Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

EL SECRETO PARA UN AÑO FELIZ ESTE YOM KIPUR

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Las festividades judías son una ocasión para la alegría y a la vez para la reflexión. Este año parece que hay más motivos de reflexión que en años anteriores.

El año que dejamos atrás ha puesto a prueba a todos los judíos –vivan donde vivan–especialmente por el aumento del antisemitismo. Por eso, con el espíritu de estas fiestas, examinemos nuestra situación y en el seno de estas dificultades encontraremos una gran oportunidad.
 

EXAMEN DE CONCIENCIA

La guerra pasó factura no solo a israelíes y palestinos. En muchos sentidos, ha destapado y profundizado la brecha que existe entre las distintas comunidades judías de todo el mundo. Las diferencias, que en tiempo se solventaban de forma sosegada y pacífica a través de conversaciones, ahora se han vuelto tan penosas y tensas, que los líderes suelen optar por evitarlas: temen que se haga más profunda la brecha en sus ya divididas comunidades.

Pero este momento sombrío en nuestra existencia como colectivo es realmente una oportunidad para poner las cosas en su sitio. Ahora, en este tiempo propicio para la introspección y ante la actitud negativa que el mundo tiene hacia nosotros, lo más indicado es reflexionar sobre nuestras acciones.

 

NOSOTROS SOMOS JONÁS

La parte más importante del servicio de Yom Kipur (Día del Perdón) llega tras la lectura de la porción de la Torá. Es llamada Haftará, y en ella leemos partes de la Biblia (Tanaj). En Yom Kipur, el texto de la Haftará es El Libro de Jonás. Y en muchas comunidades, los pudientes compiten por el derecho a leer esta Haftará, ya que es conocido por ser una Segulá (que confiere poder) para obtener riqueza.

La historia de Jonás es especial porque habla de un profeta que en un primer momento intentó “zafarse” de su misión pero después se arrepintió. Otro punto especial acerca de Jonás es que su misión no era encauzar al pueblo de Israel ni tampoco advertirles de lo que ocurriría si no se enmendaban. Su misión consistía en salvar la gran ciudad de Nínive, cuyos habitantes no eran judíos. Hoy, ante el creciente antisemitismo, es más relevante que nunca reflexionar sobre la historia de Jonás y el mensaje que hay detrás de ella.

D’os ordena al profeta Jonás que advierta a los habitantes de la gran ciudad de Nínive que su conducta está corrompida. En otras palabras: Jonás debe avisarles de que se han vuelto tan egoístas y se han distanciado tanto, que su sociedad es insostenible. La tarea del profeta era hacer desistir de su odio a los habitantes de Nínive y conducirlos hacia la unidad y el amor al prójimo. De otro modo serían aniquilados.

Sin embargo, Jonás decide eludir su tarea y se hace a la mar en un intento de escapar.
Igual que Jonás, nosotros, los judíos, hemos eludido nuestra tarea durante los últimos 2.000 años. Pero ya no podemos seguir eludiéndola por más tiempo. Tenemos una misión. Nos fue encomendada cuando Abraham nos unió como nación sobre la base del amor al prójimo y la solidaridad mutua. Fue entonces cuando aprendimos que nuestra existencia depende de nuestra unidad, y de que seamos un modelo de unidad para el mundo entero. (Para más detalles, ver mi artículo “¿Quién eres, pueblo de Israel?” publicado el 20 de septiembre, 2014 en The New York Times).

Durante siglos, nuestros sabios y líderes han insistido reiteradamente en lo necesaria que es nuestra unidad para nuestra propia prosperidad, y también para la prosperidad del mundo. Asimismo insistieron en que, cuando caemos en el odio infundado, aparecen los problemas y las calamidades para nosotros. Y el mundo sufre también.

