Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Redefinamos el consumo excesivo

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Foto: Miles de escolares participaron en la Huelga Escolar por el Clima el 25 de marzo de 2022, en la ciudad de Nueva York. Los estudiantes se concentraron en el Brooklyn Borough Hall y marcharon por el puente de Brooklyn hasta Foley Square, para llamar la atención sobre la inacción de los funcionarios municipales y estatales para hacer frente a la actual emergencia climática. (Foto de Erik McGregor/Sipa USA)

El último Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) declaró que el medio ambiente está casi en el punto de no retorno. Advierte que si no frenamos nuestra insaciable hambre de poder y riqueza, nos destruiremos a nosotros mismos. En mi opinión, el problema no es que estemos consumiendo al medio ambiente, sino que nos estamos «consumiendo» unos a otros.

Según el informe del IPCC, «es inequívoco que el cambio climático ya perturbó los sistemas humanos y naturales». Además, el informe concluye que «Las pruebas científicas acumuladas son inequívocas: El cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y para la salud del planeta. Cualquier retraso en una acción global concertada, para anticipar, adaptar y mitigar, perderá la pequeña oportunidad que tenemos, para asegurar un futuro adecuado y sustentable para todos». Para mitigar el peligro, el IPCC sugiere varios pasos, el principal es “un gobierno inclusivo», que inhiba la actitud de «comprar en exceso» que ha impulsado a las economías hasta ahora, eso la hará más equitativa y justa.

En mi opinión, el núcleo del problema es que nos estamos «consumiendo», explotamos y abusamos insaciablemente de otros, de naciones y países. Un “gobierno inclusivo» no cambiará nuestra actitud, además se necesita un proceso exhaustivo y voluntario de autoeducación, que nos saque de la cultura del «¡Yo! Yo, ¡Yo!» a una actitud más considerada y razonable hacia los demás. Si lo logramos, lo demás vendrá por añadidura.

El consumismo para impulsar la economía es sólo un aspecto de nuestra actitud abusiva hacia los demás. En otras palabras, nuestro problema no es que compremos ni que comamos demasiado ni que hagamos cosas en exceso. Más bien, nuestro problema es que no nos preocupamos por la naturaleza ni por el medio ambiente ni, ante todo, por los demás. Esta actitud nos permite concebir esos planteamientos explotadores que se manifiestan, no sólo en el consumo excesivo, sino en la explotación en todas sus facetas.

Piensa en las luchas de poder entre países, en las guerras que se pelean para diezmar a los supuestos enemigos. Piensa en cómo se trafica con gente -incluidos niños-, para esclavizarla y abusar de ella de todas las formas imaginables. Piensa en cómo agotamos sin consideración los recursos de la naturaleza, tratando de ser más ricos que los más ricos.

No lo hacemos para mantenernos ni para mantener un modo de vida sostenible y razonable. Lo hacemos para ser más ricos, fuertes y poderosos que los demás. Lo hacemos para vencer, sin importar el costo. En cierto sentido, nuestra aspiración a «consumir» a los demás, a aniquilar la competencia -que es cualquiera que no sea yo- es el problema.

Si lo desarraigamos, resolveremos todos los problemas. No consumiremos en exceso porque ya tenemos el doble de lo que el mundo necesita. Podremos reducir la producción a la mitad y todos estaremos satisfechos. No necesitaremos trabajar tanto; no necesitaremos mano de obra esclava y no tendremos inflación, pues no buscaremos obtener beneficio excesivo.

En consecuencia, no necesitaremos una fuerza militar tan grande, pues no buscaremos dominar a nadie ni protegernos de que otros intenten dominarnos. Los recursos que se liberarán cuando logremos eliminar casi todo el presupuesto de defensa, permitirán elevar aún más el nivel de vida, recortar en gran medida los gastos y tener recursos para mejorar las condiciones de vida de la gente.

Además, un estilo de vida sin estrés y un entorno rejuvenecido, mejorarán enormemente nuestra salud. Y no sólo mejorará la vida a nivel físico, los gastos sanitarios ya no serán prohibitivos.

En conclusión, si el IPCC quiere evitar la catástrofe climática, la comunidad internacional debe iniciar un proceso de educación mundial, que nos libere del narcisismo abusivo que está destruyendo nuestra psique, nuestra sociedad y nuestro planeta. Cualquier cosa menos ambiciosa que ese proceso inclusivo (a ellos les gusta esa palabra) no logrará sus objetivos.

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Un comentario sobre “Redefinamos el consumo excesivo
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gran verdad!!! Esto me entristece !!! Pareciera que las personas abusivas están muertos en vida. El maltrato a los animales, niños y ancianos. Cada día va cuesta abajo. Muchas gracias. DIOS los bendiga grandemente.

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