Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

De una “Start-Up Nation” a una nación unida

start-up nation Israel nación unidaIsrael siempre ha tratado de apaciguar al mundo y complacerlo. Hemos pasado de alardear de nuestros logros en alta tecnología, a alardear de chicas guapas, a alardear de la velocidad con la que vacunamos a la población en Israel. El mundo puede estar muy impresionado, pero ni así, le gusta más Israel. En todo caso, los logros de Israel sólo enfurecen al mundo y se siente más resentido. A quienes sí les gusta Israel, les gusta por la vocación histórica del pueblo, que no tiene nada que ver con la alta tecnología ni con las vacunas. Los que odian a Israel, también lo odian por su vocación histórica. Por eso, si queremos que el mundo acepte a Israel, debemos comprender su misión y cumplirla.

La misión de Israel y la razón por la que el mundo aprobó el establecimiento del Estado judío, en medio de una población árabe hostil, tiene que ver el modo en el que nos formamos como nación. Tendemos a olvidarlo, porque si recordáramos nuestro inicio, será necesario esforzarnos para restablecerlo. Pero, si ignoramos nuestra historia, no tendremos presente ni futuro.

La nación de Israel comenzó cuando nos comprometimos a amar al otro como a uno mismo, a cuidarnos entre nosotros «como un hombre con un corazón». En ese momento, al pie del monte Sinaí, nos convertimos en nación. De hecho, fue un milagro. No estábamos «destinados» a tener éxito, pues nuestros antepasados ​​venían de muchas tribus y clanes que habitaban el Creciente Fértil, no tenían nada en común. Lo único que los mantuvo unidos fue haber seguido al mismo maestro, Abraham el Patriarca, cuya ideología abrazaron.

Bajo Abraham, a quien apodaron “hombre de misericordia”, aprendieron que la bondad y el cuidado son los valores más sublimes que existen, vale la pena cualquier esfuerzo por adquirirlos. Por extraño que parezca, la confusión inicial de los israelitas funcionó a su favor, hizo que su afecto «no estuviera contaminado por la parcialidad» de la afinidad familiar. Así. la unión que lograron, les llegó sólo por su éxito, al convertirse en individuos comprensivos que realmente se preocupaban por los demás.

Tras la muerte de Abraham, sus herederos continuaron desarrollando la ideología de su padre; la perfeccionaron hasta el punto de que, bajo el liderazgo de Moisés, lograron unidad completa y fueron declarados nación. De hecho, esa nación era como ninguna otra: unida por amor desinteresado, en oposición a la afiliación biológica, que es intrínsecamente egoísta. Y aunque a menudo dejaban de amarse, la joven nación logró superar numerosas pruebas y tribulaciones y creó un legado de unidad que trasciende el odio o como lo expresó el rey Salomón, “El odio suscita contiendas y el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 10:12).

Esta nación única, se convirtió en modelo a seguir, ejemplo de cómo debería ser el mundo en algún momento en el futuro. Dado que las naciones no pueden ser parientes, tendrán que encontrar otra forma de unirse o se destruirán unas a otras. Ese otro camino, era el camino de Israel. Por eso, una vez que los israelitas se convirtieron en nación, se les asignó la tarea de ser “luz para las naciones”, para dar el ejemplo que el mundo pudiera seguir. Esa fue la vocación histórica de Israel y aún lo es. Por eso, en noviembre de 1947, la Sociedad de Naciones apoyó el establecimiento de un hogar judío para los judíos, en su tierra histórica y esa vocación sigue siendo nuestra obligación para con el mundo.

Actualmente, a pesar de todas las innovaciones tecnológicas que Israel ha dado, el desarrollo médico y el avance científico que ha salido de nuestro pequeño país, el mundo está en contra nuestra. Esta es su manera de decirnos que eso no es lo que quiere de nosotros. Lo que quiere es que hagamos lo que hicimos antes: unirnos por encima del odio. El mundo quiere que nos unamos, aunque no nos soportemos. Quiere que aprendamos a cuidarnos, como lo hicieron nuestros antepasados ​​y que le muestren al mundo que también puede hacerlo.

No debemos olvidar que nuestros antepasados ​​vinieron de las naciones del mundo y ellas también deben unirse. Sin embargo, como no tuvieron a Abraham, corresponde a Israel allanar el camino. Así como Abraham fue el hombre de misericordia, Israel ahora debe convertirse en la nación de misericordia que el mundo pueda seguir.

El mundo no necesita nuestra bondad para con los extraños; necesita nuestra amabilidad mutua, que seamos sinceros y eso, aceptémoslo, es lo más difícil de todo. Pero el mundo no nos abrazará hasta que nos abracemos por encima de nuestra aversión mutua. Es hora de cambiar el nombre de Israel, de “Start-Up Nation” a nación unida.

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Publicado en: Judíos, News
Un comentario sobre “De una “Start-Up Nation” a una nación unida
  1. Rosa Maria Lomeli Delgado dice:

    Buen día, efectivamente «el amor echa fuera el temor» y no puedo preguntarme dónde está el amor porque se que está en mi, y hacerlo que florezca, cuando he creado un monstruo estúpido y rabioso «ego» que me ha boicoteado mi vida. Pero sé que con Dios y valentía y esfuerzo lo lograré. Muchas gracias, Dios los bendiga grandemente 🙏🌹

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