los demás, la vigilancia policial realmente puede volverse redundante. Si todos se preocupan por los demás, tanto como se cuidan a sí mismos, no lastimarán a nadie y todos se ayudarán unos a otros. Por eso, hoy, el objetivo principal de cada comunidad, ciudad, estado y país, debe ser que cada uno aprenda las leyes de la sociedad interdependiente, que gradualmente llegue a vivir por ellas y de esta manera desarrolle amor hacia los otros en la comunidad.

Este aprendizaje no es un curso; es un aprendizaje continuo que acompaña a cada persona en la sociedad y se adapta a la sociedad cambiante. En la sociedad actual, muy pocos conocen el sistema de gobierno que toma tantas decisiones cruciales sobre su vida. Las personas educadas se comportarán de manera educada. Por lo tanto, el aprendizaje debe consistir tanto en teoría como en práctica. La parte teórica los familiarizará con las instituciones y regulaciones que permiten que funcione una sociedad moderna, así como con una perspectiva más amplia de la naturaleza interconectada de la sociedad contemporánea. La parte práctica consistirá en ejercicios que nutran el sentimiento de conexión mutua entre la gente. Esta es la parte que les permitirá transformar su vida, de una vida de sospecha y tensión, a una vida de apertura y alegría.

Para lograr esta transformación, la parte práctica se enfoca en reafirmar la solidaridad con la comunidad, la ciudad, el estado y el país, el sentido de responsabilidad mutua y la confianza de que al trabajar juntos con estos objetivos, se puede transformar la vida.

Si bien, la parte teórica se puede enseñar a cada individuo, la parte práctica requiere aprender en grupos. Pueden ser grupos físicos o grupos en línea, pero el grupo necesita trabajar unido y desarrollar una dinámica grupal. En el proceso de superar los enfrentamientos del ego y otras tensiones sociales, cada uno aprenderá los beneficios de preocuparse por la sociedad y sabrá qué hacer para mitigar los conflictos cuando se acaloran demasiado. Si hay buena voluntad, siempre habrá una solución.

Sólo si la comunidad logra un nivel sustancial de responsabilidad mutua, puede reducir el nivel de vigilancia. En lugar de aplicar la ley, la preocupación mutua de los miembros de la comunidad, abolirá los delitos dentro de la comunidad casi por completo y se ocupará de manera efectiva de esos casos cuando surjan. Pero hasta que eso suceda, ¿no hay policía? No hay justicia, no hay paz.

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