Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Educación integral: Charla entre el Dr. Michael Laitman y el psicólogo Anatoly Ulianov

Educación integral, mundo

Todo el mundo necesita educación integral

 

La situación mundial está cambiando rápidamente y hay una necesidad de crear un método integral para educar a los adultos. Recibo muchos mensajes de países desarrollados: el desempleo está en aumento.

 

A pesar del hecho de que están recibiendo beneficios por desempleo, la gente está perdida. Actualmente, todavía están en vigor, pero desconocemos qué ocurrirá más adelante. Después de todo, estamos hablando de cientos de millones de personas que perderán su puesto de trabajo porque la crisis destruirá todas las industrias que no sean de vital importancia. ¿Qué harán las personas que producen lo que nadie necesita?

 

Vemos cómo los movimientos de protesta están creciendo debido a Internet, la comunicación entre personas y nuestra mutua influencia unos sobre otros. Toda la humanidad –desde los meros ciudadanos hasta los gobiernos– está interesada en tener este proceso bajo control e impedir su desarrollo espontáneo porque las armas modernas y un inesperado devenir de los eventos pueden llevarnos a resultados desastrosos.

 

Para prevenir todo tipo de desastres, guerras civiles –e incluso mundiales– debemos pensar por adelantado en la educación global e integral de la mayor parte de la población.

 

La clave para que la gente, la familia y la sociedad sean sanas

 

Pregunta: Supongamos que organizamos un curso sobre educación integral para adultos. ¿Qué resultados se pueden obtener al finalizar el curso?

 

Respuesta: Debemos entender que, de ahora en adelante, la naturaleza nos ofrece solo dos caminos para desarrollarnos y conducirnos hacia una meta. El objetivo final de la naturaleza es la unidad absoluta de todas sus partes, incluida la humanidad como parte de la naturaleza general.

 

Podemos alcanzar este estado de armonía, equilibrio y homeostasis de dos maneras. Una de ellas es el camino del sufrimiento: la consumación de esta obligación a pesar de nuestros deseos e impulsos internos. Este es un camino muy difícil, complejo e impuesto forzosamente.

 

En general, la naturaleza nos ha ido desarrollando de esta manera todo el tiempo. Este es el proceso de evolución: hemos sido empujados desde atrás y buscamos nuestro bienestar. Resulta que, cuando nos empujan desde atrás, buscamos una vida mejor; y cometemos muchos errores, pero al final acabamos desarrollándonos. Así es como el hombre, las sociedades pequeñas –pero también la humanidad en general– se han desarrollado en el pasado.

 

Pero también hay una posibilidad de desarrollarse con dignidad: cuando la persona es consciente de antemano de que toda la naturaleza está avanzando hacia la integralidad. Hoy en día, están empezando a hacerse evidentes los primeros signos de esa futura integralidad, y nos vemos obligados a existir en ella como parte de la sociedad, la naturaleza y el universo.

 

La naturaleza lucha por mantener un equilibrio porque es la clave para su salud, estabilidad y sostenibilidad, tanto en cada parte de ella (por ejemplo, nuestro cuerpo) como en el sistema en su conjunto.

 

Tomemos este estado futuro como una meta común para toda la humanidad y comencemos a abordarlo, al menos en diferentes regiones del mundo, a través de diversas organizaciones internacionales, creencias y, lo más importante: a través de la educación. Y esta educación no tiene que ser desmedida: simplemente deberíamos informar a las personas sobre las leyes de la naturaleza, las leyes del desarrollo de la sociedad humana: comportamiento, educación, relaciones familiares y educación de los niños. Enseñar a las personas a vivir con una dotación, un salario o subsidio decente.

 

Pero todo esto hay que enseñárselo a la gente. Ellos no saben cómo educar a sus hijos o cómo llevarse bien con unos con otros. Vemos que la humanidad está enseñando algo completamente diferente y no está enseñando ni educando a su descendencia –la generación futura– para que tengan una buena vida.

 

No pensamos en cómo hacer felices a los demás. Los empujamos al abismo de la competencia capitalista, en la cual están dispuestos a “devorarse unos a otros” de buena gana. Pero en esta competición no hay ganadores. Al final, los estamos condenando a tener problemas y un estrés constante. Y el resultado es que nadie ve la felicidad.

 

Es fundamental que los psicólogos, sociólogos, padres, educadores y personas que ya entienden este problema o que pueden llegar a entenderlo, alcancen una conclusión correcta, y con la ayuda de los científicos, el público e Internet (hoy en día es una fuerza incontestable) será posible mostrar a toda la humanidad que esta educación integral es la clave para que la sociedad, el hombre y la familia gocen de buena salud. Sin esta educación, sencillamente no lograremos sobrevivir: avanzaremos a través de enormes sufrimientos. Por supuesto, alcanzaremos el mismo objetivo, pero será un camino terrible.

