Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Los acuerdos de paz son maravillosos, ahora necesitamos la paz

40 años después del tratado de paz con Egipto y 26 años después del tratado de paz con Jordania, Israel firmó otro tratado de paz con otro país árabe: Emiratos Árabes Unidos (EAU). A diferencia de los dos tratados anteriores, este parece idóneo para crear una relación cálida con un país que está preparado y dispuesto a aceptar relaciones diplomáticas y comerciales completas y cálidas, con embajadas, inversión en tecnología y turismo. Y como no hay disputas territoriales ni de refugiados, el camino para la ejecución exitosa del acuerdo parece estar bien pavimentado.

Pero, a pesar de todos los méritos de un tratado de paz, hay gran diferencia entre la paz y un tratado de paz. El tratado de paz durará mientras las partes tengan interés en mantenerlo. Se basa en cálculos estrechos, que se acumulan entre países, suficientes para firmar un acuerdo que beneficie sus intereses. Pero cuando los intereses cambian, nada mantendrá la paz.

La palabra hebrea para “paz” es Shalom, de la palabra Shlemut (plenitud). Es interesante porque la integridad no implica falta de odio, sino más bien inclusión del odio bajo el gobierno del amor. Podemos pensarlo de esta manera: ni siquiera podemos querer unirnos con alguien, antes de sentir el dolor de la separación. Del mismo modo, para construir amor con alguien, necesitamos desearlo y no podemos llegar a desearlo a menos que primero sintamos que lo odiamos y que queremos deshacernos del odio y convertirlo en amor.

Cuando por primera vez despierta un sentimiento positivo hacia alguien, aún no es amor; es un encanto. Por naturaleza, el encanto es intenso pero momentáneo. Si queremos seguir sintiendo amor, después de que el encanto pasó, tenemos que trabajar y superar el desencanto y otros sentimientos negativos que afloran hacia esa persona, previamente admirada. Si lo logramos, será el inicio del amor. A partir de aquí, la evolución o involución del amor dependerá de nuestro deseo de trascender los recurrentes hechizos del odio y el rechazo y construir un amor más fuerte que el odio manifestado.

Resulta que la intensidad del amor depende de la intensidad del odio que le precede. Cuando se alcanza un estado en el que el odio entre dos bandos se expone al máximo y aún así se logra cubrirlo con amor, se alcanza el estado de Shlemut, es decir, plenitud, paz. Sentiste el odio más intenso, pero elegiste amor por encima de él. A partir de aquí, nada se puede dividir entre los seres queridos; lograron Shalom, paz.

Y lo que es cierto para la gente, también es cierto para las naciones. El tratado de paz con los Emiratos Árabes Unidos no tiene por qué fallar. Como ya se dijo, tenemos intereses económicos comunes y no hay motivos para desacuerdos. Pero para lograr una paz verdadera, sólida y duradera en el Medio Oriente, las naciones vecinas tendrán que superar enormes cantidades de odio.

Sé que al final, la paz ganará. Toda la creación avanza hacia una unidad cada vez mayor y eventualmente, todas las naciones tendrán que trascender su beligerancia y elegir la paz. La única pregunta es, cuántos inocentes tendrán que sufrir hasta que eso suceda.

La gente piensa que hacer la paz requiere hacer concesiones. No lo creo. Si se hacen concesiones, la discordia siempre esperará su turno para hacerse cargo de todo. Paz, como acabamos de decir, es plenitud y plenitud es que cada uno debe sentirse totalmente satisfecho. Es posible sólo si todos sienten que comparten un objetivo común, mayor que sus ambiciones individuales: el objetivo es la unidad.

Si bien, cada uno permanece en su religión o fe, la gente querrá unirse por encima de las diferencias. Y así como, entre la gente, un mayor odio forma la base de un mayor amor, entre las naciones, una mayor división forma la base para una mayor unidad. Cuando las naciones hacen de la integridad su objetivo principal, aprenden a valorar tanto su perspectiva individual como la capacidad de unirse con otras perspectivas para crear un todo común. Así y sólo así, habrá paz. Y cuando eso suceda, la conexión más fuerte será con aquellos que actualmente son peores enemigos.

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