Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Negar el antisemitismo no lo eliminará

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Vista del Riverdale Jewish Center donde rompieron puertas y ventanas, Nueva York, 25/abr/21. La policía monta guardia frente a la sinagoga y la Fuerza de Tarea contra el Crimen

El antisemitismo va en aumento, judíos son atacados cada hora en varias partes del mundo, pero todos parecen negarlo. Incluso cuando el peligro está justo frente a sus ojos, los judíos de Europa y Estados Unidos dicen: «No me sucederá a mí». Los líderes y los gobiernos prometen: «No toleraremos a esos extremistas», pero nada mejora realmente. Y nada cambiará hasta que tratemos la causa raíz de la enfermedad.

En la antigua Babilonia, hace unos cuatro mil años, la gente dejó de entenderse, como consecuencia, hubo confusión, peleas y caos. Un sabio llamado Abraham surgió y les enseñó a superar el egoísmo de mente estrecha y que recibir sólo para su propio beneficio, es la causa de todos los conflictos. Si lo aprendemos, descubriremos en las nuevas relaciones que surjan entre nosotros, un poder especial escondido en la naturaleza: el poder de amar y dar.

Aquellos que se convirtieron en discípulos de Abraham, aprendieron el método de conectarse con amor por encima de su ego y sus diferencias y así se formó la nación de Israel. A lo largo de la historia, los mentores que vinieron después de Abraham, siguieron enseñando el método para adquirir el deseo de unidad y otorgamiento. Pero hace unos dos mil años, la gente comenzó a someterse a sus deseos egoístas. Esto provocó la ruina del Templo, pues el odio entre la gente se apoderó de él. La conexión espiritual que había entre nosotros, fue destruida y nuestra visión altruista se redujo a la preocupación egoísta.

Desde entonces hasta hoy, lo principal que mantiene unidos a los judíos es el odio que el mundo siente hacia nosotros. Nos recuerda que pertenecemos a la misma nación que descendió de Abraham. Los antisemitas nos hacen hermanos de armas contra el odio.

El odio hacia nosotros ha provocado todo tipo de fenómenos. Primero, a lo largo de la historia hubo judíos que intentaron escapar del antisemitismo abandonando su judaísmo y en el proceso se convirtieron ellos mismos en grandes antisemitas. “Los conversos”, judíos que se convirtieron al catolicismo en la España de los siglos XIV y XV son grandes ejemplos. Segundo, las comunidades judías que sufrieron persecución buscaron formas de escapar del odio, se asimilaron en otras culturas para negar el antisemitismo.

Incluso pagaron a las autoridades y ayudaron en todo lo que pudieron, con la esperanza de que les dejaran sobrevivir de alguna manera. Para los judíos era claro que los odiaban, pero no tenía sentido hablar de eso. Tercero, las autoridades, por su parte, también jugaron el juego. En general, fue bueno para ellas negar el antisemitismo básico y encontraron excusas para su trato hostil hacia los judíos.

Hoy, vemos a la misma dama con un atuendo diferente. No encontrarás un gobierno que se declare antisemita. La ONU también se opondrá al antisemitismo en público, pero es evidente que el escandaloso trato sesgado de esa organización hacia la única nación judía, Israel, denota algo más. Negar el antisemitismo públicamente es a menudo una cortina de humo para no solucionar el problema o peor aún, para caer en las acciones que aparentemente denuncia.

Debemos preguntarnos, ¿es este el destino de los judíos? ¿esa mala película nunca terminará? Todo está en nuestras manos. Si entendemos que el antisemitismo es un fenómeno natural, arraigado en las naciones del mundo, también podremos encontrar la cura para el odio.

Lo que Abraham enseñó en la antigua Babilonia, hoy se necesita desesperadamente en el mundo. El ego humano alcanzó proporciones enormes; la gente se odia más, en un momento en que el mundo está más conectado e interdependiente. Todos estamos en el mismo barco, dependemos unos de otros y sin una nueva forma de vida, no podremos sobrevivir al siglo XXI.

La gente siente que los judíos tienen un secreto y que lo esconden, un poder especial y sus acusaciones son correctas. Aunque nosotros mismos no somos conscientes, heredamos la sabiduría de la conexión y no la estamos enseñando al mundo. El rey Salomón dijo: “El odio suscita contiendas y el amor cubre todas las transgresiones (Proverbios 10:12). Esto nos enseña a través de la acción, la fuerza de otorgar, para cubrir el gran ego con amor. Cuando lo revelemos entre nosotros, veremos que el odio será reemplazado por el amor de todos.

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Publicado en: Antisemitismo, Judíos, News

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