Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La ley universal de armonía

Pregunta: ¿Qué quiere usted decir cuando habla de armonía?

 

Respuesta: La armonía es fácil. Nace del hecho de que existen dos fuerzas en la naturaleza: la fuerza de otorgamiento (la fuerza positiva) y la fuerza de recepción (la negativa), las cuales se manifiestan en diferentes niveles (biológico, físico, moral, etc.). como sistemas equilibrados. Si estas fuerzas se encuentran en equilibrio dentro del cuerpo humano, el cuerpo está completamente sano. Si están en equilibrio dentro de la naturaleza, esto significa un estado de reposo absoluto. Es la falta de equilibrio lo que conduce a todo tipo de movimientos.

 

Naturalmente, el desequilibrio es necesario porque produce vida. La interacción constante entre dos fuerzas dentro de ciertos límites, la variación en la relación entre ellas, es lo que crea la vida. Por ejemplo, la expansión y contracción del tórax, del corazón o de otros órganos, se basan en el movimiento mutuo de fuerzas opuestas que se apoyan y se complementan entre sí. La vida es lo que ocurre entre ellas gracias a su correcta y armoniosa interacción.

 

A lo largo de nuestro desarrollo, llegaremos a un punto en el que toda la comunidad humana alcanzará este modo de funcionamiento por medio del cual todas las partes interactuarán solidariamente. Pero estas fluctuaciones, como la respiración, serán interdependientes entre sí, siendo la fuerza de otorgamiento igual a la fuerza de recepción. Interactuarán alternándose entre sí: en la medida que le demos a la naturaleza, podremos recibir. En la misma medida que recibamos, así que tendremos que dar.

 

Entonces, viviremos en armonía, homeostasis, es decir, en un estado de apoyo mutuo. La naturaleza, que nos empuja a un estado de equilibrio entre sus dos fuerzas principales –la fuerza de dar y la de recibir– pretende que lleguemos a esto. Esa es la dirección general de la naturaleza.

 

No podemos hacer nada con respecto a esta ley general y universal. Solo podemos entender adónde vamos y cómo adaptarnos voluntariamente y conscientemente a esta ley externa y absolutamente obligatoria. Y en consecuencia, nos sentiremos cómodos no solo en ese estado final al que llegaremos, sino en todas las etapas del proceso.

 

Un curso sobre educación para alcanzar la armonía

 

Pregunta: Hoy ya tenemos una solicitud de organizaciones estatales y públicas para un curso de educación integral para adultos. ¿Cómo imagina usted la estructura de este curso? ¿Sobre qué deberíamos educar a las personas para que aprendan a vivir en armonía, de acuerdo entre sí?

 

Respuesta: Creo que no debería ser solo un curso, sino una serie de distintas disciplinas. Las personas deberían adquirir conocimiento básico, debatirlo en un grupo, ya sea en un aula o virtualmente, pero con un instructor, es decir, un especialista que pueda explicar el material de manera comprensible.

 

En primer lugar, uno debería estudiar la psicología humana a un nivel básico y esencial, para que cada uno de nosotros pueda entender “quién soy yo”, “qué soy yo” y “cómo pienso, actúo e interactúo con otros”. Es necesario explicar la psicología de las interacciones entre cónyuges, entre padres e hijos, la forma correcta de relacionarse con los hijos, la educación de los hijos, así como la economía doméstica sobre la base de los requisitos que establece la naturaleza: cuánto consumimos y cuánto contribuimos. En otras palabras, debemos establecer un marco que nos permita existir en un estado de equilibrio.

 

Naturalmente, cada uno de nosotros necesita un lugar para vivir, una familia, seguridad, atención médica, alimentos, etc. Estas son las necesidades básicas de todo ser humano, y la persona tiene que estar seguro de que quedarán cubiertas, siempre y cuando contribuya a todos los requerimientos de la sociedad.

 

Todos los demás requerimientos dependerán de la posición de la persona: o trabajar en la producción o involucrarse en trabajo social, en estudios o, tal vez, enseñar a otros. La gente trabajará unas dos o tres horas al día. Algunos puede que trabajen más, otros menos, pero eso no será lo que determine su salario.

 

El conjunto restante de personas se dedicará exclusivamente a crear una homeostasis, un equilibrio para todo el sistema de actividad humana en nuestro planeta. Y entonces veremos una sociedad distinta.

 

Todo esto necesita ser explicado, desglosado por disciplinas. Hay que explicar toda la historia de la humanidad como una consecuencia del desarrollo de nuestro egoísmo, el cual nos ha llevado hoy a tal estado de saturación que no deseamos desarrollar más.

 

Ya no deseamos nada en la vida. Hemos llegado a la depresión, a las drogas y al terrorismo, en otras palabras, a la etapa final: el renacimiento de nuestro egoísmo. Hoy ya no deseamos luchar por nada sino que, por el contrario, nos estamos hundiendo en el alcoholismo y la degradación porque no vemos ningún crecimiento futuro. En la actualidad, nuestro egoísmo, al haber llegado a su máximo nivel de desarrollo, está comenzando a consumirse y adquirir una forma integral, pero no estamos listos para eso.

