
La fuerza fundamental que impulsa a la naturaleza es el deseo de disfrutar. Lo que distingue los niveles: inanimado, vegetal, animal y humano, es la magnitud y el tipo de deseo de disfrutar y de vivir en bienestar. El deseo humano de disfrutar constantemente se desarrolla y despierta nuevas necesidades. Hoy estamos al inicio de la era integral, una etapa evolutiva totalmente nueva, en la que los seres humanos se están transformando, de criaturas que luchan entre sí en un sistema integral único, en el que todas las partes están conectadas y se complementan. Por eso, el mundo se ha vuelto tan interconectado y por eso aumenta la interdependencia.
Las organizaciones que logren reconocer la dirección de desarrollo e inviertan en aprender, practicar e implementar el enfoque integral entre su gente, podrán adaptarse con anticipación a los cambios que se producirán en el entorno. Con esta perspectiva más amplia, podemos observar los mercados, los consumidores y el nuevo ambiente emergente.
Antes solíamos ir de tienda en tienda, buscando algo bonito, disfrutando cada momento y finalmente, comprando una prenda preciosa. Era un verdadero placer. El regocijo era el hecho de compra en sí, la adquisición, pero sobre todo la sensación de pasear por lugares hermosos, con dinero en el bolsillo y poder elegir lo que quisiéramos. Era como saborear la buena vida.
Hoy obedecemos mucho menos a las imposiciones de la moda y vestimos lo que nos resulta cómodo. El proceso de compra en sí nos entusiasma menos. Se ha vuelto más práctico: necesito algo, lo compro y listo. No hay razón para perder el tiempo deambulando por tiendas. ¿Qué nos hace sentir bien? Ir a lugares donde hay un ambiente de conexión. Nos atrae un ambiente positivo y en esto nos alegra gastar nuestro dinero. Vacaciones, tiempo libre, viajes y aventuras, junto a otras personas, no solos.
Esta sensación de unidad marca la diferencia entre el consumidor de ayer y el de mañana. ¿Por qué? Porque ha habido un cambio en la fuente que nos hace gozar y sentir y placer. Se desplazó del individuo a la conexión. El enfoque ya no es acción individual sino actividad compartida. Si antes veíamos con envidia a alguien con ropa bonita y pensábamos: “¡Qué ropa tan bonita yo quiero una igual!”, hoy la atención se centra en la comunicación interpersonal, en relaciones cálidas, apoyo, reciprocidad y amor. Disfrutar la conexión está empezando a captar nuestra atención.
Estamos cambiando. Es el signo de la era integral a la que estamos entrando. Nuestra perspectiva está pasando de lo individual a lo colectivo, de la visión personal a una integral. La fuente de nuestro placer se está “mudando de casa”. Ya no está en una sola persona u objeto, sino en la conexión. Puede que el cambio aún no sea muy visible y sea difícil de identificar con claridad, pero para planear estrategias de mercadotecnia, ese es el futuro.
El nuevo deseo que está despertando es el de conexión, de vínculo, de juego y de experiencias compartidas. Queremos sentirnos vivos, conectados y unidos en la medida de lo posible.
El deseo de experiencia social debería influir en los productos y servicios que ofrecemos al público. El estilo de marketing, el servicio e incluso el empaquetado del producto deben adaptarse al nuevo deseo del consumidor: embarcarse en una nueva aventura y forjar vínculos afectivos con los demás. Este nuevo deseo seguirá creciendo y moldeará las tendencias y preferencias de los consumidores.
Sin duda, el concepto de marketing integral apunta hacia una nueva dirección. Centra los productos y servicios en cultivar nuestra conexión. Si antes el énfasis estaba en la facilidad de uso, hoy debe estar en fomentar la conexión entre los usuarios.
Este principio también debe reflejarse en la publicidad. En lugar de presentar a una sola persona en los anuncios, será mejor mostrar a varias personas juntas y destacar que el producto ayuda a crear conexión entre ellas.
Los juegos del futuro también deben fomentar la conexión. No deben ser juegos de enfrentamiento donde uno gana y el otro pierde, sino juegos que nos ayuden a comunicarnos, a sentirnos más unidos y a esforzarnos por, juntos, alcanzar el éxito en un desafío común.
La tendencia al cambio en los hábitos de consumo comienza a manifestarse en la práctica, pero no debemos ignorar que el consumo individual tradicional aún persiste. Es fundamental comprender el proceso de desarrollo que se está produciendo.
Dos fuerzas operan simultáneamente en el mercado. Una es nuestro deseo interno, que, como resultado de la evolución natural, está pasando de ser individualista a integral. La segunda es la red humana global de conexiones. El problema radica en que el descubrimiento de esta red global se da mucho más rápido que nuestro cambio interno personal.
Esta red puede compararse con una red de pesca llena de peces. Todos estamos atrapados juntos en un mismo mundo cerrado y cada vez más interconectado, como los peces en la red.
No hay sincronización precisa entre estos dos procesos paralelos. Es evidente que el mundo está cambiando y se está interconectando más rápido que nosotros como individuos. Seguimos sintiéndonos individualistas y viendo todo desde esa perspectiva.
En otras palabras, la red se está revelando, pero cada pez aún se siente único. La brecha entre la realidad global de los peces atrapados en la red y la percepción individual de cada uno es la causa de la crisis multidimensional actual.
Esto plantea la siguiente pregunta: ¿Deben las organizaciones seguir avanzando a paso lento y quedarse rezagadas a pesar de todo o deben impulsarse y orientar su pensamiento hacia la red integral que se vislumbra en el horizonte?
Por un lado, las empresas no deberían anticiparse, pues sus productos o servicios podrían estar adelantados a su tiempo y no tener suficiente demanda aún. Por otro lado, vale la pena, gradualmente, comenzar a desarrollar el nuevo enfoque y generar interés entre el público. Así, superarán a la competencia, guiarán el mercado y serán líderes en la nueva concepción empresarial.
Hoy se abre una ventana de oportunidad y las empresas no deben desaprovecharla. Con una inversión relativamente pequeña, podrán conquistar el espacio empresarial integral, ser pioneros, ser únicos y avanzar con audacia hacia el futuro.



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