Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Relaciones humanas en la era del encierro

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Una familia posa para una foto durante la 45a exhibición anual de fuegos artificiales del 4 de julio de Macy’s en Gantry State Plaza en Long Island City. La celebración de este año estaba programada para ser de 25 minutos, más grande y más larga, que la de años anteriores, como testimonio de la mejora de la ciudad con respecto al COVID-19. Por el coronavirus, la exhibición de fuegos artificiales del año pasado se extendió a lo largo de cuatro noches y en varios distritos en un esfuerzo por limitar las reuniones y ralentizar la propagación. (Foto de Ron Adar).

Un comentario a una de mis publicaciones recientes decía que, por un lado, yo digo que la Covid-19 vino para hacer que nos quedemos en casa y desconectarnos . Por otro lado, digo que vino a enseñarnos cómo estar cerca de la naturaleza. Pero dado que la naturaleza humana es conectarse con los demás, pues somos seres sociales, aquí hay una aparente contradicción, no puedes conectarte si estás encerrado en casa.

Una línea en una pieza de poesía judía llamada «Ve mi amado», dice: «El final de la obra está en el pensamiento preliminar». Significa que cuando haces algo, antes de comenzar a trabajar, debes pensar en el resultado final que deseas lograr. De lo contrario, seguramente irás por el camino equivocado.

Lo mismo ocurre con la Covid y con la forma en la que la humanidad debería lidiar con él. Es muy cierto que los humanos somos seres sociales. Además, todo el propósito de la humanidad es conectarse de manera que haya beneficio, tanto individual como social. Para lograr esta meta, necesitamos saber cómo conectarnos de forma que logre beneficios. Si nos conectamos incorrectamente, nos dañamos a nosotros mismos, a la sociedad humana y al planeta.

Actualmente, no hay duda de que nuestra conexión es incorrecta. Un análisis rápido de las relaciones humanas en todo el mundo, revela una imagen aterradora de enemistad, abuso, asesinatos desenfrenados, atentados entre países y dentro de los países, explotación financiera, carrera de armamentos militares, ambición de obtener armas nucleares, tensiones sociales relacionadas con la raza, depresión, opresión, agresión y toda forma imaginable de malicia. La sociedad humana está plagada de inhumanidad.

Hasta ahora, la naturaleza nos ha permitido «arreglar todo por nosotros mismos», por así decirlo. Pero durante las últimas décadas, queda claro que no estamos dispuestos o no podemos cambiar y en nuestros esfuerzos por destruirnos, destruiremos nuestro planeta.

¿Qué hacen los padres cuando sus hijos no dejan de pelear y no pueden resolver sus dificultades? Los envían a habitaciones separadas. Es claro que a los padres les gustaría ver que sus amados hijos se llevan bien y son los mejores amigos. Pero si su esfuerzo por hacer las paces entre sus hijos fracasa, deben detener la lucha separando a los niños. Luego, cuando la pelea termina, padres y niños pueden examinar con calma sus relaciones y tratar de conectarse de manera más positiva. Así, cuando se les permite volver, los niños siempre deben recordar que pueden ser enviados de regreso a sus habitaciones si se portan mal.

La naturaleza nos trata como esos padres. Ya no se conforma con “castigarnos” con desastres naturales u otras crisis locales. Nos envió un golpe global que cerró las operaciones hostiles entre la humanidad y hacia la naturaleza. Igual que los padres amorosos del ejemplo, la idea no es desconectarnos por completo. Por el contrario, la idea es, paso a paso, permitirnos aprender a conectarnos entre nosotros de manera positiva.

Tan pronto como queramos conectarnos positivamente, así responderá la naturaleza. No opera como persona, sino como una máquina que funciona con ciertos estímulos. Todo lo que opere de manera similar a ella, despierta su respuesta positiva y todo lo que esté en su contra incita una respuesta negativa.

Dado que la naturaleza funciona como sistema armónico y equilibrado, como escribí en mi publicación anterior, si construimos una sociedad humana equilibrada e integral, la naturaleza no nos impondrá restricciones ni limitaciones. Pero si insistimos en intimidarnos unos a otros, bueno…, la naturaleza es un matón más grande que cualquiera de nosotros. Espero que todos aprendamos las lecciones de la naturaleza antes y no después que nos demuestre su fuerza.

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Un comentario sobre “Relaciones humanas en la era del encierro
  1. Rosa María Lomeli Delgadorelac dice:

    La lección que la naturaleza me está dando, quiero valorar para que quiero personas que me intimiden porque tienen la verdad absoluta?disfrazada de «ayuda». Muchas gracias. Todo esto me hace reflexionar. Dios los bendiga grandemente 🙏

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