 

¡No me molestes, estoy en mi cómodo calabozo!

 

Pregunta: El término “integralidad” está más o menos claro desde la perspectiva global, pero ¿qué significa “ser integral” para una persona individual o una familia?

 

Respuesta: Un ejemplo clásico de integralidad es una conexión en forma de ruedas dentadas. Estamos interconectados como un mecanismo que consiste en ruedas dentadas que están engranadas entre sí. Cualquier movimiento de uno de los engranajes obliga a todos los demás a hacer un movimiento análogo en la misma dirección.

 

Además, esta conexión aún no está completa en la actualidad: por el momento, es como si estuviéramos en un cuadro delimitador, a cierta distancia entre nosotros y, gradualmente, vamos entrando en contacto entre nosotros. Es decir, hay cierto movimiento oscilante entre nosotros que ya está comenzando a formar un vínculo importante.

 

En los próximos años, alcanzaremos tal nivel de vinculación que las ruedas dentadas girarán entre sí de una manera absolutamente coordinada. Imagina que estás sometido a una gran presión a todos los niveles de tu vida, y que tus pensamientos, deseos, acciones y decisiones dependen completamente de la sociedad y las circunstancias que te rodean. Sentirás como si estuvieras en una cárcel, ¡en absoluta esclavitud!

 

Un estado así es insoportable. La persona deseará liberarse, escapar de allí en cualquier dirección –e incluso morir– en vez de sentir una terrible presión constante a todos los niveles: mental, espiritual y emocional.

 

Necesitamos preparar a las personas para que perciban su contacto con todos los demás como algo hermoso y agradable. En general, ese estado es algo completamente opuesto a nuestra naturaleza, pero se aproxima a nosotros implacablemente, y me asusta pensar en cómo la humanidad comenzará a adentrarse en él.

 

Estamos acercándonos poco a poco a ese estado. Veo cómo provoca distintas revoluciones, cambios gubernamentales, colapsos en las familias, así como el colapso de sistemas monetarios o económicos, etc. Con el trascurso de cada mes y cada año, eso irá en aumento. Y si el hombre no se siente cómodo con este estado, sencillamente “explotará” antes de una guerra mundial. Nada le importará: ¡se verá obligado a liberarse de esas cadenas! Por lo tanto, necesitamos una contrapeso psicológico a nivel interno para ese estado insoportable.

 

La persona de nuestros días no desea interactuar con nadie: es como si estuviéramos encerrados en nuestros apartamentos, con nuestras computadoras, y eso es todo. En el trabajo también estamos todo el tiempo con la computadora. Después del trabajo, vamos corriendo al supermercado, compramos algo precocinado, lo metemos en el microondas, lo comemos, después corremos de nuevo a nuestras computadoras y luego a dormir. En ocasiones vemos a nuestros seres queridos o a algunos amigos, pero eso es todo.

 

Los seres humanos hemos creado esta vida siguiendo nuestra demanda interna. Sin embargo, cuando uno ve que, lo quiera o no, otros están irrumpiendo en su mundo interior, en esa cómoda mazmorra suya desde la cual no puede escapar, sentirá que está cada vez más obligado a hacer algo. En ese momento, sin duda, veremos grandes explosiones.

 

Me imagino que el estado y los psicólogos pueden entenderlo también. Es lo mismo que saltar desde el piso cien de un edificio que está en llamas. Le dices a esta persona, “¡pero vas a morir seguro!”, y ella responde: “Sí, pero en este momento el fuego parece más espantoso que un segundo en el aire, sin las llamas”. La persona no piensa en lo que sucederá a continuación. Me temo que estos estados se están acercando, nos guste o no.

 

Problemas inquietantes

 

Pregunta: El hombre moderno ciertamente encuentra refugio entre de las paredes de su apartamento. También tiende a buscar información de forma anónima y discreta, y ve todo tipo de series entretenidas en la televisión. Y no está claro cómo esta interconexión global puede afectar a la persona. Si me he encerrado dentro de mi apartamento, ¿cómo me alcanzarán todas estas preocupaciones de las que usted habla?

 

Respuesta: Te alcanzarán a través de estados desagradables. Si todo continuara como antes, nada malo pasaría. Te encierras en una especie de cápsula y existes dentro de ella. Este es un estado cómodo para ti. No quieres cambiarlo, no quieres casarte, ni tener hijos; no quieres tener relaciones estrechas con tus amigos porque esto generalmente conlleva una obligación. Tus padres se han convertido en algo muy molesto: tienes que llamarlos y, lo que es peor, visitarlos, etc.

