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[Wikimedia Commons: Dmitri Rozhkov]

Recientemente, la última publicación de Daniel Gordis, We Stand Divided: The Rift Between American Jews and Israe (Estamos divididos: la brecha entre los judíos estadounidenses e Israel), fue traducida al hebreo y publicada en Israel. Han pasado muchas cosas desde que se publicó, hace dos años y medio, pero el punto más bajo, como Gordis se refiere a la brecha entre los judíos estadounidenses e Israel, se ha profundizado desde entonces. Creo que si somos honestos con nosotros mismos, debemos reconocer que, aparte de las organizaciones cuyo financiamiento depende de mantener los lazos entre Israel y los judíos de EUA, ninguna de las comunidades tiene interés en la otra. De hecho, los sentimientos que predominan en las dos comunidades son: resentimiento, condescendencia y aversión.

En una entrevista para el periódico israelí Makor Rishon, Gordis recordó una carta que aproximadamente 100 estudiantes rabínicos reformistas firmaron, cuando la campaña militar “Guardián de los Muros” (del 10 al 21 de mayo del 2021). La carta acusaba a Israel de implementar el apartheid contra los palestinos y pedía a las comunidades judías de EUA, que responsabilizaran a Israel por la “represión violenta de los derechos humanos”, pero no decía nada sobre los más de 4,000 cohetes disparados contra ciudades civiles israelíes ni de que la constitución de Hamás llama explícitamente a la aniquilación del Estado de Israel. Para concluir, dice Gordis, “En la guerra de mayo, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto apoyaron a Israel más que los estudiantes que firmaron la carta”.

De hecho, no veo ninguna conexión entre las dos comunidades. Entiendo que para religiosos judíos, las festividades judías e Israel son importantes. Además, si los judíos de un país tienen familia en otro, se sentirán conectados, especialmente si se visitan con frecuencia. También hay judíos en EUA que creen que Israel puede ser un refugio seguro en caso de que necesiten huir, como siempre lo han hecho los judíos a lo largo de la historia cuando fueron perseguidos. Pero como comunidades, no veo ninguna conexión.

Si los judíos estadounidenses buscan refugio seguro contra el antisemitismo, sería mejor que compren algunas tierras en América Central, México o Canadá y vivan ahí. Ya hay tales asentamientos, como el pueblo judío ortodoxo Kiryas Tosh en Quebec, Canadá y hay otros.

La mayoría de los judíos de EUA nunca han estado en Israel. No quieren venir y no sienten ninguna conexión con el estado judío. No eligieron ser judíos, nacieron así, pero no tienen ningún interés en Israel. En todo caso, que haya organizaciones que intenten estrechar la conexión entre las dos comunidades, sólo les molesta. Por eso, muchos judíos de EUA dicen sobre Israel: “Es una pena que exista. Si no existiera, la gente se olvidaría de nosotros. Ahora saben que existe el pueblo de Israel y nos odian”.

Como no hay conexión entre las dos comunidades, ningún esfuerzo de ninguna organización tendrá éxito. Si hubiera conexión, no necesitaríamos nada más. Si pudiéramos despertar amor entre nosotros, los judíos, todos los judíos de todo el mundo querrían venir aquí. Pero como estamos desunidos, nadie quiere venir y nadie quiere conectarse con nosotros ni con los judíos en absoluto.

Desde la perspectiva de los israelíes, creo que lo que tenemos que hacer es preocuparnos por nuestra propia unidad y olvidarnos de buscar conexión con los que no quieren conectarse. La gente que vive aquí, en Israel, debe conectarse y formar un vínculo, tan estrecho, que el mundo entero nos vea y se esfuerce por seguir nuestro ejemplo.

Nuestra conexión no necesita organizaciones que velen por su propio interés. Tampoco necesita oficinas gubernamentales que impongan su propia agenda. Lo único que necesitamos es gente que quiera conectarse por encima de sus diferencias. Al final, el antiguo lema, que nunca hemos implementado, pero que siempre hemos predicado, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, es nuestro único rescate. Es lo que necesitamos y el mejor servicio que podemos hacer es implementarlo y dar un buen ejemplo al mundo.

Para concluir, me gustaría traer las palabras de Nathan Sternhartz, el principal discípulo y escriba del rabino Najman de Breslov, quien concisamente empaquetó toda la idea: “’Ama a tu prójimo como a ti mismo’ es la gran regla de la Torá, para incluir unidad y paz, que son el corazón de la vitalidad, persistencia y corrección de toda la creación, cuando gente de diferentes puntos de vista se incluyen en amor, unidad y paz”.

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Publicado en: Judíos, News

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