Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Estamos perdiendo la confianza en los científicos

científicos confianzaDe acuerdo con una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew, la confianza en científicos y científicos médicos disminuyó. La encuesta encontró que sólo el 29% de los adultos de EUA, tienen mucha confianza en que científicos y científicos médicos actúan en el mejor interés del público, frente al 40% en noviembre del 2020. No sólo las profesiones científicas y médicas están viendo una disminución en la confianza del público. La proporción de estadounidenses que tienen gran confianza en las fuerzas armadas para actuar en beneficio del público cayó 14 puntos, de 39% en noviembre del 2020 al 25% en la encuesta actual y el porcentaje de ciudadanos que tienen gran confianza en los directores de escuelas públicas K-12 y los oficiales de policía, también se redujo.

Como lo veo, hay varios niveles en este fenómeno. En el nivel más superficial, el público simplemente no quiere seguir financiando estudios vacíos y sin sentido, que sólo benefician a los que los hacen. Construimos instituciones, centros de investigación y laboratorios que no le traen ningún bien a nadie. Es mejor mantenerse alejado de estos “hallazgos”, que sólo nos confunden y no malgastar el dinero de los contribuyentes en esos estudios.

En un nivel más profundo, los servidores públicos o cualquier persona cuyo trabajo sea servir al público y trabajar en su beneficio, son intrínsecamente ineptos para su trabajo. Su propia naturaleza les impide hacer su tarea.

El problema no es de ellos, es de toda la sociedad. No es que alguien más sea más digno de confianza si estuviera en su lugar. Cuando la sociedad está plagada de desconfianza y mala voluntad, los representantes del público no pueden ser mejores que el público que los eleva a sus posiciones.

La única forma de cambiar al público del que surgen sus servidores es con educación. Aquí es donde debemos invertir nuestro dinero, tiempo y esfuerzos. Los valores en la base de la sociedad determinan su estructura y definen el nivel de confianza entre el público y sus funcionarios. Los funcionarios públicos ¿realmente quieren servir a la sociedad y entienden lo que significa servir? ¿saben hacia dónde quieren llevar a la sociedad? ¿saben lo que pueden aportar? si pueden hacerlo, son dignos de confianza. ¿Pero qué servidor público es así?

Para reformar a los servidores públicos y a científicos, para que trabajen en bien del público y no para ellos mismos, debemos transformar nuestro sistema educativo. Desde los primeros años y a lo largo de la vida, la gente debe ocuparse en un proceso educativo continuo.

Cuando nacemos, simplemente somos animales de dos patas. La educación debe dotar a la gente, no sólo de conocimientos, ante todo, debe darle valores humanos y una ética que ponga a la unidad y la amistad por encima del egoísmo y el narcisismo.

Si a la gente no se le enseña que la sociedad son muchas personas que trabajan juntas para crear una vida mejor para todos, ¿cómo podemos esperar que crea que trabajar por el bien común le ayuda personalmente? Y si determinada sociedad no se siente conectada ni valora la responsabilidad mutua y la preocupación por los demás, ¿puede esperar que sus representantes se preocupen? ¿puede un mensajero del público poseer lo que no tiene el público que lo envió?

Si los alimentos y otros productos básicos se distribuyeran de manera justa, no habría una sola persona hambrienta en el mundo. Todas nuestras necesidades y alimentos básicos son abundantes y baratos. Las únicas razones por las que no son accesibles para todos, son la codicia y la crueldad. Si el mundo produjera el doble de lo que se produce hoy, los que nada tienen, aún seguirían sin tener nada.

En otras palabras, no faltan suministros; hay una terrible falta de deseo de repartirlos. En nuestra era global, el mundo entero debe funcionar como una sola unidad. Llegar allí es un proceso gradual y está sucediendo, lo queramos o no. Si aprendemos a usarlo en beneficio de todos y aceptamos trabajar como una unidad global, todos nos beneficiaremos de la abundancia en el mundo y no habría hambre ni guerras. Si nos negamos a aceptar que todos somos una sola humanidad, la actual campaña en Europa del Este no será más que el presagio de muchas más aflicciones por venir y vendrán por nuestras propias manos.

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Un comentario sobre “Estamos perdiendo la confianza en los científicos
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gran verdad!!! No puedo decir que soy diferente, me involucro en toda esta falta de confianza, consciencia. Me entristece la pérdida ya no digamos falta de ética en el ámbito de la salud. Muchas gracias por compartir. Dios los bendiga grandemente. 🙏

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