Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Coronavirus: La vacuna de la naturaleza para curar el egoísmo

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Con todos los hogares en cuarentena y la orden de los departamentos de salud de quedarse en casa -excepto para satisfacer las necesidades esenciales- que imperan en este momento en todo el mundo, aunque todo está destinado para proteger nuestra salud física, también puede servir como un nuevo entorno para que nos curemos, a nosotros mismos como individuos y a la sociedad.

El hecho de que muchos estemos confinados en nuestro hogar, debería servir para revelar nuestro verdadero estado: que internamente estamos alejados unos de otros. Esa revelación puede servir para indicarnos que la lejanía física y el aislamiento corporal requieren cercanía interna y conexión espiritual.

Lejanía física y aislamiento corporal requieren cercanía interna y conexión espiritual

Gracias al coronavirus, que en todo el mundo nos encierra en nuestro hogar, tenemos acceso a un nuevo espacio, donde podemos participar con un mismo pensamiento. En este espacio, tenemos oportunidad de buscar mayor contacto interno entre nosotros y con la fuerza de conexión, que anteriormente estaba oculta. Debido a que nuestro estilo de vida abrumado, competitivo y material se detuvo repentinamente, estamos ubicados en un nuevo entorno en el que tenemos oportunidad de acercarnos a la naturaleza.

“El virus del ego no nos produce fiebre ni tos seca; ataca nuestros pensamientos y deseos. Nos hace pensar en nosotros mismos todo el tiempo, nos obliga a actuar sólo para beneficio personal, usa a todos y todo los que nos rodea para su satisfacción”.

¿Qué es la naturaleza? La naturaleza, fundamentalmente es un pensamiento que tiene la cualidad de conexión, amor y otorgamiento. Mientras más se parezcan nuestras actitudes mutuas a la cualidad de la naturaleza, más descubriremos un nuevo campo que parece surgir entre nosotros, el espacio que existe en nuestra conexión, que está vivo, respira y late.

En el campo que empieza a formarse entre nosotros, comenzamos a vivir en un nuevo nivel de conexión. Este nuevo nivel de conexión requiere que desarrollemos un sentido de dependencia y responsabilidad mutua, con lazos de apoyo, aliento y amistad entre nosotros. Todo lo que habíamos creado nos parece artificial y transitorio.

La naturaleza nos enseña a crecer y ser considerados unos con otros

La fuerza integral de la naturaleza que se revela en nuestra conexión, en forma alternativa, nos acerca internamente y también nos aleja. Se puede comparar con los padres que enseñan a su bebé a caminar, le toman de la mano y los llevan unos pocos pasos, luego le sueltan la mano, permiten que el bebé caiga, todo bajo su cuidadosa guía, así permiten que el bebé aprenda a caminar solo.

Del mismo modo, hay momentos en que nos sentimos unidos y hay momentos en que nos aislamos, esta variación sirve para que podamos buscar una conexión positiva por encima de nuestra gran distancia y construir relaciones más maduras. “Maduro” significa que tenemos una la sensación de rechazo que nos separa y por encima de esa sensación negativa, fundamos conexiones positivas de consideración y asistencia mutua.

La naturaleza nos inyectó el coronavirus como vacuna para curar un virus más grave

Antes de que el coronavirus nos golpeara, fuimos golpeados con otro virus: nuestra naturaleza egoísta. El virus del ego no nos dio fiebre ni tos seca; Atacó nuestros pensamientos y deseos. Todo el tiempo nos hace pensar en nosotros mismos y actuar únicamente para beneficio personal, usa a todos y todo lo que nos rodea para satisfacerse. 

El problema es que el ego nunca puede estar genuinamente satisfecho. Es una carrera interminable la de buscar satisfacción, cada vez cambia y desea más y más, nos hace olvidar que debemos ser considerados con los demás y nos obliga a buscar más riqueza, estatus social y poder, usando cualquier cosa y a cualquiera que nos permita ponerle las manos encima.

Así, la naturaleza nos inyectó el coronavirus, una vacuna natural contra el virus del ego que recientemente tuvo una mutación extrema. Como dejamos que el ego explotara la cercanía física que solíamos tener, la naturaleza nos distanció físicamente, nos da tiempo para sanar internamente, para darnos cuenta de que nuestras cualidades egoístas cada vez más nos sacaban de equilibrio, entre nosotros y con naturaleza y para pensar cómo podríamos solucionar este defecto: cómo desarrollar un sentido común de apoyo, aliento y responsabilidad mutua, por encima del ego.

En este momento, es muy importante estar juntos, ayudarnos unos a otros y relacionarnos de manera constructiva, usar positivamente este período de aislamiento físico que la naturaleza nos impone. Lo único que necesitamos es desarrollar sentimientos de consideración, preocupación y responsabilidad mutuas, para darle un cambio histórico al viejo mundo competitivo y egoísta y entrar a un nuevo mundo de conexión global y armonía.

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Un comentario sobre “Coronavirus: La vacuna de la naturaleza para curar el egoísmo
  1. Así es, así se manifiesta el ego, aun así hay algunos que siguen en el afán de hacer dinero con la venta de los famosos seguros médicos, en mi opinión esta bien que uno luche por salvarse, mas sin embargo lo único seguro que tenemos en esta vida es la muerte, hoy nos enfrentamos a la espiritual y quizá la física, eso si es seguro morimos cada momento y reflexionar en que el cuerpo prestado nos permite experimentar todo tipo de sensaciones y manejar a esos egos que nos engañan para satisfacerse, nos toca introducirnos en lo mas profundo de nuestro ser para vaciarlo de lo que ya no sirve.

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