Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Si no hay confianza, no hay felicidad

confianza felicidad seguridadSentimos confianza cuando tenemos esperanzas en el futuro. Cuando esperamos algo tenemos razón para vivir. Si lo perdemos, perdemos la esperanza, la felicidad y hasta podemos llegar al suicidio El futuro es más importante que el presente, porque el presente pasará, pero si el futuro es sombrío, todo se vuelve negro.

Cuánto invertimos para asegurar nuestro futuro: seguro de salud, seguro de hogar, seguridad social, seguro de vida, seguro de automóvil y si podemos, ahorramos en diversas formas de inversiones y cuentas bancarias. Lo hacemos porque no estamos seguros del futuro.

Antes, la familia era nuestra ancla y el refugio seguro. Pero ya no es el caso. A menudo nos sentimos solos y aislados y no estamos seguros de que alguien acudirá en nuestra ayuda cuando lo necesitemos. Vivimos en la era de la soledad.

A medida que el mundo cambia, es cada vez más interconectado y todos influyen en todos. Todos dependemos unos de otros y la red de lazos expone nuestra necesidad de una responsabilidad mutua, que no tenemos.

Al mismo tiempo, revela que nuestra falta de solidaridad es el primer paso para construirla, si no sabemos que necesitamos algo y no lo tenemos, no intentaremos conseguirlo. Por eso, ahora que nos damos cuenta de que somos interdependientes, debemos aprender a comportarnos en esa sociedad.

Nuestra tarea es restaurar la confianza en el futuro y nuestra felicidad. Sólo lo lograremos adaptando nuestra sociedad a la realidad integral de nuestra vida. En otras palabras, debemos aprender a cuidarnos, en la medida en que dependemos unos de otros.

Un bebé recién nacido depende totalmente de su madre. Y el amor de la madre por su bebé hace felices tanto al bebé como a ella. La correspondencia entre el nivel de dependencia y el afecto que sienten uno por otro, hace que la dependencia sea placentera y no una carga, que es lo que sentimos en nuestras relaciones con personas que no nos importan.

Dependencia sin cuidado mutuo, conduce a falta de confianza y felicidad. Dependencia unida a preocupación mutua, nos da seguridad y felicidad. Dado que la dependencia es inevitable, si queremos sentirnos seguros y felices, debemos aprender a cuidar a los demás.

Lograrlo, requiere de la participación de todos. Es necesario que haya programas educativos apropiados, que participen los miembros de la comunidad o pueblo y eventualmente, toda la sociedad y también que las autoridades den prioridad al desarrollo de esos programas. Actualmente, aún buscamos otras soluciones y tratamos de resolver los problemas por separado. Cuando descubramos que nuestros esfuerzos no conducen a ninguna solución, a menos que abordemos la raíz del problema, que querramos hacer un esfuerzo coordinado, colaborar para mejorar la sociedad y que aprendamos a ser más solidarios.

Etiquetado con: ,
Publicado en: News

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*