Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Contaminamos el campo en el que vivimos

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Foto: Vista aérea de una granja al norte de Council Bluffs, Iowa, sumergida en las aguas de la inundación del río Missouri, 24/jun/11. REUTERS/Lane Hickenbottom

El pasado 13 de octubre, fue el Día Internacional de la Reducción del Riesgo de Desastres de la ONU. Este año ya hemos tenido más catástrofes de las que podemos contar. Además, afectaron a todo el mundo, a todos los continentes y prácticamente a todos los países, no sólo a países del tercer mundo ni a zonas propensas a las catástrofes. Incendios, inundaciones, tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y un virus caprichoso, ha habido de todo y el año aún no ha terminado. La ONU habló de lo que podemos hacer para prevenir estos desastres, pero no habló de lo que los causa: nosotros, la gente que contaminamos la realidad con nuestros sucios pensamientos e intenciones.

Por alguna razón, se nos escapa que las múltiples catástrofes que hemos vivido y seguimos viviendo, tienen un origen común. Ya sabemos que todo en la realidad está conectado y que todo afecta a todo lo demás. También sabemos que la única mala voluntad deliberada está en los seres humanos ¿por qué es tan difícil ver que este único elemento, inherentemente negativo, es el origen de todo lo negativo en nuestro mundo?

Existimos en un campo de fuerza cósmica que creó el mundo material, conectando elementos en composiciones cada vez más complejas. Pero, de todas las creaciones, sólo una -el hombre- tiene conciencia y propósito en sus acciones, que van más allá de la satisfacción de las necesidades inmediatas y esenciales para la supervivencia.

Con nuestra intención por riqueza, gloria y poder, desarrollamos tecnología, estructuras sociales, arte, religión, en una palabra, la civilización. Pero, creamos una civilización tan egoísta que está empezando a hacer implosión. No sobreviviremos, a menos que busquemos sincronizar nuestras intenciones con el campo que nos creó y nos sostiene, Así como el campo que lo conecta todo, nosotros también debemos conectarnos. A menos que cambiemos nuestra naturaleza de egoísta a solidaria e inclusiva, seremos expulsados de esta realidad, como le ocurre a todo elemento que no coincida con las leyes de la creación.

Puede parecer que debemos pasar por un proceso doloroso de renuncia a los placeres, para coincidir con la naturaleza, pero es falso. No renunciaremos a nada; ganaremos conocimiento, poder, comprensión, seguridad y apoyo emocional de todos. Viviremos en una sociedad en la que todos se preocupen por los demás.

Realmente será un mundo diferente al que conocemos hoy. Si parece que el nuevo mundo es premonitorio, es sólo la representación de nuestro ego que se niega a renunciar a su soberanía sobre nuestra mente. Pero, por nuestro bien, debemos dejarlo ir.

Si nos apoyamos en este proceso, podremos transformar nuestra actitud. Como resultado, la realidad cambiará y nos salvaremos a nosotros mismos y a nuestro planeta. Si buscamos una forma de reducir e incluso prevenir los desastres, será la única forma que existe.

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Un comentario sobre “Contaminamos el campo en el que vivimos
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gracias gracias gracias por su valiosa información. Es verdad que nosotros con los pensamientos infectados al todo. Yo me encuentro dentro de esto, cuando veo el daño tan grande que les hacen a los animales, mi reacción es de odio de asesinar y me arrepiento. Pido expiación desde la causa que soy yo al Espíritu Santo. Es una dura guerra conmigo. Dios los bendiga grandemente 🙏🙏🙏

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