 

Si todo continuara así, sería estupendo: nací, me separé de mis padres, me construí una célula dentro de esta colmena y eso es todo, simplemente existo en ella. Pero la cuestión es que el objetivo de la naturaleza es llevarnos a un equilibrio con ella, es decir, hacernos integrales, absolutamente interconectados, como elementos de un sistema analógico.

 

Todas las partes de este sistema dependen unas de otras, y si hay una sobrecarga, una perturbación en cierta parte del sistema, esto se trasmite a todo el sistema, todo el sistema también llega a un estado de desarreglo y luego se equilibra gradualmente a sí mismo, conforme a sus leyes y vuelve a un punto muerto. Y continuamos…

 

Y en todos esos estados de equilibrio o desequilibrio, todos y cada uno de los elementos se afectan entre sí. ¡Es una interconexión absoluta! Y esa es la interconexión que la persona siente, especialmente en un estado no estático.

 

En un estado estático todo se calma. Y cuando todos los vínculos son iguales, me siento como si estuviera en el centro de ellos, como una araña en el medio de la red, y me siento equilibrado. Tengo que coexistir dentro de estos límites, pero dado que lo que me rodea está en equilibrio y estoy en el medio, no siento presión. Así es como todos se sienten.

 

Pero el sistema está vivo y es natural. La naturaleza siempre nos conduce hacia un estado establecido como el objetivo de su existencia. Y por eso vamos a sentir constantes problemas, declives, falta de equilibrio, alteraciones en la homeostasis. Y por lo tanto nos sentiremos mal.

 

Cuando la libertad es peor que la esclavitud

 

Pregunta: Tengo algunos conocidos que viven exactamente como usted ha descrito. Son personas de mediana edad que han creado esta cápsula para sí mismos. ¿Está usted tratando de decir que no podrán vivir tranquilamente en sus hogares debido a las preocupaciones internas?

 

Respuesta: No es solo una preocupación interna, sino también externa. Estamos llegando a un punto en que el mundo se está liberando del exceso de producción, y hoy en día más de la mitad de los trabajadores simplemente ya no son necesarios. Se encontrarán en un estado de absoluto vacío porque están acostumbrados a ser esclavos.

 

Prácticamente toda la población de nuestro planeta vive de este modo. A las seis de la mañana, una persona sale de su casa, si tiene un hijo lo lleva consigo y lo deja en el jardín de infancia por el camino, después se dirige al trabajo, regresa del trabajo, recoge a su hijo y se pasa por el supermercado. Por la noche, los esposos tienen media hora para bañar a su hijo, acostarlo y comer algo de comida precocinada. Y eso es todo: el día termina aquí y mañana se repetirá la misma historia.

 

Nos dirigimos a un estado en el que muchas personas comenzarán a tener más tiempo libre, y la sensación de estar perdido va creciendo porque ya no se encuentran dentro de una estructura familiar, sino como si estuvieran fuera de cualquier tipo de estructura. ¡Y eso es mucho peor! ¡Esta sensación interna de libertad es peor que la esclavitud!

 

Y si una persona no puede obtener gratificación de alguna otra fuente, ni se le da una sensación de límites, una estructura, como en un trabajo, la sensación de algún tipo de responsabilidad u ocupación a la que solía estar acostumbrada, entonces, tendremos grandes problemas.

 

Debemos entender que, en el futuro, a la persona solo necesitará dos o tres horas al día para todas sus necesidades: trabajar, encargarse de uno mismo y de los demás, etc. Todo el tiempo restante, no menos de 20 horas al día, queda a disposición de la persona.

 

Para evitar sacar al sistema de su equilibrio, todos, tanto sociólogos como psicólogos, científicos y políticos, debemos pensar cuidadosamente en el marco de trabajo que la humanidad debe adquirir para sentirse útil, realizada y completamente satisfecha con sentimientos internos que den sensación de estar vivo, e incluso más allá de eso.

 

Pero no resulta fácil cuando no hay responsabilidades o presión desde arriba, cuando no hay necesidad de trabajar duramente para ganar más, para presumir frente a los vecinos, etc. Nos dirigimos hacia una relación completamente diferente con nosotros mismos, con la sociedad, con la vida; y esto es, esencialmente, una nueva educación, una nueva percepción de la vida. No se trata de un sistema sencillo en absoluto. Pero tiene que partir de ese resultado final que deseamos alcanzar y, sobre todo, de las condiciones establecidas por la naturaleza.

 

La naturaleza va a obligarnos a renunciar a la producción excesiva. La clase media básicamente desaparecerá. Y los que se mantengan serán las élites que tomen todas las decisiones: con un número muy pequeño de funcionarios, una gran masa de desempleados y con el 10% de la población activa del mundo dedicada a la producción y al servicio de todos los demás. Este 10% será realmente necesario, pero el resto de personas no serán necesarias.

