Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Un grupo de trabajo para combatir el antisemitismo en línea? Se realista

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[Reuters: ataque antisemita en la sinagoga de Hamburgo]

Crear “un grupo de trabajo interparlamentario global para combatir el antisemitismo digital” unas semanas antes de una elección presidencial, no es creíble, por decirlo suavemente. Además, ¿qué puede hacer cualquier grupo de trabajo contra el odio que viene del núcleo de la naturaleza humana? Tendría más éxito luchar contra la gravedad que contra el antisemitismo.

El 29 de septiembre, Jewish Insider publicó una historia titulada “Los miembros del Congreso forman un grupo de trabajo internacional para combatir el antisemitismo en línea“. Según la historia, el grupo de trabajo se centrará en “crear conciencia del antisemitismo en línea y dar un mensaje coherente en las legislaturas del mundo para responsabilizar a las plataformas de redes sociales”. Es una tarea desesperada y justo antes de las elecciones, no es más que palabrería.

No se puede eliminar el antisemitismo, como tampoco se puede eliminar el dolor, hasta que sane la llaga que lo causa.

En el caso del antisemitismo, el dolor es porque los judíos no se unen ni guían al mundo hacia la unidad y la solidaridad.

Esa llaga no nació en Estados Unidos, ni en la Alemania nazi, ni siquiera en la Europa cristiana. Se remonta a los inicios del pueblo judío, cuando los fugitivos de Egipto se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”, establecieron su nacionalidad e inmediatamente se les asignó la tarea de ser “luz para las naciones”, es decir, ejemplo de unidad.

Después, durante casi dos milenios, nuestros antepasados ​​lucharon con sus conflictos y fricciones internas. Fueron exiliados y regresaron, lucharon entre sí y se unieron, hasta que finalmente perdieron la batalla contra el odio interno y fueron desterrados.

Pero la misión que se les dio en el monte Sinaí, nunca fue abrogada. Hace dos mil años, El libro del Zóhar escribió acerca de cómo los judíos deberían lograr la paz mundial dando ejemplo: “’Mira qué bueno y qué agradable es que los hermanos también se sienten juntos’. Estos son los amigos mientras se sientan juntos y no están separados . Al principio, parecen gente en guerra, deseando matarse unos a otros … luego vuelven a estar en amor fraternal. … Y … como antes estaban en cariño y amor, de ahora en adelante tampoco se separarán  … y por su mérito, habrá paz en el mundo”.

Siempre y donde quiera que haya división, se culpa a los judíos, porque la gente siente (incluso si no puede verbalizarlo) que si los judíos hubieran hecho su trabajo, no estarían peleando. Incluso nuestro propio Talmud admite que “ninguna calamidad llega al mundo si no es a causa de Israel” (Yevamot 63a), siendo así, ¿qué podemos esperar de otras naciones?

Si queremos eliminar el antisemitismo, debemos cumplir nuestra misión, unirnos por sobre todas nuestras (innumerables) divisiones y ser modelo a seguir para la humanidad. Así, la fuerza que impulsa al antisemitismo cambiará el odio a nuestro alrededor, pues las naciones verán que finalmente logran de los judíos lo que siempre sintieron que los judíos deberían darles: ejemplo de unidad y solidaridad.

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Publicado en: Antisemitismo, News

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