Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

No sólo el acuerdo del siglo, aquí está el acuerdo de paz de todos los tiempos

Tan pronto como se dio a conocer el “Acuerdo del siglo” de Trump por la paz entre Israel y los palestinos, surgió una controversia. Era de esperarse, teniendo en cuenta lo que está en juego: la solución al conflicto más complejo y de mayor duración en el mundo. La propuesta podría allanar el camino para un nuevo Medio Oriente, pero la pelota para su ejecución está en la corte de Israel.

No hay duda de que en las semanas y meses que vienen, habrá muchos a favor y muchos en contra de la propuesta y como lo hacen los políticos, habrá muchas protestas y giros tanto de derecha como de izquierda para inundar a los medios, con el único propósito. de sobresalir y separarse.

A Israel le interesa apoyar el plan

A pesar del ruido, sería muy favorable que el Estado de Israel aceptara el plan. Mientras Estados Unidos nos proteja, debemos ser sabios y aprovechar la oportunidad que se nos brinda, a pesar de que los palestinos se opongan.

La verdad es que es poco probable que se firme un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos en el futuro cercano. Hemos sido testigos de muchos planes e intentos infructuosos a lo largo de los años. En esta etapa, lo máximo que puede discutirse de manera realista es el mapa y la anexión de los asentamientos de Cisjordania.

Para observar profundamente el punto de vista ofrecido en el detallado plan de 80 páginas, de Trump, debemos considerar cómo activarlo y complementarlo. Es necesario combinar el plan de Trump con una fuerza adicional, una que pudiera conectar y unir a la noción.

Según la sabiduría de la Cabalá, la verdadera paz vendrá de arriba, como está escrito, “Él que crea la paz en Sus alturas celestiales, que Él en su misericordia cree paz para nosotros y para todo Israel”. La paz entre nosotros y las demás naciones, vendrán sólo si primero nos unimos pacíficamente entre nosotros mismos, con amistad y solidaridad interna. Así cumpliremos nuestra misión de traer paz al mundo.

“Israel es luz para el mundo. El corazón y la historia de nuestra gente están enlazados. La Tierra de Israel es un hogar antiguo, un lugar sagrado de culto y una promesa solemne al pueblo judío de que nunca más repetiremos la hora más oscura de la historia”, declaró el presidente Trump en la ceremonia de lanzamiento de su plan de paz. Otros líderes mundiales también destacaron la importancia para la humanidad, de un Israel fuerte y seguro, durante el 75 aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau que tuvo lugar unos días antes en Yad Vashem, Jerusalén.

¿Por qué hay tanta atención sobre Israel por parte de las naciones del mundo?

La atención de la comunidad internacional hacia Israel no es coincidencia ¿qué espera el mundo de nosotros? Inconscientemente, espera nuestra unidad. Con nuestra unidad, seremos “luz para las naciones”. Como escribió Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) en su ensayo, Arvut (Garantía Mutua): “La nación israelí se estableció como conducto, en la medida en que se purifique [del ego], transmitirá su poder a las demás naciones”.

El principio que creó al pueblo judío es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Amor fraternal y garantía mutua son la clave de nuestra seguridad y prosperidad. Cuando superamos nuestros conflictos y disputas, desatamos la fuerza positiva en la naturaleza que neutraliza la amenaza y genera tranquilidad. Es la fuerza que mantiene el equilibrio de la creación, si está ausente entre nosotros, provoca el declive de la sociedad.

Podríamos lograr paz si reavivamos el amor fraternal que cultivamos hace siglos y si compartimos con todos, el método para lograrlo. Paz entre nosotros provocará paz mundial. Nuestra sensación de solidaridad generará seguridad política y fortaleza nacional. Así daríamos ejemplo de ser “justos” y las naciones querrían ser como nosotros.

Justos entre las naciones

Justo es el que ama, desea estar conectado con todos y justifica a cada uno.

¿Por qué? Porque el mal emana sólo de un individuo y no de otro, como está escrito en el Talmud, “Cada uno juzga a los demás en la medida de su propia deficiencia”. El hombre es un mundo pequeño, escribieron nuestros sabios en el Midrash Tanhuma. Por lo tanto, todo lo que una persona considera malo y dañino, en realidad es derivado de su propia percepción distorsionada de la realidad, porque el ego inherente a cada uno, el deseo de disfrutar a expensas de los demás, proyecta una realidad negativa ante sus ojos en muchos niveles diferentes.

Pero, para atraer la fuerza superior de la naturaleza que corregirá todos los desequilibrios, será suficiente con que, con sinceridad, anhelemos transmitir bondad y confianza a toda la humanidad. Exactamente ¿cómo puede hacerse? Nuestro esfuerzo por conectar al pueblo judío permite lograr la meta deseada y atraer la fuerza de conexión desde arriba. La fuerza de conexión en Israel puede irradiar un poder positivo capaz de impregnar a cada individuo en la humanidad.

Se nos dio el método de conexión, la sabiduría de la Cabalá, con el único propósito de conectar a la sociedad humana “como un hombre con un corazón”. Al lograr ese estado, podremos ser ejemplo de unidad positiva para el resto del mundo. La unidad del pueblo judío reducirá las llamas del odio entre las naciones del mundo, uniendo a la humanidad como una comunidad global. Eso no sólo sería un gran acuerdo, sino el acuerdo de todos los tiempos.

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