
De la fuerza superior de amor y generosidad, llamada «Creador» en Cábala, recibimos deseos y satisfacción.
Sentimos el deseo como hambre y sufrimiento. Por el contrario, sentimos que satisfacción o placer, es el logro de la perfección en la medida exacta en que lo deseamos.
En la vida cotidiana, no podemos recibir placer continuo, porque no habría revelación simultánea de deseo y satisfacción en nuestro interior.
Pero, si nos preparamos adecuadamente para recibir plenitud, si entendemos que «adecuadamente», es hacerlo con la misma intención generosa que el Creador tiene hacia nosotros, recibiremos el deseo del Creador, simultáneamente con su satisfacción.
Imaginemos, por ejemplo, a una persona que come y siente hambre y saciedad de forma continua. Ahora, multipliquemos esa imagen por todos nuestros deseos.



Deja una respuesta