 

Por eso no entendemos qué hacer de ahora en adelante, por qué no somos capaces de reorganizar los recursos de la Tierra, las redes de comunicación y, en general, todo nuestro desarrollo. Un nuevo paradigma común, una nueva actitud hacia la vida, debería darle a una persona la oportunidad de corregir la crisis en todos los ámbitos de la vida: la familia, la sociedad, la ecología, la economía, etc.

 

Después de un curso general de educación, deberíamos presentar un curso sobre educación integral: lecciones grupales, donde las personas trabajen literalmente a través de todos los elementos posibles de la comunicación a través de debates y todo tipo de juegos de rol.

 

Trabajar por medio de ellos como un actor que tiene unos cuantos cientos de registros y técnicas con las que luego compone un papel, la imagen de una persona determinada. Así es como debemos educar a una persona en las leyes de comportamiento del mundo integral. Y no le parecerá algo artificial porque aprenderá acerca de la correcta interacción con los demás, y gracias a ello sentirá una gran sensación de tranquilidad, paz y plenitud.

 

Su vacío interior, que previamente llenaba a base de éxitos económicos en la competición capitalista, comenzará a llenarse desde una dirección totalmente distinta, siguiendo un esquema diferente. Se llenará de tal manera que se sentirá a salvo y seguro. Nadie entrará en confrontaciones con él.

 

Debemos incluir un gran número de grupos en esta parte del curso. Creo que puede ser una acción muy seria y emocionante en la que los padres con hijos, cónyuges y vecindarios enteros pueden participar.

 

Y ahí comenzar a dar forma a un nuevo tipo de interacciones sociales, una nueva visión de la vida y del mundo, dentro de la cual la persona comenzará a sentir la globalidad de la naturaleza, su integralidad y su armonía interior. Esta armonía interior es esencialmente donde reside nuestra demanda interior. Es lo que queremos experimentar en nuestra vida y lo que intentamos lograr con esa competencia inútil entre nosotros.

 

Imposible “esperar”

 

Pregunta: Usted habla de las buenas conexiones que la persona debe aprender en su proceso educativo. ¿Qué significa eso?

 

Respuesta: Hoy, la naturaleza nos va mostrando gradualmente que estamos conectados unos con otros de manera global e integral. Sin embargo, en lugar de formar un sistema de apoyo mutuo común, integral y uniforme, estamos pelando unos contra otros. Es decir, todavía estamos conectados a través del sistema egoísta que nos lleva a la destrucción y desaparición mutua.

 

La naturaleza se comporta con nosotros de un modo totalmente diferente. Nos trata como un sistema integral, interconectado y analógico, mientras que nosotros solo inducimos graves enfrentamientos. Resulta que hoy en día no somos capaces de controlarnos –pero no tanto a nosotros mismos, sino a la naturaleza– para llegar a un estado de equilibrio. Por eso no podemos entender la crisis de hoy.

 

Esta crisis económica global, integral y terrible, solo acaba de comenzar: no ha terminado. Hace siete u ocho años ya advertí que esto es solo el comienzo. Todos siguen diciendo que lo superaremos como ocurrió en Estados Unidos o Japón. ¡No lo superaremos! Tenemos que entender que la naturaleza nos está moviendo hacia una meta determinada. No podemos “esperar”. Al contrario, vamos a ir a peor.

 

Tenemos que entender que estamos obligados a ser como la propia naturaleza. La naturaleza nos obligará a ello. Tiene la suficiente fuerza y los medios.

 

Colectividad y autoexpresión

 

Pregunta: ¿Podría dar un ejemplo de relación entre personas que se considere integral?

 

Respuesta: Una relación integral es cuando una persona recibe y da de manera equilibrada. Si la relación entre las personas funciona de esta manera, significa que están conectadas integralmente.

 

No quiero repetirme ni parecer un socialista o un comunista porque en ningún caso lo soy, pero una sociedad integral es aquella en la que todos reciben de acuerdo a sus necesidades y dan a la sociedad según las necesidades de esta. Eso es una interconexión global e integral.

 

En estas circunstancias, la persona disfruta y se siente satisfecha con sus sensaciones, con aquello que descubre en esta conexión integral. Resulta que cuanto más otorga a los demás y más se conecta con una sociedad integral, más se llena con ello. Comienza a descubrir este sistema, entra en él y empieza a formar parte de él.

 

Se convierte en una parte inseparable de este sistema, como un elemento electrónico, una resistencia o un condensador instalado en el circuito, y gracias a ello el sistema comienza a trabajar con él en armonía, y siente que todo esto pasa a través de él. La persona comienza a comprender que se beneficia estando completamente conectado a este sistema. Y no pierde su individualidad porque aporta su “yo”, sus cualidades. Si eres un condensador en el sistema, ese es tu papel. Y lo mismo ocurre si eres una resistencia, etc. En esencia, sigues siendo quien eres.

 

La naturaleza nos creó deliberadamente de cierto modo, justamente para permitir que todos se conecten de manera integral al sistema general a través de su máxima realización como individuo. Su aportación individual –y única– no contradice la integralidad de todo el sistema, sino que, por el contrario, permite a la persona una autoexpresión absoluta.

Parte 3 de la Charla entre el Dr. Michael Laitman y el psicólogo Anatoly Ulianov

Publicado en: Qué es la Educación Integral

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