
Cuando parece que estamos a punto de alcanzar la meta, sorprendentemente sentimos debilidad. Nos sentirnos cansados y preguntarnos por qué vale la pena seguir adelante; lo que era una aspiración elevada, ahora parece inútil. Precisamente en este momento, es cuando debemos comprender que nuestra aspiración hacia la meta, está siendo puesta a prueba.
Para alcanzarla, necesitamos añadir un anhelo aún mayor, un nuevo impulso, inyectar más dinamismo y entusiasmo, reevaluar nuestros valores y elevar la importancia de la meta. Así lo lograremos.
En términos prácticos, cuando nos acercamos a la meta, nos encontramos ante una montaña imponente que parece insuperable. Precisamente en ese momento es cuando debemos darle mayor importancia para poder saltar, escalar y correr hasta la cima de la montaña.



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