 

En realidad, la humanidad está creada de tal manera para que el 90% de su población participe en actividades de una naturaleza completamente diferente: en el desarrollo personal, en la creación de una conexión correcta entre personas. Ellos son los que generarán ese entorno integral, global, autónomo y equilibrado que llevará a toda la sociedad al equilibrio con la naturaleza. Y solamente entonces tendremos derecho a existir.

 

Si dejáramos, digamos, solo a ese 10% que van a trabajar en la producción, el propósito de la creación no se logrará. El propósito de la creación es llevar todas las partes, todos los niveles de la naturaleza –el inerte, vegetal, animal y humano– a alcanzar la completa armonía entre ellos. Solamente entonces el sistema logrará un estado final de equilibrio.

 

La ley universal de armonía

 

Pregunta: ¿Qué quiere usted decir cuando habla de armonía?

 

Respuesta: La armonía es fácil. Nace del hecho de que existen dos fuerzas en la naturaleza: la fuerza de otorgamiento (la fuerza positiva) y la fuerza de recepción (la negativa), las cuales se manifiestan en diferentes niveles (biológico, físico, moral, etc.). como sistemas equilibrados. Si estas fuerzas se encuentran en equilibrio dentro del cuerpo humano, el cuerpo está completamente sano. Si están en equilibrio dentro de la naturaleza, esto significa un estado de reposo absoluto. Es la falta de equilibrio lo que conduce a todo tipo de movimientos.

 

Naturalmente, el desequilibrio es necesario porque produce vida. La interacción constante entre dos fuerzas dentro de ciertos límites, la variación en la relación entre ellas, es lo que crea la vida. Por ejemplo, la expansión y contracción del tórax, del corazón o de otros órganos, se basan en el movimiento mutuo de fuerzas opuestas que se apoyan y se complementan entre sí. La vida es lo que ocurre entre ellas gracias a su correcta y armoniosa interacción.

 

A lo largo de nuestro desarrollo, llegaremos a un punto en el que toda la comunidad humana alcanzará este modo de funcionamiento por medio del cual todas las partes interactuarán solidariamente. Pero estas fluctuaciones, como la respiración, serán interdependientes entre sí, siendo la fuerza de otorgamiento igual a la fuerza de recepción. Interactuarán alternándose entre sí: en la medida que le demos a la naturaleza, podremos recibir. En la misma medida que recibamos, así que tendremos que dar.

 

Entonces, viviremos en armonía, homeostasis, es decir, en un estado de apoyo mutuo. La naturaleza, que nos empuja a un estado de equilibrio entre sus dos fuerzas principales –la fuerza de dar y la de recibir– pretende que lleguemos a esto. Esa es la dirección general de la naturaleza.

 

No podemos hacer nada con respecto a esta ley general y universal. Solo podemos entender adónde vamos y cómo adaptarnos voluntariamente y conscientemente a esta ley externa y absolutamente obligatoria. Y en consecuencia, nos sentiremos cómodos no solo en ese estado final al que llegaremos, sino en todas las etapas del proceso.

 

Un curso sobre educación para alcanzar la armonía

 

Pregunta: Hoy ya tenemos una solicitud de organizaciones estatales y públicas para un curso de educación integral para adultos. ¿Cómo imagina usted la estructura de este curso? ¿Sobre qué deberíamos educar a las personas para que aprendan a vivir en armonía, de acuerdo entre sí?

 

Respuesta: Creo que no debería ser solo un curso, sino una serie de distintas disciplinas. Las personas deberían adquirir conocimiento básico, debatirlo en un grupo, ya sea en un aula o virtualmente, pero con un instructor, es decir, un especialista que pueda explicar el material de manera comprensible.

 

En primer lugar, uno debería estudiar la psicología humana a un nivel básico y esencial, para que cada uno de nosotros pueda entender “quién soy yo”, “qué soy yo” y “cómo pienso, actúo e interactúo con otros”. Es necesario explicar la psicología de las interacciones entre cónyuges, entre padres e hijos, la forma correcta de relacionarse con los hijos, la educación de los hijos, así como la economía doméstica sobre la base de los requisitos que establece la naturaleza: cuánto consumimos y cuánto contribuimos. En otras palabras, debemos establecer un marco que nos permita existir en un estado de equilibrio.

 

Naturalmente, cada uno de nosotros necesita un lugar para vivir, una familia, seguridad, atención médica, alimentos, etc. Estas son las necesidades básicas de todo ser humano, y la persona tiene que estar seguro de que quedarán cubiertas, siempre y cuando contribuya a todos los requerimientos de la sociedad.

