Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

La carne cultivada no nos salvará

carne cultivadaHace unas semanas, la revista Food & Wine publicó la historia de que la carne de pollo cultivada en laboratorio, hará su debut en restaurantes. Según el artículo, “Singapur aprobó la venta de buena carne de pollo cultivada. Y se abrirá el primer restaurante comercial».

Lo apoyo totalmente. Cualquier cosa que ayude a la gente es buena y ¿qué es más útil que asegurar el suministro de agua y alimento? De hecho, en los últimos años ha habido una afluencia de inventos que pueden ayudar a afrontar la deficiencia de alimentos y agua. Podemos producir agua a partir de la humedad del aire, cultivar vegetales sin tierra, desalinizar el agua de mar y convertirla en potable y ahora, podemos producir carne sin animales.

La vida en la Tierra puede ser tan buena como debería ser, pero debemos cambiar la forma en la que nos relacionamos; no es necesario cambiar nada más. Todos serán felices sólo cuando vivan en solidaridad con su comunidad y el país en el que viven esté en paz con los otros de países.

Pareciera que derrotamos a la naturaleza. Pero, en verdad, no lo hicimos. Es nuestra propia naturaleza la que está desarrollando estos maravillosos inventos y es nuestra propia naturaleza la que nos impedirá utilizarlos en beneficio de todos. Mientras no cambiemos lo que somos, la vida en la Tierra no mejorará. De hecho, irá de mal en peor.

Estos inventos nos permiten no preocuparnos por nada y centrar nuestra atención en mejorar nuestra sociedad, fortalecer nuestros lazos y solidificar nuestras comunidades. Pero, ¿elegiremos usarlos así o elegiremos sacar provecho de ellos, como lo estamos haciendo con la vacuna contra el coronavirus? Todos sabemos la respuesta.

La vida en la Tierra puede ser tan buena como debería ser, pero debemos cambiar la forma en la que nos relacionamos; no es necesario cambiar nada más. Todos serán felices sólo cuando vivan en solidaridad con su comunidad y el país en el que viven esté en paz con los demás países. Nuestra mala voluntad hacia los demás es la única causa de la miseria y la única cura para nuestros males es cambiar nuestra intención, de querer explotar o destruirnos unos a otros a querer ayudarnos y apoyarnos mutuamente. Hasta que cambiemos nuestros malos pensamientos; el agua y la comida hechos (casi) del aire, serán sólo dos decepciones más en el camino lleno de dolor que la humanidad ha recorrido desde los albores de los tiempos.

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