Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Las diez plagas de Covid

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Un joven recibe la vacuna contra el COVID-19 en Ashkelon, Israel, 6/jun/21. REUTERS/Amir Cohen

En la última semana, ha quedado claro que en Israel, estamos al comienzo de una nueva ola de Covid-19. Igual que gran parte del mundo, pensamos que habíamos vencido al virus, pero una vez más estamos cerrando y el número de nuevos casos aumenta muy rápido. Aunque cerca del 60% de la población israelí está vacunada, seguimos perdiendo ante el virus.

Como advertí en innumerables ocasiones, no estamos enfermos por el coronavirus; estamos enfermos por la arrogancia y el engreimiento. La prepotencia y el egoísmo son recetas seguras para el desastre y lo comprobamos, cada vez que vemos que los casos de Covid disminuyen. Es más, la Covid no es problema local ni nacional; es el problema de todo el mundo y a menos que todo el mundo se incluya en la solución, no nos libraremos. Covid-19 nos enseñará que estamos juntos, para bien o para mal, dependemos unos de otros. Si no pensamos en la salud de los demás, nosotros mismos no estaremos bien.

En cierto sentido, me alegra que la Covid esté aquí, porque nos enseña responsabilidad mutua. Al mismo tiempo, estoy descontento por nuestra obstinación y reticencia para aprender, pues está costando vidas, millones de vidas. Yo mismo he perdido amigos, estudiantes y algunos de sus familiares a causa del virus. Nadie está exento de este bicho y precisamente por eso, es tan eficaz para enseñarnos responsabilidad mutua.

Igual que las diez plagas de Egipto que marcaron una nueva era en la historia del pueblo de Israel, cuando se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”, la Covid-19 está llevando al mundo exactamente al mismo estado. Cuantitativamente, las plagas serán cada vez menos, pero cualitativamente, serán más, es decir, nos lleva directo a comprender que si no nos comprometemos a cuidarnos unos a otros, no sobreviviremos.

En el desierto, después de huir de Egipto, los israelitas no aceptaron de buen grado el compromiso de unidad. También tuvieron que lidiar con el ego. El Talmud dice (Avoda Zarah 2b) “El Señor forzó la montaña sobre Israel, como una bóveda y dijo: ‘Si aceptan la Ley [de responsabilidad mutua], muy bien, pero si no, esa será su tumba'”. Hoy, parece que Covid está tomando el papel de Dios y nos obliga a hacer el mismo compromiso. Espero que no seamos tan obstinados, pues las plagas, ya lo sabemos, no harán más que endurecerse.

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