Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Quiénes son los profetas?

Dr Michael Laitman

La sabiduría de los profetas proviene de su conocimiento de la red de conexiones que vincula a todas las partes de la naturaleza. El rabino Moshe Chaim Luzzatto (Ramchal), fue gran cabalista del siglo XVIII, describió en su libro El camino de Dios (Derej Hashem) el trabajo para desarrollar amor por los demás, así se asciende a altos grados espirituales. Uno de estos grados se llama profecía.

En este proceso de desarrollo, se descubren las conexiones entre los seres humanos y entre ellos y las demás partes de la naturaleza. Se ve que cada detalle de la naturaleza está conectado de forma global e integral, que una fuerza única lo rodea todo, lo abarca todo y que todo funciona como un sistema único, llamado «realidad».

Investigan el sistema y descubren que el amor les permite sentir a las otras partes, como se sienten a sí mismos; es decir, sentir a todos, vivir dentro de ellos, descubrir lo que sucede en ellos y en la realidad en su conjunto. Lo descubren al romper los límites de la percepción egoísta -la percepción basada en el deseo de disfrutar a expensas de los demás y de la naturaleza. Sentidos y sentimientos adicionales se abren en su interior, pero la gente común no los posee. Con esos sentidos, perciben la red general de conexiones que une a los elementos de la realidad y ven cómo pueden influir en ella y llevarla al equilibrio.

Los profetas perciben todos los estados que pueden existir dentro de esta red. Una vez que se elevan por encima de la percepción egoísta, ya no sienten el concepto de «tiempo», sino el concepto de «estado». Ven que bajo ciertas condiciones, ocurren determinados eventos y que bajo condiciones diferentes se desarrollan eventos distintos.

A nosotros nos describen estas cosas como si fueran a suceder en el futuro, desde la perspectiva del desarrollo de la red. Dicen: «Si nos relacionamos de cierta manera, habrá una respuesta sistémica determinada. Si mejoramos la actitud mutua, la respuesta será diferente».

No dicen que algo específico sucederá inevitablemente, porque depende de los seres humanos; es decir, de la medida en que trabajemos en corregir el corazón, corregir el ego y de si construimos o no relaciones de amor entre nosotros y con todas las partes de la realidad.

A veces los profetas dicen: «Así escuché», en otras ocasiones dicen: «Así vi». Estos son dos niveles de profecía. Escuchar es profecía al nivel de Biná, mientras que ver es profecía al nivel de Jojmá. Al nivel de Biná, se comprende lo que sucederá; al nivel de Jojmá, también comprenden por qué sucederá. Esto representa una penetración más profunda en la red.

El Talmud declara: «Todos los profetas profetizaron respecto a los días del Mesías» (Berajot 34b). Los días del Mesías son el tiempo en el que la gente sentirá que necesita una fuerza especial que la saque del ego y la lleve al amor por los demás y por la sociedad. Habrá un sentido genuino de obligación de salir de uno mismo y orientarse hacia los demás, porque de lo contrario, la humanidad y el mundo continuarán descendiendo hacia el colapso.

Hoy ya podemos ver estas señales. El mundo se está volviendo cada vez más interconectado e interdependiente, al mismo tiempo, los humanos se están volviendo cada vez más egoístas. Cada uno ve sólo por sí mismo y construye su éxito sobre la ruina de los demás. Cuando la realidad nos pone a todos en el mismo barco, significa que todos estamos en peligro de hundirnos.

Nos parecemos a los miembros de una familia, encerrados juntos en el mismo apartamento, pero que se odian, a tal punto que una gran explosión podría estallar en cualquier momento. Es imposible vivir de esta manera.

Si comprendemos el mensaje de los profetas —un mensaje escrito específicamente para nosotros— y aprendemos el método de conexión amable que los sabios nos prepararon, podremos avanzar hacia la cima de nuestro desarrollo, por un camino agradable y constructivo.

Nuestras relaciones se alinearán cada vez más con la red integral de conexión que existe en la naturaleza. Eventualmente, nos conectaremos «como un hombre con un corazón», en amor mutuo y por toda la creación.

Hacia este estado perfecto los profetas nos dirigen. Que tengamos éxito en alcanzarlo.   

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