Nuestra percepción de la realidad se divide en interna y externa. Nos imaginamos que lo que está en nosotros es amable y bueno, porque sentimos que nos pertenece, por el contrario, imaginamos que lo que está fuera es dañino, malo y extraño.
En la sabiduría de la Cabalá, al alma se le llama «parte de Dios». En nuestro mundo, donde percibimos la realidad gracias a nuestros cinco sentidos corporales, aún no tenemos alma. El alma es la fuerza que los cabalistas llaman…