
Después de resumir ciertos eventos, tendencias y sucesos globales del año pasado, un estudiante, comentó: La gente ha estado buscando, observando e interactuando con temas que, a simple vista, pueden parecer importantes, durante el último año estuvieron entre los temas más debatidos a nivel mundial; política, elecciones y los Juegos Olímpicos.
Al mismo tiempo, multitudes quedaron cautivadas por un hipopótamo pigmeo, llamado Mu Deng, nacido en Tailandia. Lo vieron bañarse, sonreír y simplemente, existir. Siguieron la disputa de rap entre Kendrick Lamar y Drake, dos cantantes que una vez coexistieron en paz, pero de repente se enfrentaron y plasmaron su rivalidad en su música. Y la gente oía ansiosa para presenciar cada insulto y cada reacción.
También están los avances de SpaceX, porque la gente aún sueña con escapar de la Tierra. El chocolate de Dubái, entre otras cosas, también captó la atención mundial, con una combinación de chocolate con leche y pistache, que acumuló miles de millones de visualizaciones. Mientras tanto, las guerras siguieron, tanto aquí como en Europa, pero el interés mundial en este asunto parecía mínimo. Avances científicos, premios Nobel y momentos históricos, casi fueron ignorados totalmente.
¿Cómo resumir el último año? Francamente, es hora de cerrarlo todo. Y no lo digo con pesimismo, simplemente no veo nada sólido para ser optimista. Todo se está deteriorando. La gente se deja llevar por distracciones, porque no tiene a quién recurrir. Sus problemas personales eclipsan las crisis mundiales. Cuando se tiene dolor personal, el sufrimiento ajeno apenas se registra.
Y así, el entretenimiento domina. Deportes, música y tendencias de internet son escape. Pero incluso en eso, hay un punto de inflexión potencial. En algún momento, después de ver suficiente contenido sin sentido, la gente podría comenzar a preguntarse: «¿Por qué estoy viendo esto? ¿qué busco realmente?».
La pregunta sobre la búsqueda de significado, es la clave. Eventualmente, todo nos llevará a ella. Aunque aún no veo a la humanidad deteniéndose en ese umbral. La gente, en general, no evalúa su vida ni su misión ni su propósito de forma que la lleve a exigir respuesta a la pregunta sobre el significado y propósito de la vida, para comprender la imagen completa de la creación. La humanidad se ha perdido a sí misma.
Ese es mi diagnóstico. Muchos podrían argumentar al señalar diversos avances o éxitos, que las cosas no son tan sombrías como las pinto. Pero esperen y verán. No importa lo que se añada a la mezcla, al final, se disolverá en el mismo pantano infranqueable.
Si pudiera guiar a la humanidad a centrarse en algo, sería en el sentido de la vida. Esa es la única pregunta real. Lo demás es sólo ruido. Confío plenamente en el Creador; creo en Él sin reservas. Y no veo otra opción. Al Creador, debemos darle lo que es Suyo. Y a la humanidad, lo que queda después de que Él reciba lo que le corresponde.



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