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Lo que Einstein supo y los judíos se negaron a aceptar

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1931, San Diego, California, el físico Albert Einstein ( Ulm , Alemania 1879 – Princeton, New Jersey 1955 )

“No tenemos otro medio de autodefensa que nuestra solidaridad”, escribió el físico Albert Einstein en una carta a un filántropo judío de Nueva York, en junio de 1939, para agradecer su ayuda a los refugiados judíos que habían logrado escapar de los nazis, poco antes el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, como entonces, la solidaridad judía es la única forma de combatir el antisemitismo, pero parece que no aprendimos las lecciones del pasado, pues prevalecen las divisiones y los conflictos internos.

En la carta de agradecimiento de Einstein, publicada recientemente, el científico se dirige al empresario estadounidense Fred Behr y comparte con él su profunda preocupación por el ascenso del dominio nazi en Europa y por el peligro inminente para los judíos: “El poder de resistencia que le ha permitido al pueblo judío sobrevivir por miles de años, se ha basado en gran medida, en la tradición de ayuda mutua. En estos años de aflicción, nuestra disposición a ayudarnos está siendo sometida a una prueba especialmente severa”.

Así como el antisemitismo llevó a establecer el Estado de Israel, hoy somos testigos de un fuerte aumento del sentimiento antisemita, tanto directo contra los judíos, como disfrazado de deslegitimación de Israel, en muchos países, especialmente en Estados Unidos y Europa. Ahora es imperativo que adoptemos los valores de unidad y responsabilidad mutua para garantizar nuestra supervivencia.

Pero hoy, estos valores son menos importantes a los ojos de la mayoría de los judíos, actualmente somos como un cúmulo de grupos separados: izquierda contra derecha, religiosos contra seculares, asquenazíes contra sefardíes, por nombrar sólo algunas divisiones, todos envueltos en luchas constantes unos contra otros.

Por eso, para volver a nuestras raíces de unidad y restablecernos como pueblo judío solidario, debemos fijar nuestros valores originales de unidad y solidaridad en el centro de nuestro discurso común ¿qué más nos motivaría a unirnos como nación?

¿Por qué es importante? Porque la alternativa es la extinción. Sólo un modelo fusionado, puede garantizar nuestra supervivencia. Como lo expresaron nuestros sabios: “Todo Israel es garante (responsable uno del otro), es decir, cuando todos están juntos, sólo ven el bien” (voz transmisora). Como está escrito en Shem MiShmuel: “Cuando ellos [Israel] son ​​como un hombre con un corazón, son como un muro fortificado contra las fuerzas del mal”.

La solidaridad y la unidad son los valores judíos más importantes, instituidos originalmente por nuestro patriarca Abraham y su grupo, hace unos 3,800 años. Guiado por estos principios, este grupo se convirtió en el «pueblo de Israel» y aprendió a vivir en armonía como una nación cohesionada.

Siguiendo los principios de responsabilidad mutua y cohesión, podemos fortalecer lazos que trascienden a personas, grupos, facciones, edades y género y apuntar a unir a todos sin excepción, por encima de todas las diferencias.

Además, al hacer realidad esa posición, serviremos como modelo para una sociedad perfecta de gente satisfecha y exitosa, que comparte los valores más importantes de la vida: amor y conexión. Como resultado, el mundo absorberá la atmósfera de unidad que proyectamos y el antisemitismo, en todas sus formas, disminuirá.

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Publicado en: Judíos, News

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