Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La falsa grandeza de los grandes

humanidad diversidad feliz grandeza sociedadUn cineasta amigo mío me dijo que, a juzgar por las películas, las series de televisión y las publicaciones en las redes sociales de hoy, la gente está ocupada con los «eventos» más mundanos de la vida, como comer, ducharse e incluso defecar. Cuando miramos hacia atrás en la historia, eso no era lo que nos interesaba, sino cosas superiores, como ideas y movimientos sociales. Parece que ahora, no hay nada que escribir sobre nuestro tiempo.

Creo que, en verdad, la humanidad nunca fue sublime. Puede que nos guste reflexionar sobre lo civilizados que éramos cuando la música clásica, el teatro, la pintura y la escultura eran las formas populares de entretenimiento, pero para la gran mayoría, la vida era sólo la lucha por la supervivencia; no había lugar para entretenimiento.

Peor aún, precisamente aquellos a quienes recordamos como grandes, en realidad fueron los peores de esas generaciones. La gente que alcanza la grandeza a los ojos del público, en realidad, siempre es la más inmoral y egoísta. Escritores, compositores, todos, no había nada bueno en ellos; revisen sus biografías y lo verán por ustedes mismos. Creo que deberíamos redefinir la grandeza. En lugar de venerar a la gente por su capacidad para escribir, componer o pintar, debemos venerar a quienes lo hacen por los demás, no por ellos mismos. En particular, debemos respetar a los que unen a la gente y la hacen sentir unida.

La gente es feliz cuando se siente segura y amada y se siente segura y amada cuando está entre personas que se preocupan por ella, como familiares o amigos. Por eso, la gente que ayuda a crear este sentimiento en el público en general, que hace que las comunidades, las ciudades e incluso las naciones se unan, es la más valiosa de la sociedad.

Los que muestran que la diversidad contribuye a la sociedad, en lugar de usar las diferencias culturales y étnicas para promover su propia agenda, incitando al racismo y la exclusión, son los verdaderos héroes de hoy. Los valores actuales nos llevan en la dirección opuesta a este sentimiento de responsabilidad y cuidado mutuos. Si queremos reconstruirnos mejor, debemos hacerlo juntos y lo lograremos.

Mientras más sucumbimos a la división y separación, más débil se vuelve nuestra sociedad. En lugar de alegría y confianza, dominan el miedo, la sospecha y el odio. Nadie revertirá esta tendencia, excepto aquellos que tienen miedo, sospechan y odian, es decir, todos nosotros. Somos los que sufrimos la separación en la sociedad, somos los que no tenemos nada que ganar con ella, a diferencia de nuestros “líderes”, por eso somos nosotros los que debemos elegir unidad sobre división.

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