Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Por qué el antisemitismo es más conspicuo hoy?

“Los judíos son más leales a Israel que a Estados Unidos” y “los judíos tienen demasiado poder en el mundo de los negocios”, son algunos de los tropos antisemitas respaldados por el 61 por ciento de los estadounidenses, según una encuesta reciente realizada por la Liga Antidifamación (ADL). El estudio también muestra que aunque los antisemitas no se han multiplicado en número, es más probable que cometan acciones abiertamente antisemitas, en consecuencia, habrá más ataques contra los judíos de los que vemos hoy.

¿Qué está causando este nuevo patrón? ¿qué significa para el futuro del pueblo judío?

De los encuestados que albergan puntos de vista antisemitas, si nos enfocamos en aquellos con actitud antisemita extrema, revelamos que la porción de estadounidenses con mentalidad antisemita radical fluctúa entre 11 y 14 por ciento, en los últimos 25 años. Es el equivalente a 28 millones de personas, un número que se ha mantenido más o menos sin cambios en las últimas décadas. Por lo tanto, concluye la encuesta, el reciente aumento de ataques antisemitas, no está impulsado por un aumento en el número de antisemitas. Lo que pasa es que, este grupo antisemita se siente envalentonado para expresar su odio de manera más abierta y violenta,

El mundo evoluciona y también lo hace el antisemitismo

Para comprender lo que está detrás de la reciente intensificación del antisemitismo, debemos analizar el proceso y el propósito del desarrollo humano. La historia de la humanidad es un largo y continuo desarrollo del deseo humano de recibir placer. Cada generación que llega a este mundo, lo hace con mayor deseo de recibir, es decir, un ego más grande, un deseo de explotar todos los niveles de la naturaleza: inanimado, vegetal, animal y humano, para su propio beneficio.

En nuestro tiempo, el mundo alcanzó gran altura en el desarrollo en ciencia, tecnología, cultura y en otras áreas, lo cual se suponía que traería abundancia. Sin embargo, en lugar de que todos vivamos una buena vida, nos encontramos cada vez más decepcionados y luchando. Llegamos a un estado en el que parece que no hay nada en este mundo capaz de satisfacer los deseos insaciables de la humanidad. No podemos imaginar un camino óptimo que conduzca a una vida mejor y más feliz para todos.

¿Por qué? Porque una nueva demanda de la naturaleza empezó a presionarnos de acuerdo con nuestro nivel actual de desarrollo: la demanda de elevarnos por encima de nuestras relaciones de explotación y conectarnos positivamente. Si satisfacemos esta demanda, experimentaremos una gran transformación, nada menos que una existencia armoniosa para todos.

Aquí es donde nosotros, los judíos, entramos en escena.

La humanidad instintivamente siente que el pueblo judío tiene la clave para un mundo mejor. A medida que el mundo sufre divisiones y conflictos crecientes, existe la expectativa subconsciente de que los judíos se unan y sean el conducto para que la unidad se extienda a la humanidad.

Esa expectativa sobre los judíos, surgió en el origen del pueblo judío, hace unos 3,800 años. Fue el momento en el que Abraham guió y unió a cierto grupo de personas de la antigua Babilonia, personas que se reunieron alrededor de Abraham pues sentían el problema de la división social desenfrenada de la época y aceptaron seguir el camino de Abraham de amar al prójimo como a sí mismo. El logro del estado de unidad sublime les dió el nombre, “Israel”, “Yashar El” (“directo a la fuerza superior”), es decir, un pueblo unido por una intención común de amar, dar y conectarse por encima de la aspiración divisiva del egoísmo innato.

Desde entonces, perdimos por completo la conciencia de nuestra unidad judía y en su lugar, prevalecen fricciones y separación. La progresiva división entre el pueblo judío se percibe como una creciente división social en el mundo, mientras más siente la sociedad humana crisis y problemas derivados de esa división, instintivamente, más cree que los judíos son culpables.

El antisemitismo surge como un fenómeno natural entre las naciones del mundo para presionar al pueblo judío a revitalizar el proceso de unidad para un cambio global positivo.

La humanidad depende de los judíos

En su ensayo, The Arvut (Garantía Mutua), el principal cabalista Rav Yehuda Ashlag escribió sobre el importante papel del pueblo judío: “La nación israelí fue establecida como conducto, en la medida en que se purifique ella mismos [del ego], transmite su poder al resto de las naciones”.

El mundo de hoy es como una máquina averiada en la que sus piezas no están sincronizadas. Mientras no las conectemos correctamente, nada funcionará bien. Todos en esta Tierra -ricos y pobres, intelectuales e iletrados, antisemitas y filo semitas, dependen de los judíos para reparar la destrucción, pues los judíos tienen lo necesario para hacer el trabajo: el método de conexión que recibieron originalmente de Abraham.

El sentido de dependencia y de demanda de unidad de las naciones del mundo no se calmará hasta que los judíos empecemos a unirnos y transmitamos la fuerza positiva de la naturaleza que es vital para la restauración del funcionamiento correcto del sistema global. El mundo dejará de culparnos de su desgracia porque finalmente recibirá lo que necesita: felicidad, paz y armonía y una conexión humana positiva.

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