Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Dónde está la magia que hace que la vida sea buena?

magia bruja brujasEn las últimas semanas, una extraña historia ha corrido por los medios, desde el Wall Street Journal hasta el New York Post y otros medios de comunicación de EUA, Reino Unido y Europa, según la cual, Escocia va a indultar y disculparse oficialmente con más de 3,800 brujas. Las brujas no obtendrán ningún beneficio ni del indulto ni de la disculpa, tampoco ninguno de sus familiares. Todas están muertas desde hace siglos, pues la caza de brujas tuvo lugar entre «1563, cuando se promulgó la Ley de Brujería y 1736, cuando fue finalmente derogada», según The Guardian.

No me habría molestado en mencionarlo, si no me lo hubiera hecho notar uno de mis alumnos. Pero como lo hizo, debo decir que el asunto es inútil y potencialmente dañino. No beneficiará a nadie. En todo caso, podría suscitar un brote de brujería y otras rarezas que no aportan nada a la humanidad.

El solo hecho de que nos preocupemos por estas cosas y que muchos periódicos informen sobre ellas, demuestra que no hemos avanzado nada desde el año 1700. Siglos después de la derogación de la Ley de Brujería, el mundo sigue repleto de «visionarios», «profetas» y todo tipo de «videntes».

La forma correcta de relacionarnos con el pasado es reconocer que así tuvo que ser, pues hay historias de este tipo en todas las naciones. No debemos insistir en ellas; es una tontería.

El problema es que no sabemos relacionarnos correctamente con nada ni con la religión ni con la magia ni con los encantos. Estamos tan confundidos, que ni siquiera abemos lo que no sabemos de nosotros mismos. No sabemos por qué suceden las cosas ni de dónde vienen ni quién o qué controla nuestra vida. Intentamos encontrar apoyo, pero no tenemos nada en que apoyarnos.

Debemos darnos cuenta de por qué estamos aquí y de cómo conocer nuestro propósito en la vida. En lugar de aferrarnos a supersticiones, tenemos que elevarnos un poco más allá de esta lamentable situación cotidiana y encontrar el propósito más elevado y noble de la vida.

Nuestro mundo está gobernado por una fuerza, que es el bien absoluto. Nosotros, en cambio, nos regimos por la cualidad opuesta. Para construir el mundo correctamente, debemos transformarnos y llegar a ser como el bien absoluto y sincronizarnos con la fuerza que gobierna toda la existencia.

El lugar para empezar la transformación, es entre nosotros, en nuestras relaciones. Si establecemos nuestras relaciones con base en responsabilidad y ayuda mutuas, crearemos un mundo diferente.

Y no tiene nada que ver con Dios ni con satanás o similares. En otras palabras: Debemos aprender a vivir por los demás y no para nosotros mismos. Así, no necesitaremos supersticiones ni tonterías similares para mejorar este mundo, porque nuestra actitud hacia los demás hará un mundo bueno.

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