Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Por qué malinterpretamos el liderazgo

liderazgoHace poco me llamó la atención una entrevista con el primatólogo Frans de Waal. De Waal, un prolífico autor que escribió extensamente sobre sus investigaciones con chimpancés, es famoso por haber promulgado el concepto de «macho alfa». En su libro La política de los chimpancés, hablaba de este concepto y el entonces presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, recomendó el libro a los nuevos congresistas. Pero, según De Waal, el concepto se malinterpretó y llegó a significar, como lo explicó en una conferencia TED, que un macho alfa «es básicamente un matón».

En realidad, dice De Waal, los machos alfa no son necesariamente los más agresivos ni los más fuertes. En su mayoría, llegan a la cima formando coaliciones con otros machos y cuando alcanzan la posición más alta, siguen cultivando sus relaciones. La coalición les ayuda a mantener su estatus y a disuadir a posibles retadores.

Sin embargo, una coalición de machos no es suficiente para mantener el puesto más alto. A pesar de su inferioridad física, las hembras tienen un papel decisivo en la comunidad. Para ganarse su apoyo, el macho alfa mima a las hembras con comida y otras golosinas y hace cosquillas a sus crías.

Curiosamente, tanto el macho alfa como la hembra alfa desempeñan el papel de guardianes de la paz: el macho entre los machos y la hembra entre las hembras. Cuando el macho alfa viene a poner paz entre los monos beligerantes, trasciende la consideración de la coalición y actúa como pacificador objetivo. Los miembros de la tropa lo reconocen y le respetan.

Lo más interesante es que, el macho alfa, sin razón aparente, a menudo ayuda a miembros del grupo enfermos o con problemas, Incluso si no es miembro de su grupo y no parece haber ningún beneficio personal en ayudar a los más débiles o enfermos, macho o hembra, el macho alfa a menudo comparte comida ofrece consuelo y ayuda de muchos otros modos.

Por regla general, mientras más amable es el macho alfa, más largo es su reinado. Y cuando llegue el momento de ser reemplazado, no será maltratado. Al contrario, la comunidad lo respetará y asistirá en su vejez, como tributo a su bondad en sus días en el trono.

Si un malvado se convierte en el macho alfa, como ocurre a veces, gobernará mientras dure su fuerza física. Pero cuando es desafiado, no lo apoyan, apoyarán a su retador. El final de un macho alfa acosador, invariablemente será amargo y doloroso.

Describo todo esto para mostrar que somos similares. Es decir, si nuestra sociedad fuera tan justa y ética como la de los chimpancés, probablemente actuaría así.

Al final, los deseos de los humanos y los deseos de los primates son los mismos, los mismos pensamientos y cálculos. La diferencia radica en la intensidad y la sofisticación, pero los deseos son los mismos. Tanto humanos como primates sienten envidia, pasión y ansia de poder, aunque en estos últimos está menos desarrollado y no son tan sofisticados.

Si nos observamos con honestidad, veremos que en el plano social aún no evolucionamos más que ellos. Nosotros desarrollamos tecnología, ellos desarrollaron características sociales positivas que nosotros aún no tenemos. Como resultado, tenemos una sociedad tecnológicamente avanzada que usa la tecnología contra sus propios miembros.

Hay una razón por la que ocurre, una diferencia fundamental que hace imposible que nuestra sociedad sea como la de los primates. La diferencia es que, lo que ellos hacen por instinto, nosotros debemos hacerlo conscientemente o no podremos hacerlo y es evidente que no podemos.

Si estuviéramos en el nivel de los primates, no tendría sentido convertirnos en humanos. Se nos negó el instinto de construir una sociedad positiva y solidaria para que la desarrollemos por nuestra cuenta. Si lo hiciéramos, veríamos las ventajas de esa sociedad en comparación con su opuesto, que es nuestro estado actual. Esto, a su vez, haría que nuestra comprensión de la naturaleza humana y de la naturaleza en su conjunto, fuera mucho más profunda de lo que cualquier otro ser creado puede captar.

Algunos pueden pensar que tratar de cuidar a los demás es ingenuo o poco realista, no comprenden que al hacerlo, construimos en nuestro interior la estructura que hay fuera de nosotros. Estudiamos la naturaleza simulando su modus operandi y puesto que la naturaleza funciona de manera recíproca y con cuidados, como lo demuestra la sociedad de los chimpancés, la única manera de que entendamos la naturaleza es construyendo una sociedad similar con nuestro propio esfuerzo.

La naturaleza, en cierto sentido nos cegó para que desarrollemos la visión por nosotros mismos. Por nuestra ceguera y egoísmo, pensamos que el mundo es tan ciego y egoísta como nosotros. Pero si nos esforzamos por actuar como los animales actúan naturalmente, descubriremos la verdadera disposición afectuosa de la naturaleza.

Etiquetado con:
Publicado en: News
Un comentario sobre “Por qué malinterpretamos el liderazgo
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Extraordinaria reflexión!!! Es penoso como los animales nos dan grandes lecciones. Me dedique 14 años al rescate de animales en situación de calle. Y llego el momento en que para mi era más importante rescatar un animales que un humanoide. Me resulta no tan fácil la conexión con los grupos de autoayuda. Para mi depender de Dios y del programa de AA. Ha sido muy liberador. Muchas gracias. DIOS los bendiga grandemente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*