Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Los oscuros veinte años de la conferencia de Durban

antisemitismoDurban es una ciudad portuaria global en Sudáfrica, una ciudad impregnada de influencias de muchos países e inmersa en una mezcla de diferentes culturas. Es una ciudad de contrastes: rascacielos modernos, junto a áreas urbanas rodeadas de mercados, un paseo adornado con palmeras junto a caminos oscuros.

A pesar de toda la abundancia y el ambiente multicultural que ofrece esta ciudad, el nombre “Durban” tiene una connotación amarga para los judíos. En particular, las palabras “Conferencia de Durban”. Hace veinte años, en septiembre de 2001, la primera Conferencia de Durban, que se suponía que era un evento para combatir el racismo, la discriminación y la xenofobia, se convirtió rápidamente en un fertilizante potente en el terreno del odio contra los judíos e Israel en particular.

Está claro que las semillas del antisemitismo no comenzaron entonces, pero el foro ciertamente aceleró y amplió las acusaciones venenosas contra Israel como un “Estado de apartheid”, impulsó la deslegitimación del Estado de Israel y su posterior boicot con movimientos globales como el BDS (boicot, desinversión y sanciones).

Aquí comenzó el nuevo antisemitismo y, el trato hostil a judíos e Israel, estalló con toda su fuerza, nuevamente. El sionismo se convirtió en sinónimo de racismo y el Holocausto fue retratado, no como una atrocidad destinada a destruir a los judíos europeos, sino como la justificación de “las malas acciones de Israel”.

El 22 de septiembre de 2021, tuvo lugar un evento que marca el vigésimo aniversario de la Conferencia de Durban, fue en Nueva York como parte de la Asamblea General anual de la ONU, pero desafortunadamente, nada ha mejorado en los últimos veinte años. Son los mismos lobos con piel de oveja.

También este año, cuando al menos 16 países muestran su apoyo a Israel y boicotean el evento debido a su hedor antisemita, incluso más que en conferencias anteriores, no es una señal real de progreso. No creo ni por un momento que estos países tienden a favorecer al Estado de Israel ni a simpatizan con los judíos dondequiera que estén.

Puedes comprar sonrisas falsas con dinero, pero el mundo no cambiará como resultado. Es imposible resolver el fenómeno milenario del antisemitismo en conferencias. Es posible reunirse de conferencia en conferencia, pero aparte de dinero y publicidad para promover agendas políticas o para marcar que hacemos algo al respecto, no se obtendrá ningún beneficio real de esos eventos.

La única condición para el cambio es la autoconciencia del pueblo de Israel y una nueva actitud sobre nuestro destino. El pueblo judío se fundó con una colección de representantes de diferentes pueblos, una composición de diferentes elementos, igualmente comprometidos con la unidad y el amor a los demás.

El antisemitismo es resentimiento de las naciones del mundo hacia nosotros. Sienten que los judíos guardamos el secreto de un futuro mejor, pero que no abrimos el conducto para que esa bondad fluya a todos los pueblos. Inconscientemente, el mundo espera que los judíos nos conectemos, estemos unidos y alcancemos un fuerte sentimiento de amor por los demás. Si actuamos así, seremos luz para las naciones, esparciremos luz y no tinieblas, amor en lugar de odio. Sólo así erradicaremos la hostilidad contra nosotros.

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Publicado en: Antisemitismo, News
Un comentario sobre “Los oscuros veinte años de la conferencia de Durban
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gran verdad!!! Muchas gracias 🌹 Dios los bendiga grandemente 🙏🙏🙏

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