 

Todos los demás requerimientos dependerán de la posición de la persona: o trabajar en la producción o involucrarse en trabajo social, en estudios o, tal vez, enseñar a otros. La gente trabajará unas dos o tres horas al día. Algunos puede que trabajen más, otros menos, pero eso no será lo que determine su salario.

 

El conjunto restante de personas se dedicará exclusivamente a crear una homeostasis, un equilibrio para todo el sistema de actividad humana en nuestro planeta. Y entonces veremos una sociedad distinta.

 

Todo esto necesita ser explicado, desglosado por disciplinas. Hay que explicar toda la historia de la humanidad como una consecuencia del desarrollo de nuestro egoísmo, el cual nos ha llevado hoy a tal estado de saturación que no deseamos desarrollar más.

 

Ya no deseamos nada en la vida. Hemos llegado a la depresión, a las drogas y al terrorismo, en otras palabras, a la etapa final: el renacimiento de nuestro egoísmo. Hoy ya no deseamos luchar por nada sino que, por el contrario, nos estamos hundiendo en el alcoholismo y la degradación porque no vemos ningún crecimiento futuro. En la actualidad, nuestro egoísmo, al haber llegado a su máximo nivel de desarrollo, está comenzando a consumirse y adquirir una forma integral, pero no estamos listos para eso.

 

Por eso no entendemos qué hacer de ahora en adelante, por qué no somos capaces de reorganizar los recursos de la Tierra, las redes de comunicación y, en general, todo nuestro desarrollo. Un nuevo paradigma común, una nueva actitud hacia la vida, debería darle a una persona la oportunidad de corregir la crisis en todos los ámbitos de la vida: la familia, la sociedad, la ecología, la economía, etc.

 

Después de un curso general de educación, deberíamos presentar un curso sobre educación integral: lecciones grupales, donde las personas trabajen literalmente a través de todos los elementos posibles de la comunicación a través de debates y todo tipo de juegos de rol.

 

Trabajar por medio de ellos como un actor que tiene unos cuantos cientos de registros y técnicas con las que luego compone un papel, la imagen de una persona determinada. Así es como debemos educar a una persona en las leyes de comportamiento del mundo integral. Y no le parecerá algo artificial porque aprenderá acerca de la correcta interacción con los demás, y gracias a ello sentirá una gran sensación de tranquilidad, paz y plenitud.

 

Su vacío interior, que previamente llenaba a base de éxitos económicos en la competición capitalista, comenzará a llenarse desde una dirección totalmente distinta, siguiendo un esquema diferente. Se llenará de tal manera que se sentirá a salvo y seguro. Nadie entrará en confrontaciones con él.

 

Debemos incluir un gran número de grupos en esta parte del curso. Creo que puede ser una acción muy seria y emocionante en la que los padres con hijos, cónyuges y vecindarios enteros pueden participar.

 

Y ahí comenzar a dar forma a un nuevo tipo de interacciones sociales, una nueva visión de la vida y del mundo, dentro de la cual la persona comenzará a sentir la globalidad de la naturaleza, su integralidad y su armonía interior. Esta armonía interior es esencialmente donde reside nuestra demanda interior. Es lo que queremos experimentar en nuestra vida y lo que intentamos lograr con esa competencia inútil entre nosotros.

 

Imposible “esperar”

 

Pregunta: Usted habla de las buenas conexiones que la persona debe aprender en su proceso educativo. ¿Qué significa eso?

 

Respuesta: Hoy, la naturaleza nos va mostrando gradualmente que estamos conectados unos con otros de manera global e integral. Sin embargo, en lugar de formar un sistema de apoyo mutuo común, integral y uniforme, estamos pelando unos contra otros. Es decir, todavía estamos conectados a través del sistema egoísta que nos lleva a la destrucción y desaparición mutua.

 

La naturaleza se comporta con nosotros de un modo totalmente diferente. Nos trata como un sistema integral, interconectado y analógico, mientras que nosotros solo inducimos graves enfrentamientos. Resulta que hoy en día no somos capaces de controlarnos –pero no tanto a nosotros mismos, sino a la naturaleza– para llegar a un estado de equilibrio. Por eso no podemos entender la crisis de hoy.

 

Esta crisis económica global, integral y terrible, solo acaba de comenzar: no ha terminado. Hace siete u ocho años ya advertí que esto es solo el comienzo. Todos siguen diciendo que lo superaremos como ocurrió en Estados Unidos o Japón. ¡No lo superaremos! Tenemos que entender que la naturaleza nos está moviendo hacia una meta determinada. No podemos “esperar”. Al contrario, vamos a ir a peor.

 

Tenemos que entender que estamos obligados a ser como la propia naturaleza. La naturaleza nos obligará a ello. Tiene la suficiente fuerza y los medios.

