Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

¿Estamos ciegos ante nuestra naturaleza?

ciegos ego liderazgo maldad egoísmoDe vez en cuando, me asombra el deseo de la gente de seguir ciegamente a líderes, en nombre de alguna ideología o religión y creer que eso resolverá los problemas del mundo. Estoy asombrado, no porque la gente pueda volverse fanática, sino porque, aún no entiende que «La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud» (Génesis 8:21). De algún modo, a pesar de eones de malas experiencias derivadas exclusivamente de nuestra mala naturaleza, no entendemos que simplemente no hay nada bueno en nosotros, que “hay mucha maldad del hombre en la tierra y que la inclinación de los pensamientos de su corazón es sólo hacia el mal, todo el día” (Génesis 6:5).

Incluso cuando damos, lo hacemos por algún motivo egoísta. Baal HaSulam, el más grande cabalista y pensador del siglo anterior y uno de los más grandes de todos los tiempos, expresó la maldad de nuestra naturaleza a principios de 1930. En su ensayo Paz en el mundo, escribió: «En palabras simples diremos que la naturaleza de cada uno es explotar a los demás, para su propio beneficio y si da a otros, es sólo por necesidad». «Incluso así», enfatizó, «hay explotación, pero se hace con astucia, para que el otro no lo note y ceda voluntariamente».

No espero que los líderes reconozcan que eso es lo que somos. Los líderes están obsesionados con obtener poder y control y apoyarán cualquier agenda que aumente su popularidad. Pero ¿qué pasa con nosotros, los que los seguimos? ¿aún no aprendemos que toda ideología y toda religión, incluso si comienza con las mejores intenciones, termina siendo egoísta, condescendiente e incorrecta?

Es vital que reconozcamos la verdad sobre la naturaleza humana porque sólo si la reconocemos buscaremos cambiarla. Hasta entonces, seguiremos aferrándonos a falsas ideas y dogmas y seguiremos siendo condescendientes, amonestándonos y torturándonos unos a otros con nuestra ignorancia. Tal vez por eso Rudyard Kipling escribió: “No hay pecado tan grande como la ignorancia. Recuérdalo». De hecho, parece que no lo vemos.

Si decidimos cambiar nuestra naturaleza, descubriremos que, en efecto, hay alternativa. La razón por la que percibimos que todos los seres de este mundo son egoístas e indiferentes hacia los demás es que, nosotros somos así. Aunque, no es del todo cierto. Si lo fuera, este mundo no persistiría; se desintegraría antes de que un ser complejo pudiera llegar a existir.

La verdad es que la ley que gobierna nuestro mundo no es: «el que gana se lo lleva todo», sino la «ley de equilibrio», de homeostasis. Todo científico y médico sabe que, si no fuera por la homeostasis o equilibrio dinámico, nada evolucionaría. Pero, a menos que reconozcamos que nuestra percepción actual es defectuosa, no podremos abrir los ojos y ver la verdad.

Una vez que entendamos que somos los únicos seres egoístas del planeta, comenzaremos a cambiar. Poco a poco, nos daremos cuenta de nuestra dependencia mutua y aprenderemos a actuar en consecuencia. Lo que es natural para los animales, nosotros lo tenemos que ganar con nuestro esfuerzo. Pero, la recompensa será comprender y percibir el mundo con más profundidad que las que cualquier otro ser puede tener.

Hasta que alcancemos esta nueva percepción, nos daremos cuenta de que fuimos creados egoístas, precisamente para percibir cómo funciona realmente el mundo. Si nos hubieran hecho diferentes desde el principio, habríamos seguido nuestro instinto y no habríamos sabido que hay más de una opción en la vida. Nuestro ego es nuestro enemigo, pero también es nuestro impulso para una transformación positiva. Cuanto antes lo usemos para ese propósito, antes obtendremos esa nueva percepción y descubriremos la verdad sobre nuestro mundo: que todo es equilibrio, armonía y amor.

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Un comentario sobre “¿Estamos ciegos ante nuestra naturaleza?
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Gran verdad!!! Ese ego que me ha llevado a autodestruirme con las adicciones no solo alcohol sino a la dependencia, codependencia a patrones de conducta indeseables yo lo volcará para reconstruirme que lo he venido haciendo desde hace años. Hoy se que síndicos nada puedo hacer. Por lo cual me rindo y entrego a su voluntad. Muchas gracias. DIOS los bendiga grandemente.

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