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Sucot 2019:Cómo reconstruir nuestro hogar judío

Sucot 2019: reconstruir hogar judío

Las sinagogas de todo el mundo están cerrando sus puertas definitivamente. Los cambios demográficos, los problemas financieros, la asimilación y la falta de interés en la vida judía entre los más jóvenes junto con la sensación de inseguridad debido a los ataques antisemitas, son algunos de los principales factores que contribuyen a este fenómeno. Pero hay una causa más profunda en la disminución de la membresía y sus consecuencias para las comunidades: la falta de cohesión y la sensación de un hogar común de todo el pueblo judío. La festividad de Sucot –cuando celebramos la unidad y la hospitalidad con las personas más cercanas a nosotros– es una invitación a redefinir nuestro destino y reflexionar sobre la construcción de una Sucá compartida donde todos los judíos puedan unirse como uno y con ellos el mundo entero.

Las festividades judías de este año encaran una nueva realidad. Las que una vez fueron vibrantes comunidades judías por el mundo entero han visto cómo se reducía significativamente su membresía. La comunidad de Niza, por ejemplo, que una vez fue la cuarta más grande de Francia con alrededor de 20.000 miembros, ha quedado reducida a solamente 3.000. Situaciones similares podemos encontrarlas en las congregaciones judías de Boston, Nueva York y el Medio Oeste americano, todo debido a la disminución del número de miembros.

“En los judíos se dan niveles más bajos de compromiso religioso que en el público general de Estados Unidos”: solo el 26% dijo que la religión es “muy importante”, en comparación con el 56% de los no judíos, según los centros de investigación estadounidenses. Los estudios también muestran una brecha entre la asistencia judía a los servicios de la sinagoga en comparación con otras confesiones: “Los judíos afirman que asisten a servicios religiosos en números mucho más bajos que otros grupos religiosos. 6 de cada 10 cristianos (62%) dicen que asisten a servicios religiosos al menos una o dos veces al mes (en comparación con el 29% de los judíos)”, reveló la encuesta.

No me sorprende. Después de la Segunda Guerra Mundial, la sensación de pertenencia y la necesidad de asociación comunal floreció entre los judíos, pero hoy en día básicamente no hay nada que mantenga unida a la comunidad. En una generación en la que todo es desechable y se puede adquirir cualquier cosa, la independencia se revalorizado más que nunca con las debidas consecuencias sobre los cálculos para seguir en la comunidad. Uno puede preguntarse: “¿Por qué tenemos que ser parte de una comunidad e identificarnos como judíos? ¿Qué saco yo con eso?”.“Nada”, sería la respuesta más probable. De hecho, la vida judía tiene poco o ningún sentido si no nos hacemos las preguntas más esenciales de la vida como “¿Para qué existo?” y “¿Qué significa ser judío?”.

La palabra “judío” –Yehudí en hebreo– proviene de la palabra “unidad”: Yijud. Nuestro propósito como judíos es alcanzar un estado de unidad entre nosotros y compartirlo con las naciones del mundo, es decir, ser “una luz para las naciones”. Sin embargo, para alcanzar una meta tan elevada, primero debemos elevarnos por encima de nuestra naturaleza egoísta, es decir, transformar nuestra preocupación por nosotros mismos y autocomplacencia en preocupación y cuidado por y para los demás.

¿Qué relación tiene esto con la festividad de Sucot? Esta festividad es precisamente un llamamiento para salir de nuestro “hogar” cómodo y egoísta, es decir, nuestro amor propio, y construir una nueva estructura, una Sucá, el símbolo del nuevo mundo que podemos crear si adquirimos la cualidad de otorgamiento, la cualidad del amor por los demás.

Sucot simboliza el hermoso proceso de transformación interna donde tomamos el “desperdicio de granero y bodega”, artículos que, según la sabiduría de la Cabalá, representan la cualidad del amor por los demás y que ahora se mezclan con nuestros pensamientos egoístas de preocupación propia y erigen cualidades como un techo por encima de nuestras cabezas. Construimos una cubierta para el ego y, día a día, durante la semana de Sucot, realizamos aclaraciones adicionales sobre las cualidades que contribuyen al altruismo y pedimos nuestra corrección. Luego, simbólicamente, la luz que se filtra a través del techo de paja transforma nuestras anteriores cualidades egoístas en un nuevo estado donde reconocemos el amor y la conexión con los demás como los valores más importantes de la vida.

El verdadero significado de Sucot es construir una nueva realidad de comprensión y apoyo mutuo, una Sucá de paz, para que todo el pueblo judío y el mundo entero puedan reunirse bajo esa gran cubierta y unirse como uno. Cuando esto suceda, el hogar temporal de la Sucá se transformará en un templo, un lugar común en nuestros corazones, y dejará de ser una mera estructura física.

¡Les deseo a todos una apacible y feliz festividad!

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Publicado en: Judíos, News
Un comentario sobre “Sucot 2019:Cómo reconstruir nuestro hogar judío
  1. María de Lourdes González de la Madrid says:

    ¡Me uno al trabajo de orar unirdos, en: mente, cuerpo y alma, sin importar: fe, credo, Iglesia o filosofía; sino como “hijos de DI-S. Como orgullosa Católica convencida, y seguidora fiel de los pasos dados por un Judío maravilloso, cuya palabra nos invitara a vernos como “una sola persona”, es nuestra “Fe Judeo-Cristiana, que nos mueve para que DI-S reine nuevamente entre nosotros!!

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