 

Colectividad y autoexpresión

 

Pregunta: ¿Podría dar un ejemplo de relación entre personas que se considere integral?

 

Respuesta: Una relación integral es cuando una persona recibe y da de manera equilibrada. Si la relación entre las personas funciona de esta manera, significa que están conectadas integralmente.

 

No quiero repetirme ni parecer un socialista o un comunista porque en ningún caso lo soy, pero una sociedad integral es aquella en la que todos reciben de acuerdo a sus necesidades y dan a la sociedad según las necesidades de esta. Eso es una interconexión global e integral.

 

En estas circunstancias, la persona disfruta y se siente satisfecha con sus sensaciones, con aquello que descubre en esta conexión integral. Resulta que cuanto más otorga a los demás y más se conecta con una sociedad integral, más se llena con ello. Comienza a descubrir este sistema, entra en él y empieza a formar parte de él.

 

Se convierte en una parte inseparable de este sistema, como un elemento electrónico, una resistencia o un condensador instalado en el circuito, y gracias a ello el sistema comienza a trabajar con él en armonía, y siente que todo esto pasa a través de él. La persona comienza a comprender que se beneficia estando completamente conectado a este sistema. Y no pierde su individualidad porque aporta su “yo”, sus cualidades. Si eres un condensador en el sistema, ese es tu papel. Y lo mismo ocurre si eres una resistencia, etc. En esencia, sigues siendo quien eres.

 

La naturaleza nos creó deliberadamente de cierto modo, justamente para permitir que todos se conecten de manera integral al sistema general a través de su máxima realización como individuo. Su aportación individual –y única– no contradice la integralidad de todo el sistema, sino que, por el contrario, permite a la persona una autoexpresión absoluta.

 

Un kit de conocimiento para la sociedad del futuro

 

Pregunta: Necesitamos un método específico de crianza. Ha dicho que una de sus partes es la educación. ¿Qué debe incluir este kit de conocimientos?

 

Respuesta: Clases donde las personas adquieren conocimientos sobre psicología, fisiología y ciencias sociales, donde la persona aprender acerca de la sociedad humana.

 

El capítulo más importante es la evolución de la sociedad humana a lo largo de la historia a consecuencia del desarrollo del egoísmo en cada individuo así como en general.

 

Lo siguiente es la psicología del comportamiento humano: la interacción de la persona consigo misma, con su familia y sus hijos, la interacción entre los cónyuges, la crianza de los hijos, la educación de los hijos y las interacciones en la sociedad: cómo los individuos forman una sociedad.

 

Todo esto debe presentarse de forma clara y accesible para toda la población.

 

Debemos hablar tanto de la sociedad actual como de la sociedad del futuro, que es a donde nos dirige la naturaleza. La diferencia que hay entre ellas es lo que nos da la sensación de incomodidad que estamos experimentando. Por eso necesitamos revelar la esencia de ambas sociedades.

 

Y luego la persona verá qué más necesita hacer en su vida. De esta manera, la ayudaremos a avanzar hacia la consecución de la meta: en qué modo necesita cambiar a la sociedad a través de un cambio en sí misma y en las conexiones sociales.

 

De esta manera, en lugar de avanzar con revoluciones, impulsaremos a las personas a avanzar creando líneas de comunicación agradables, integradas y bien intencionadas; mediante la creación de unas nuevas relaciones entre ellas. Y esto influirá en todo lo demás.

 

Asimismo, debemos promover que todos los medios de los medios de comunicación trabajen en pro de esta idea, ya que esta es la única forma en que podemos impedir las revoluciones e incluso guerras mundiales.

 

Lo siguiente son los temas de los programas educativos que deben incluirse en el curso de la sociedad futura: la forma realista de hacer una transición hacia esa sociedad del futuro, las cualidades que existen en ella y lo que significa existir en ella. Juguemos, como hacen los niños, a “la sociedad del futuro”. Y ese juego nos irá moldeando gradualmente.

 

Imagina que recibes una cierta cantidad de recursos: un medio de sustento mínimo, un apartamento, que quizás sea para una familia o quizás vivas solo. Esto se te asigna, según lo que la sociedad pueda proporcionarte y, al mismo tiempo, debes participar en una determinada labor para la sociedad, etc.

 

¿Qué obtenemos? ¿Cómo podemos construir una sociedad así? ¿Pensamos de manera correcta desde una perspectiva integrada de la sociedad? ¿Podemos forzar a la gente? No, no podemos. ¿Y entonces qué pasa con la educación?

 

Aquí debemos abordar muy seriamente cómo tomar nuevas decisiones. Una persona entenderá que cuando se comporta de manera correcta, recibe impulso de la sociedad, de su estado interno y viceversa.

