Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿El ego es esencial en la naturaleza humana?

Michael Laitman

El ego, que es el deseo de disfrutar a costa de los demás y de la naturaleza, es parte de la naturaleza humana. Pero, podemos transformar esta inclinación y adquirir una segunda naturaleza de amor y generosidad.

Por un lado, es imposible renunciar a la autocomplacencia, amar verdaderamente al prójimo y dar a otro sólo con nuestra fuerza, simplemente no lo va a permitir nuestra naturaleza. Cuando llegamos a esta cruda y amarga comprensión, es un momento crucial. Ese estado se denomina «reconocimiento del mal», es decir, reconocer que la naturaleza humana es una cualidad inherentemente egoísta, incapaz de considerar a los demás.

A partir de este punto, comenzamos a preguntarnos: «Si mi naturaleza es egoísta y no puedo superarla, ¿cómo puedo elevarme por encima de ella? ¿dónde puedo encontrar un remedio que me permita cambiar?».

La humanidad ha buscado solución por miles de años. Por un lado, muchos perdieron la esperanza de encontrarla. Por otro, cada vez más gente empieza a comprender que, si ese remedio deja de existir, no hay felicidad verdadera ni un buen futuro ni una vida con sentido.

Se crea un dilema muy doloroso. Vemos claramente que es imposible seguir viviendo de acuerdo con nuestra naturaleza egoísta. Pero al mismo tiempo, sentimos que no podemos avanzar. No hay vuelta atrás ni un camino visible hacia adelante. Cuando llegamos a este punto, nos sentimos atrapados.

Sin embargo, esta coyuntura es un punto de inflexión crucial. Cuando alcanzamos ese estado, logramos comprender que si la naturaleza nos dio esa tarea, también debe albergar la solución. La solución no se encuentra en las relaciones humanas ordinarias ni en la sociedad ni en los sistemas egoístas que hemos construido. La solución reside en la naturaleza misma.

En ese momento, gradual y quizás inconscientemente, comenzamos a entender la naturaleza. Esto es lo que llamamos «comunicación con la naturaleza» o «comunicación con el Creador». Empezamos a sentir que la respuesta debe venir de la misma fuerza que creó esta naturaleza.

Cuando comprendemos que la solución para transformar nuestro egoísmo reside en la fuerza misma de la naturaleza, debemos pedirle que nos la revele. Finalmente, esta petición debe llegar a un punto en el que sintamos sinceramente que no tenemos otra opción ni esperanza ni fuente de ayuda.

Hasta que sintamos esa desesperación interior, hasta que realmente no necesitamos nada más que esta solución, la naturaleza comienza a responder. La respuesta aparece cuando la necesidad se vuelve absoluta.

Además, la humanidad en su conjunto está siendo guiada, precisamente hacia ese estado. No podemos eludirlo ni escapar. La naturaleza nos hace comprender que nuestro modo de vida egoísta, llegó a su límite. Esta crisis interna es necesaria porque sin ella no podemos transitar hacia un nuevo modo de existencia.

Por eso, si alguien escucha sobre este proceso y logra comprenderlo, ¿qué debería hacer? Debería fortalecerse en esta comprensión. Sería prudente aferrarse a este paradigma: la solución reside en recurrir a la fuerza de la naturaleza misma y pedir la capacidad de trascender el ego que llevamos dentro. ¿Por qué? Porque este punto de inflexión interno es precisamente donde comienza la transformación y al hacerlo, podemos descubrir una realidad mucho más amplia y profunda, más allá de los límites estrechos de nuestra percepción egoísta e individualista; una realidad donde sentiremos conexión total con todos y con todo, un placer eterno que fluye en la actitud común de amor y generosidad que manifestamos y una percepción total de la realidad eterna e íntegra.

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