Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Robots vivientes: malas noticias para la humanidad

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Foto: Científicos crean ‘robots vivientes’ que se autorreplican. Dónde: Burlington, Vermont, Estados Unidos. Cuándo: 30/nov/21 Crédito: Douglas Blackiston y Sam Kriegman

Hace unos días, el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, en colaboración con científicos de la Universidad de Vermont y de la Universidad de Tufts, publicó un artículo que muestra que desarrollaron robots biológicos, que pueden moverse y «alimentarse» por sí mismos e incluso replicarse y reproducirse. Con esta hazaña, estos robots cumplen los tres requisitos básicos para que la ciencia los defina como seres vivos. Pero, son robots vivos y no organismos que hayan evolucionado de forma natural. Como robots, hacen lo que su operador les indica que hagan. Como organismos vivos, pueden ponerse en cualquier lugar y reproducirse independiente e indefinidamente.

Es una mala noticia para la humanidad. No puedo imaginar que nada bueno salga de esto. Estos juegos nuestros, cuando “jugamos” con nuevos inventos, nunca conducen a nada bueno. Ahora, además de las armas nucleares y de las otras innumerables maldiciones que la ciencia ha traído sobre nosotros, tendremos otro dolor de cabeza.

Se sabe desde los tiempos bíblicos que “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21).

Lamentablemente, saber lo malvados que somos, nunca nos ha impedido comportarnos de acuerdo con nuestra naturaleza. A pesar de los horrores del siglo XX, con sus dos guerras mundiales, el Holocausto y varios genocidios a gran escala, la humanidad no parece haber mejorado ni un poco, ni siquiera lo intenta.

Al hombre no se le debe dar más que una piedra y un palo. De hecho, puedes confiar en que hará mal uso, incluso de eso, sin mencionar nada más sofisticado y potencialmente dañino.

Ya desde la antigüedad era claro que gente indigna no deberían tener acceso al conocimiento. En su libro Fedro, Platón escribió: “Cuando (los discursos-enseñanzas) se escriben, pueden caer en cualquier lugar, en aquellos que pueden o no entenderlos y no saben a quién responder ni a quién no.  Y si son maltratados o abusados, no tienen un padre que los proteja y no pueden protegerse ni defenderse”

Pero ¿Quién escucha a los sabios? Nadie, sólo escuchamos nuestros propios caprichos egoístas, por esa razón nuestro mundo está en este estado tan malo.

No es que sea pesimista. Sé que al final seremos inteligentes y aprenderemos a usar el conocimiento para el bien común. Al final, nos daremos cuenta de que todos estamos conectados y no podemos lastimar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos. La única pregunta es cuánta agonía tendremos que soportar antes de aprender.

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Publicado en: News

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