 

Hay rigurosas e importantes capas egoístas que tenemos que corregir en nosotros y elevar literalmente al humano por encima de nosotros, por encima de nuestro egoísmo, para que comience a comprender que una sociedad integrada solo puede funcionar cuando conectamos el egoísmo que hay entre nosotros con la cualidad de dar, de otorgar.

 

Cada uno de nosotros representa una pequeña rueda, una rueda dentada, y la conexión entre estas ruedas dentadas ocurre dentro del deseo de otorgar, de conectar, de estar en armonía con los demás. Y luego se engarzan en un solo sistema. Pero incluso si no deseamos conectarlas, acabarán por conectarse de una forma brusca: se friccionarán, chirriarán, y literalmente saltarán chispas con todo ese roce.

 

A la gente se le debe mostrar todo esto en la práctica. Obtendremos experiencia a través de nuestro estudio a medida que intentemos sentirlo y realizarlo a través de actividades prácticas. Veremos por qué ciertas cosas surgen en la vida y otras no. Nuestro nivel de sensibilidad hacia nuestro propio mal egoísta aumenta. Y luego comenzaremos a verlo incluso en sus pequeñas manifestaciones y entenderemos por qué no conseguimos las cosas que queremos: es porque usamos nuestro egoísmo más de lo que deberíamos.

 

Ya no seremos como gatitos ciegos moviéndose a la fuerza, sino que comenzaremos a intentar participar en este movimiento de manera consciente e independiente.

 

La fórmula para redistribuir los medios

 

Pregunta: Hace 15 años participé en un entrenamiento de crecimiento personal, que estaba dividido en varias etapas. La última etapa se llevó a cabo en la vida real. Nos reunimos y debatimos cosas que eran realmente interesantes. Lo que era fundamentalmente diferente en ese lugar era que se sustentaba con el dinero que procedía de otro lugar. ¿Cómo se puede realizar esto según su programa? Aquí surge la pregunta: ¿Dónde obtendré el mismo apartamento, el mismo pan, la misma la ropa, etc.?

 

Respuesta: Formando parte de esta sociedad del futuro. Toma el 100% de las personas con el 100% de todos los recursos y distribúyelos siguiendo un cálculo por medio del cual la sociedad proporcione a todos un ingreso mínimo para la existencia. El resto del tiempo las personas lo emplearán en crear una conexión integral entre ellos.

 

Y verás de dónde necesitas tomar más y en dónde necesitas agregar algo más, y cuántos serán los recursos necesarios para crear esta conexión integrada. Naturalmente, la sociedad necesitará recibir estos recursos.

 

Avanzar antes de que lleguen los golpes

 

Pregunta: ¿Una conexión integrada es cuando tomo en cuenta los intereses de todas las demás personas en cada una de mis acciones?

 

Respuesta: Sí. Pero esto necesita ser estudiado, tiene que ser enseñado, tiene que ser practicado. Toda la sociedad necesita participar en esto. Absolutamente todos deben convertirse en estudiantes del nuevo mundo, deben estudiarlo.

 

El origen de todos los problemas de hoy es nuestra falta de conocimiento al respecto. Hemos entrado en un nuevo sistema de interacción entre la naturaleza y nosotros –un nuevo sistema de interacciones en la sociedad humana, así como en el conjunto universal del mundo– y no sabemos cómo actuar. Me han empujaron hacia un nuevo mundo y no conozco ninguna de sus leyes. Soy como un elefante en una tienda de porcelana.

 

En primer lugar, debemos entender un principio muy simple: la naturaleza va a llevarnos hacia allí de todos modos. Si deseas alcanzar la felicidad por la fuerza, adelante. Si deseas llegar de forma rápida y fácil, adelante también. La forma rápida y fácil es la forma de implementar esto independientemente y deseándolo voluntariamente: cuando nos adelantamos a los golpes que llegan desde atrás.

 

El pueblo es el nuevo gobierno

 

Pregunta: Supongamos que hemos preparado un curso sobre educación integral. Lo tenemos. ¿A dónde nos dirigimos con él? ¿Al gobierno?

 

Respuesta: Lo llevaremos al gobierno, al público y a los científicos a través de los cuales hemos empezando a publicitarlo. También a través de Internet y otros medios.

 

Hoy en día, el gobierno está involucrado con un sector limitado de la sociedad y el estado. Parece mantenerse a un lado, y sus funciones gradualmente se vuelven más estrechas. Y diversos programas y asociaciones económicas, sociales, educativas y comunitarias están en marcha.

 

¿Qué funciones sigue desempeñando el gobierno? Ni siquiera el cuidado de la salud está ya bajo su control, incluso el ejército es algo que está contratado. Es como un rey solitario o un parlamento que va apagándose lentamente y produce escisiones: nuevos sistemas sociales, políticos y económicos independientes que no tienen nada que ver con el gobierno.

