Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La guerra: la guerra espiritual

guerra espiritualPara el filósofo griego Heráclito, la guerra “es la base necesaria para que todo llegue a ser”, escribe Abraham Schoener de la Universidad de Toronto. “La guerra no es sólo un principio en el mundo de los asuntos mortales; gobierna todos, a cada ser en el cosmos y el cosmos mismo como un todo”, agrega Schoener a la opinión del filósofo. De hecho, toda la naturaleza está formada de elementos contradictorios que se unen. En el nivel subatómico, entre luz y oscuridad, frío y calor, atracción y rechazo, todo surge de la unión de lo positivo y lo negativo, para crear el equilibrio.

En el nivel humano, los dos opuestos se expresan como; ego, con sus expresiones negativas y altruismo, con sus expresiones positivas. El problema es que de esto último, hay muy poco, casi nada. En todos los niveles de la naturaleza, las fuerzas positivas y negativas están en equilibrio y mantienen armonía y homeostasis. Sólo en el nivel humano, la fuerza negativa supera con creces a la positiva y desequilibra al mundo entero.

Por lo tanto, la guerra que actualmente se libra en Ucrania, no es una disputa local, sino un choque con significado espiritual; ahora, el mundo está implicado, al menos emocionalmente y espero que no se convierta en implicación militar. Si queremos eliminar la guerra, debemos cambiar nuestro espíritu predominantemente negativo y abusivo hacia los demás, por armonía y equilibrio de lo negativo y lo positivo, igual que el resto de la naturaleza.

Hay un viejo cuento Cherokee de un anciano guerrero que le contó a su nieto sobre la batalla en nuestro interior. Dijo que dentro de cada uno, hay una lucha entre dos lobos: uno mezquino, codicioso y abusivo, el otro amable, generoso y compasivo. El nieto lo pensó por un momento y preguntó: «¿Quién gana?» su abuelo respondió: “El que alimentes”.

Los humanos somos seres sociales. Pensamos que nuestra inclinación es independiente, pero en realidad somos producto de la sociedad. El lobo malvado está ganando, porque toda nuestra sociedad se inclina hacia la mezquindad, la violencia y la explotación. Alimentar al lobo amable es elevar el valor de la paz y el cuidado.

La naturaleza humana no nos dejará alimentar sólo al lobo amable; es inherentemente mala, como está escrito, “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21). Pero si nosotros, como sociedad, ponemos el valor de la paz por encima, todo cambiaremos.

Normalmente, pensamos en la paz como ausencia de lucha activa. De hecho, paz es mucho más que eso. La palabra hebrea para paz es Shalom, de la palabra HaShlama, que significa complemento y Shlemut, que significa totalidad. O sea, paz no es ausencia de ego, sino complementarlo con altruismo, para crear un todo.

No debemos negar ni suprimir nuestra naturaleza básica. Si lo intentamos, de seguro fracasamos. Lo que debemos hacer es complementarla con su opuesto. Si equilibramos el ego con la misma cantidad de altruismo, avanzaremos en armonía y paz, como la naturaleza.

Dado que nuestro egoísmo crece continuamente, nunca debemos dejar de aumentar la importancia de la paz. De esta forma, crearemos un equilibrio dinámico, tal y como lo mantiene nuestro cuerpo, gracias a la homeostasis.

La guerra actual, como todas las guerras, es un llamado a la humanidad a complementar nuestra maldad con bondad. No podemos evitar hacer lo que tenemos que hacer en el campo de batalla, pero si pensamos que ganar una batalla nos trae paz, pronto nos veremos envueltos en más guerras, probablemente más devastadoras que la actual.

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