
El cuarto mandamiento, «Recuerda el día de reposo y santifícalo», significa que debemos atravesar un proceso de corrección para alcanzar el estado de conexión perfecta. La corrección ocurre cuando usamos nuestro ego en beneficio de los demás y no en beneficio propio. Por naturaleza, constantemente pensamos en nosotros mismos. No obstante, ahora aceptamos una nueva condición: que con todas nuestras posibilidades —es decir, en pensamiento, sentimiento y acción— trabajemos por el bien de los demás, nos ponemos al servicio de la colectividad. Esto es lo que significa corregirnos.
Gradualmente logramos la corrección, pasando por etapas llamadas «seis días de la semana». Poco a poco, nos conectamos más unos con otros. Así, a medida que el ego sigue creciendo, debemos fortalecer la conexión. Cada vez que surgen nuevas divisiones o «transgresiones» entre nosotros, las cubrimos con amor, como está escrito: «El amor cubre todas las transgresiones» (Proverbios 10:12).
Finalmente llegamos a un estado en el que usamos plenamente nuestros deseos egoístas y se transforman en cualidades de otorgamiento, amor y conexión. En este punto, descubrimos la fuerza de otorgamiento y amor en su plenitud. Es un estado llamado «día de reposo» (Shabat).
En resumen, el mandamiento «Recuerda el día de reposo y santifícalo» nos enseña a mantener, como nuestra meta suprema,.el estado de reposo —que es el estado de conexión perfecta,



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