Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Una humanidad reestructurada

humanidad crisis cambio globalUna guerra en Europa que está durando más de lo que nadie esperaba y cuyo final no está a la vista, un virus que muta y supera fácilmente a los científicos, una inflación aparentemente imparable, cadenas de suministro incorregiblemente rotas y otras crisis mundiales, están golpeando a la humanidad. Pero los golpes no sólo nos duelen, están reestructurando el mundo. Están llevando al planeta -minerales, plantas, animales y gente- hacia un estado de armonía y equilibrio, que está sucediendo, a pesar de que la humanidad desesperadamente intenta evitarlo. Estamos atravesandos una fase muy especial. Está surgiendo un estado nuevo, pacífico y armónico y es doloroso porque nos resistimos a él, porque queremos llevar la voz cantante, incluso cuando nuestras decisiones van en contra nuestra.

Todo lo que ocurre hoy en el mundo apunta a un hecho claro y sencillo: no tenemos ni idea de lo que está pasando. No tenemos ni idea de por qué sucede todo esto ni de cómo hacer que funcionen en nuestro beneficio ni de cómo asegurar nuestro futuro y el de nuestro planeta.

La crisis climática, la recesión económica y la incesante violencia internacional son síntomas de un sistema roto. Y el sistema está roto porque nos negamos a reconocer y a actuar de acuerdo con un simple hecho: para bien o para mal, todos estamos conectados y dependemos unos de otros. Por eso, debemos trabajar juntos y no unos contra otros.

Las crisis mundiales nos muestran que solos no podremos resolver ningún problema. Poco a poco, el dolor, nos enseñarán que debemos aprender a trabajar juntos. Este será el comienzo de la reestructuración del mundo.

La naturaleza sólo nos dejará dos opciones: aprender a cooperar o dejar que la naturaleza nos enseñe, como lo hace ahora. Lo primero es indoloro y rápido; lo segundo es el camino que ahora seguimos, lleno de agitación y tormento.

Por ejemplo, el virus. Si todos hubiéramos trabajado juntos, hace tiempo nos habríamos librado de él. Pero como nos negamos, sigue extendiéndose y derrotando nuestros esfuerzos. O por ejemplo, la escasez de alimentos. Es falsa; no hay escasez de alimentos. La humanidad produce mucho más de lo que consume. Pero como la distribuimos de forma desigual, algunas partes del mundo están sobre abastecidas y otras se mueren de hambre. Hay muchos alimentos sobrantes que se tiran y contaminan el planeta. Es estrictamente una crisis provocada por el hombre y no debería existir.

Así como ocurre con los alimentos y con la salud, también ocurre con el acceso a: educación, vivienda, desarrollo económico y cualquier otro ámbito del compromiso humano. Si a esto le añadimos la interminable carrera armamentista, tenemos una receta para la pobreza, la miseria, la frustración y en última instancia, la violencia sin fin.

Ahora que las cosas han ido demasiado lejos, la crisis alcanza a todos. Esta es la forma que tiene la naturaleza de decir que, a menos que trabajemos juntos, nadie tendrá éxito. Ningún país puede prosperar sin tener en cuenta a los demás. Cada país depende de los mercados mundiales: de las materias primas de otros países, de los productos fabricados en el extranjero y de los alimentos que no puede producir por sí mismo.

Cuando la lucha por superar a otros países alcanza un determinado umbral, el daño que hacemos a los demás empieza a repercutir en nosotros. En ese momento, se produce el colapso global. Esto es lo que está ocurriendo hoy.

Podemos seguir luchando entre nosotros y finalmente, hacer nuestra vida cada vez más dura e insoportable o podemos dejar de luchar y hacer que la vida de todos sea fácil y segura. Al final, elegiremos lo segundo, porque nadie quiere sufrir. El problema es, cuánto tiempo nos llevará y a qué precio.

Reestructurar la humanidad no es opción, pero, podemos elegir entre el camino rápido y fácil o el largo y doloroso. Actualmente, estamos claramente en el segundo.

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Publicado en: News
2 comentarios sobre “Una humanidad reestructurada
  1. Cecilia Guzman dice:

    O aprendemos a cooperar o la naturaleza nos lo enseñará con dolor.Estamos conectados y poco a poco construiremos un mundo cohesionado y feliz

  2. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Efectivamente, estamos en el segundo, todos me incluyo buscando soluciones rápidas a un problema que me resisto a ver como me metí ahí, que seria mejor que salir corriendo y puedo volver a caer en lo mismo. Se que en Dios está la respuesta y rendirme a su voluntad. Muchas gracias.

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