 

No es necesario realizar nuestro curso a través del gobierno, pero ciertamente debería pasar por el sistema educativo. Sin embargo, esta educación no es para niños; tampoco es una educación profesional, técnica o universitaria. La intención es educar al público. Formar una nueva humanidad que, de otro modo, no sobreviviría.

 

Por otro lado, no creo que sea necesario dirigirse a nadie más sino solamente a la gente, especialmente en esta época de Internet. Creo que todavía subestimamos este nuevo “gobierno”. Es la voz de Dios, la voz de la gente. Solo necesitamos usarlo apropiadamente.

 

La formación integral: ¿virtual o física?

 

Pregunta: ¿Cuál es la mejor manera de enseñar a las personas: virtualmente o en cursos físicos presenciales?

 

Respuesta: Creo que la educación puede ser virtual, pero debería incluir exámenes. Esto obligará a todos los miembros de la sociedad a aprender.

 

Al igual que las personas solían ir a trabajar para ganar un salario, ahora cada uno tendrá que pasar una cierta cantidad de tiempo en este sistema educativo. Y no puede tomárselo a la ligera. En realidad, debería repasar cada lección, responder preguntas y enviar sus comentarios, participando activamente en el proceso. Al final del curso, debería realizar una prueba personal para poder demostrar lo que ha aprendido.

 

Cada estudiante debería ser supervisado porque el éxito de la sociedad integral depende de cada uno de nosotros. Aquí vemos otro rasgo interesante de este sistema: dado que es integral, cada miembro tiene el mismo peso que los demás.

 

Después del estudio virtual y los exámenes, las personas deberían formar grupos en los que puedan que hacer algún tipo trabajo práctico en vecindarios, escuelas, durante el día o por la noche, en diferentes centros comunitarios, en programas de televisión, virtualmente, etc.

 

Las composiciones musicales, obras de teatro y literatura deberían estar dedicadas a esta idea y presentarla desde diferentes perspectivas.

 

Pregunta: ¿A quién va dirigido este programa?

 

Respuesta: Está destinado a la gente común. No es para los intelectuales, a quienes les resulta difícil desprenderse de sus creencias incluso aunque no están de acuerdo con el orden social de hoy.

 

Por lo que sé, es el público más común, personas con un grado universitario, pero no más que eso. Es para la gente normal y corriente, la clase media. No nos interesan los demás porque la clase media es la base de cualquier sociedad. Y hoy por hoy, son precisamente estas personas las víctimas de todo lo que está ocurriendo.

 

El poder invencible del pensamiento

 

Pregunta: Los hábitos de comportamiento egoísta se han formado en la sociedad. Las personas están explotándose unas a otras. ¿Cómo se imagina usted que superan estos hábitos? ¿A qué coste romperán con los viejos hábitos y se formarán unos nuevos? ¿Dónde está esa fuerza?

 

Respuesta: No tengo dudas de que solo la educación –directa, gradual, a través de ejemplos y con diversos ejercicios de juegos de rol– provocará un cambio en la conciencia del hombre. Obviamente, debe llevarse a cabo sin ninguna presión, sino más bien al contrario, precisamente porque nos demos cuenta de la necesidad y el beneficio que aporta.

 

Como consecuencia final, esta gran parte de la humanidad que comenzará a actuar de este modo influirá en todo el sistema, en todo el planeta. Cuando muchas personas comienzan a pensar en lo mismo, sus pensamientos afectan a todos los demás. Es una fuerza tremenda.

 

Imaginemos que con este sistema educativo se logra unir a 100.000 personas (y no hay ninguna organización en este mundo donde 100.000 personas participen activamente en algo nuevo o especial). De esta manera, comenzarías a verter una enorme fuerza integral en este sistema interno, en la conexión subconsciente que existe entre todos los habitantes de este planeta. Y esta fuerza funcionará de acuerdo con un objetivo específico, con formas estipuladas y predeterminadas.

 

La gente de repente comenzará a expresar un interés, un deseo de relacionarse con esto. Lo buscarán, se dirigirán a ello. No sabrán de dónde viene, porque surge en nosotros del mismo modo que nuestros distintos pensamientos y deseos. De repente, todos, jóvenes y viejos, comienzan a sentir que es algo que sienten cercano a ellos, que lo necesitan porque existe una interconexión a nivel interno entre todos nosotros.

 

Soy completamente partidario del desarrollo e implementación de esta educación integral, de esta sabiduría integral. Lo más importante es empezar.

 

Charla entre el Dr. Michael Laitman y el psicólogo Anatoly Ulianov

(11/12/2011)

 

 

 

 

 

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