Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Este enredo nos salvará o nos destruirá, pero está aquí para quedarse

interdependenciaCreo que es justo decir que los países ya no sueñan con la autosuficiencia. La idea de que un país, por vasto y desarrollado que sea, pueda satisfacer todas sus necesidades por sí solo, no sólo es poco realista, sino también muy peligroso para cualquier país que intente hacerlo. El precio que pagaría un país así, sería terrible. Al mismo tiempo, la interdependencia también causa mucho daño, desplaza empleos e industrias de unos países a otros y agota las oportunidades laborales en países que sufrieron migración laboral. Este proceso de creciente enredo e interdependencia es irreversible. Sin embargo, si jugamos bien nuestras cartas, nos beneficiaremos de sus ventajas y evitaremos sus daños.

El primer y más importante punto que debemos entender es que nuestro creciente enredo es un proceso orientado a un objetivo, al final del cual todos nos cuidaremos unos a otros y nadie tendrá que preocuparse por nada. Para comprender cómo puede ser, piensa en nuestro planeta como el hogar donde vive toda la humanidad. Hay mucha comida en nuestra casa. De hecho, hay tanta comida que tiramos la mitad porque no podemos comerla toda. También hay suficiente ropa para vestir a todos, suficiente energía para dar calefacción en invierno y enfriar en verano y suficiente dinero para pagar educación, atención médica, vivienda e incluso entretenimiento para todos.

Sin embargo, mucha gente en nuestro hogar global, pasa hambre, muchos no tienen agua potable, muchos están enfermos y no tienen atención médica y muchos más carecen de educación adecuada. ¿Por qué? Porque no nos preocupamos por los demás, no nos importan y tampoco compartimos. En otras palabras, el problema no es de producción, sino de la distribución que surge de nuestra enajenación. Y debido a que nos tratamos como extraños, el resultado es competencia y destrucción en lugar de complementación y construcción.

Sin embargo, hay una razón por la que nos tratamos tan terriblemente. Mientras más evolucionamos, más egoístas nos volvemos. Se espera que el ego nos separe, pero en realidad hace lo contrario. Como somos cada vez más egoístas, queremos beneficiarnos unos de otros, usarnos, disfrutar no sólo de lo que tenemos, también de  saber que tenemos más que los demás. Nuestro deseo de ser superiores se ha convertido en nuestro principal placer y nos impulsa a vivir en sociedades en las que podemos competir y derrotarnos unos a otros. Resulta que ahora nuestro ego nos empuja a vivir juntos, aunque nos odiamos y esa atmósfera es tóxica. Por eso, nuestra casa, el planeta Tierra, está tan desordenado.

Hay noticias aún peores que el crecimiento de nuestro ego y siguen creciendo y no hay forma de revertir el proceso. En otras palabras, estamos destinados a enredarnos cada vez más hasta que, eventualmente, a menos que encontremos una manera de salir de la trampa, nos destruiremos a nosotros mismos.

Sin embargo, como dije al principio, tenemos más cartas para jugar de las que hemos usado hasta ahora. Si las jugamos bien, saldremos victoriosos.

La primera carta que debemos jugar es la consciencia. Hasta ahora, no entendemos que estamos completamente dominados por nuestro propio ego. Tampoco sabíamos que el ego es un poder en constante crecimiento. Ahora que somos conscientes, sabemos que el ego es nuestro verdadero enemigo y podremos empezar a idear tácticas para derrotarlo.

La segunda carta a jugar, es usar el enredo que nuestro ego creó, en beneficio mutuo y no para una competencia destructiva. Así como ningún país puede ser autosuficiente, tampoco la gente. Sin embargo, si decidimos complementarnos, cuando no podamos obtener algo por nosotros mismos, juntos lo tendremos y más que suficiente. Como se dijo antes, nuestra casa tiene más de lo que necesitamos, pero está en desorden y si hay deficiencias por nuestra separación, invierte la enajenación y borrarás la deficiencia.

Y dado que nuestro ego seguirá creciendo, tendremos que trabajar aún más en nuestras relaciones, para no volver a caer en la enajenación. Como resultado, nuestras relaciones se fortalecerán y se acercarán en la medida en que el ego se intensifique. Si nos atenemos a esta fórmula sencilla, ganaremos la guerra contra el hambre, la pobreza, la enfermedad y la tristeza, en todo el mundo. Aún mejor, descubriremos que el proceso orientado al objetivo de crecimiento de nuestro enredo siempre fue, acercarnos tanto que no sólo serán satisfechas las necesidades de todos, sino que realmente nos convertimos en uno, unidos en todo el mundo. Si no sucumbimos a nuestro ego, triunfaremos sobre él y elevaremos a la humanidad a nuevas alturas. Si nos rendimos a él, nos destruiremos a nosotros mismos y nuestros hijos tendrán que hacer el trabajo que no hicimos y será mucho más laboriosamente.

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Un comentario sobre “Este enredo nos salvará o nos destruirá, pero está aquí para quedarse
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Buen día. Toda esta información llego a mi vida, en el momento preciso de DIOS. Porque todo lo que está pasando mi ego aulla. Muchas gracias. Dios los bendiga grandemente 🌹

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