Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La riqueza de las naciones

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Foto: Energean, el barco de perforación, con sede en Londres, comienza a perforar en el campo de gas natural de Karish, en la costa de Israel en el este del Mediterráneo, 9/may/22.. REUTERS/Ari Rabinovitch

El nombre completo de la célebre composición de Adam Smith, La riqueza de las naciones, es una Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones. Hace unos años, Israel encontró una fuente que seguramente generará una gran riqueza: gas natural y mucho. Para capitalizar sabiamente la bonanza, el Estado fundó el Fondo de Ciudadanos de Israel, un fondo soberano de riqueza que se encargará de que las ganancias inesperadas y repentinas no desequilibren la economía. Este mes, el fondo comenzó a liberar dinero en el mercado y comenzó la carrera por el dinero en efectivo. Para mí, esto es una señal de que lo estamos usando mal incluso antes de comenzar.

La riqueza de una nación no se mide por su capital ni se incrementa por “manos invisibles”, como Smith se refirió al poder del interés propio para beneficiar a la sociedad. Por el contrario, el interés propio es tan poderoso, que se convirtió en la principal fuerza destructiva de la humanidad.

Hoy, la verdadera riqueza sostenible se mide por el nivel de cohesión de la sociedad. Si sólo peleamos por el botín, convertimos la bendición en fracaso. Si la riqueza sólo aumenta nuestra división, también nos debilitará en todos los niveles: económicos y de otro tipo.

Nuestros valiosos recursos, especialmente en el Estado de Israel, son los recursos humanos, no financieros ni monetarios. En lugar de centrarnos en la riqueza, debemos centrarnos en la vitalidad social, en lo que hará prosperar a la gente de nuestro país y ciertamente no es dinero.  La conexión nos hará prósperos, creará empleos y reducirá gastos innecesarios (y hay muchos). Los “ingresos” de estas operaciones generarán mucho más de lo que cualquier fondo soberano de riqueza pueda generar.

Todos los problemas a los que nos enfrentamos, desde la inflación vertiginosa hasta la escasez de alimentos y semiconductores, pasando por envíos retrasados, son síntomas de nuestra división social y enemistad generalizada entre la gente. Cuando los enmendemos, no sólo resolveremos nuestros problemas sociales, también sanaremos la economía y nuestras relaciones con los vecinos, que se burlan de nuestras muestras de desacuerdo y nos desprecian por nuestra desunión social.

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