Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Nos convertimos en residentes temporales

Jerusalén Israel antisemitismo

Complejo conocido por los musulmanes como al-Haram al-Sharif y por los judíos como el Monte del Templo, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Hace unos pocos días, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una (otra más) resolución que niega el vínculo judío con el Monte del Templo en Jerusalén. En lugar de referirse a él por su nombre judío, Monte del Templo, después del Templo que el rey Salomón construyó allí hace 3,000 años, lo hizo por su nombre musulmán al-Haram al-Sharif, en adelante se referirán a él, sólo con este nombre. No puedo culpar al mundo por hacerlo. Si nos convertimos en residentes temporales y rehuimos cumplir con nuestra tarea histórica y con nuestra obligación con el mundo, no podemos quejarnos de que el mundo quiera desalojar a los inquilinos sediciosos.

Seguimos buscando mejores formas diplomáticas para explicar la posición de Israel, para demostrar que somos valiosos para el mundo y que tenemos derecho histórico de vivir aquí. No entendemos que el mundo no ve las cosas como nosotros. No le importa la historia y no le importa la “nación pionera” que construimos aquí. Nos ve como una nación beligerante e invasora que tomó lo que no le pertenece, explotando el remordimiento del mundo por el Holocausto.

Somos arrogantes y soberbios al pensar que el mundo nos debe algo. El mundo no lo cree así y ni siquiera nos preguntemos por qué, pero seguimos «explicando» a las naciones nuestra posición y ellas, claramente son reacias a escucharnos, esto ilustra lo que la presunción puede hacerle al sentido de juicio de una nación.

En lo que nos estamos equivocando totalmente, es en nuestra obligación con el mundo. Fuimos traídos aquí para construir “un hogar nacional para el pueblo judío”, tal como dice la Declaración Balfour. Lamentablemente, en lugar de construir nuestra casa juntos, estamos peleando entre nosotros. Llegamos a un punto en el que nos preocupamos más por destruirnos entre nosotros, que por derrotar al enemigo. Si no hacemos lo que se supone que debemos hacer, no tenemos ninguna razón para estar aquí. Así lo ve el mundo y cuanto antes nos demos cuenta, mejor.

La resolución actual de la ONU se centra en Jerusalén y Cisjordania. Pero hay más resoluciones de la ONU en camino y obviarán nuestro derecho a la soberanía en cualquier parte del país, que no nos fue dada por la Resolución de Partición de la ONU de 1947. Poco después, la ONU declarará que los judíos son una entidad extranjera en Palestina y que Palestina es donde solía estar Israel.

Mientras estemos aquí, podemos revertir la tendencia, pero no tenemos mucho tiempo. La única forma de cambiar la visión del mundo sobre la presencia judía en el Medio Oriente es, si los judíos comienzan a actuar como se espera de ellos. Fuimos enviados aquí para reconstruir nuestra nación, para restablecer nuestra unidad, la cual formó una notable nación completa y con frecuencia con extranjeros hostiles que decidieron unirse bajo el lema, «como un hombre con un corazón». Este es nuestro legado y sólo si le somos fieles, las naciones nos darán la bienvenida aquí, incluyendo a los árabes.

Si deseamos trabajar en nuestra unidad, tenemos todo el derecho de declarar que este es nuestro objetivo al estar aquí y que no permitiremos que nadie interfiera con nuestros esfuerzos. El mundo no sólo nos respetará, nos apoyará.

Aquí hay dos ejemplos de cómo dos notorios antisemitas se relacionan con los judíos cuando los judíos dan el ejemplo que el mundo desea ver y seguir. Vasily Shulgin, nacido en Ucrania, alto miembro de Duma, Parlamento ruso, antes de la Revolución Bolchevique de 1917. También un ardiente antisemita. En su libro “Lo que no nos gusta de ellos” …, se queja de que “los judíos del siglo XX se han vuelto muy inteligentes, efectivos y vigorosos al explotar las ideas de los demás. Pero -protesta- esta no es una ocupación para ‘maestros y profetas’ ni la función de ‘guías de ciegos’ ni la función de ‘cargadores de lisiados’”. En otro ensayo, Shulgin se vuelve casi poético cuando describe cómo pueden los judíos guiar a la humanidad si se ponen a la altura del desafío: “Déjenlos … que se eleven a la altura a la que aparentemente escalaron (en la antigüedad) … e inmediatamente, todas las naciones se apresurarán hacia ellos. Se apresurarán, no por obligación … sino por libre albedrío, gozosas de espíritu, agradecidas y cariñosas, ¡incluyendo a los rusos!».

Un ejemplo más conciso proviene nada menos que de Henry Ford, quien, cuando no estaba construyendo automóviles, dedicaba gran parte de su tiempo a escribir ensayos condenatorios para los judíos. En su infame composición, El judío internacional: el problema más importante del mundo, Ford escribe: «Los reformadores modernos, quienes están construyendo sistemas sociales modelo en el papel, harían bien en investigar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos». 

El nieto de Ford, por cierto, se propuso construir una de las plantas de la compañía en Israel, como muestra de apoyo al Estado judío. Simbólicamente, esa planta ahora está cerrada. A menos que comencemos a trabajar en nuestra unidad y nos esforcemos por dar el ejemplo requerido, el destino de nuestro país se parecerá al destino de la planta de Ford y los judíos de Israel, que se han convertido en residentes temporales, serán desalojados.

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Publicado en: Antisemitismo, Judíos, News
Un comentario sobre “Nos convertimos en residentes temporales
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Por todo lo que recibo de ustedes y de saber sobre la sabiduría para tener mejor calidad de vida. Sobretodo en la espiritualidad. Yo partiría de ahí. Y se que con Dios lo lograré. Muchas gracias 🌹 Dios los bendiga grandemente 🙏

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