Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La educación que hace feliz a la gente

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¿Por qué mandamos a nuestros hijos a la escuela? ¿para qué sean cultos? ¿para qué tengan una carrera exitosa, ganen mucho dinero y el respeto de la gente? Al final, los enviamos a la escuela porque queremos que sean felices. No es que creamos que la escuela realmente puede hacerlos felices, pero creemos que sin ella, tendrán más dificultades en la vida, que las que tuvimos nosotros.

¿Cual es el resultado? Muy pocos están contentos, la mayoría luchan y muchos ni siquiera terminan. Y lo peor de todo, aparte de algunos hábitos y técnicas de aprendizaje, la escuela no ofrece herramientas para la vida, no tiene habilidades de relaciones humanas, no tiene experiencia en cooperación, no comprende la naturaleza humana y no tiene idea del mundo en el que vivimos ni hacia dónde va. Con algunas excepciones, las escuelas obtienen un 5 en educación.

¿Por qué? Porque para tener éxito, necesitamos redefinir la educación. Necesitamos pensar en la educación como un proceso de adaptación a las leyes de la naturaleza. La educación debe enseñar las leyes de la naturaleza y ayudarnos a adaptarnos a ellas.

Cuando nacemos, no somos más que pequeños animales. De hecho, estamos más indefensos que cualquier animal. No tenemos instintos para guiarnos, no podemos encontrar los pezones de nuestra madre y ni siquiera podemos orinar sin hacer un desastre. Ningún animal es más indefenso que el hombre. Pero esta impotencia es exactamente donde podemos ganar más. Al aprender todos los aspectos de nuestra existencia, desde los más básicos hasta los más exaltados, nos hacemos conscientes en un nivel mucho más profundo que cualquier animal. Si nos damos cuenta de nuestro potencial: el hombre comienza como una criatura inferior y termina como la más sublime. Pero sólo si nos damos cuenta de nuestro potencial. Este es el propósito de la educación.

La educación debe enseñarnos que la naturaleza es completa e integral. Es una entidad indivisible, nos parece de piezas separadas, sólo porque nos percibimos separados y, así percibimos todo lo demás, como entidades separadas. La educación debería ayudarnos a ver un mundo único e integral y a sentirnos incluidos en él. Lo que necesitamos no es conocimiento intelectual, sino una experiencia muy palpable.

Dado que es tan vital en nuestra vida, la educación no debería ser para niños y adolescentes, sino para todos. De hecho, es más para adultos que para niños, pues adultos educados pueden educar a sus hijos, mientras que adultos sin educación pueden estropear la educación de los niños, incluso si es buena.

La educación correcta se hace en grupos que trabajan en su unidad, hasta que se convierten en un todo. Así desarrollan una percepción integral y pueden percibir la realidad integral.

Sin comprender y sin experimentar esta totalidad, no sabremos cómo lidiar con las crisis mundiales que son cada vez más frecuentes y graves. Sin comprender que somos un todo y, por lo tanto, mutuamente responsables, no sobreviviremos a la realidad integral que nos invade.

Hoy, un individuo educado no es uno con buenos modos; es uno que está conectado internamente con la humanidad, con la Tierra, con todo. Esta es la única educación que nos llevará a través de las crisis y la única educación que nos hará felices.

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Un comentario sobre “La educación que hace feliz a la gente
  1. Diana Ceballos Leal dice:

    Este tema es indispensable se integre en el plan de estudios de toda institución, el movimiento Scout me dió esa información desde niña y ahora de grande mi conexión con la naturaleza significa yo misma.

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