Con el tiempo, hemos dejado de ser conscientes de esto: nos hemos desconectado y distanciado unos de otros. Y lo que es peor, hemos hecho que las frases “luz para las naciones” y “pueblo elegido” suenen ridículas. No recordamos para qué fuimos elegidos. Nuestra misión ha caído en el olvido. Pero todavía sigue en pie, y cuando intentamos distanciarnos de ella, aparece la tormenta.

 

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LA TORMENTA

La huida de Jonás para no cumplir con su misión causa una tormenta en el mar y casi provoca una tragedia para todos los que iban a bordo. En medio de la tormenta, Jonás se va a dormir y se “desconecta” del caos que le rodea. A diferencia de él, los marineros permanecen en cubierta y luchan por salvar el barco. Ellos comienzan a sospechar que la causa de esa tempestad es alguien que está entre ellos. Echan la suerte y descubren que esa persona es Jonás, el único judío a bordo.

La difícil situación que vivimos en estos tiempos tiene muchas similitudes con el barco de Jonás. El mundo se ha convertido en una “aldea global”, vamos todos en un mismo barco, y los marineros –es decir, los habitantes del mundo– culpan de todos sus problemas al único judío “a bordo”.

Como Jonás, también nosotros permanecemos dormidos. Estamos empezando a despertar por la existencia de ese odio. Pero aún nos hemos logrado despertar para cumplir con nuestro destino, nuestra vocación. Si no despertamos pronto por completo, los marineros nos tirarán por la borda, tal como hicieron con Jonás.

 

LA DECISIÓN

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En la historia, Jonás ordena a los marineros que lo lancen al mar con la esperanza de que la tempestad se calme. Cuando está en el agua, amaina la tormenta y una ballena se lo traga. Durante tres días y tres noches, Jonás hace introspección en las entrañas de la ballena. Suplica por su vida y acepta llevar a cabo su misión.

Como Jonás, cada uno de nosotros lleva algo dentro que despierta tempestades en el mundo. Nosotros, el pueblo de Israel, llevamos en nuestro interior un método de conexión, un método para alcanzar la paz en todo el mundo. Esta es la raíz desde la cual brota nuestro pueblo: la raíz de la unión. Este genoma nos vincula, nos hace una nación; y hoy, debemos hacerla renacer, porque allá donde vayamos, esta facultad que aún no hemos aprovechado desestabiliza el mundo para que así nos sintamos obligados a unirnos.

Nuestra unión motivará e impulsará a las naciones del mundo a hacer lo mismo, del mismo modo que nuestra actual separación también tiene un reflejo en toda la humanidad. Esa es la causa de todos nuestros problemas. Cuando estemos unidos, proporcionaremos a la humanidad la fuerza necesaria para alcanzar la unión a nivel mundial. Y viviremos “como un hombre con un solo corazón”. Así que lo único que nos queda es preguntarnos si vamos a asumir esa responsabilidad, o si preferimos que primero nos tiren por la borda hasta que, finalmente, aceptemos cumplir nuestra misión.

 

LUZ PARA LAS NACIONES

Como ya explicamos, la misión de Jonás era transformar el odio infundado en amor fraternal. Y esa es también nuestra misión. Nada ha cambiado, solamente la época y los nombres. Pero ahora en vez de ser “luz para las naciones”, tratamos de ser “como todas las naciones”.

Sin embargo, el mundo necesita un remedio. Cada vez más personas y naciones sienten subconscientemente que los judíos no son como el resto de naciones, y que son los responsables de todos sus problemas; y por eso, empiezan a tratarnos en consonancia con esas sensaciones.

Las personas están reaccionando instintivamente a lo que les ocurre, y como es natural nos lanzan toda su frustración y dolor. “El día del perdón” es nuestra oportunidad para reflexionar sobre aquello a lo que estamos llamados. Es una oportunidad para unirnos y ser “luz para las naciones”. Solo entonces se apaciguará la tempestad global que nos rodea, la humanidad logrará la calma y se extenderá sobre todos un baldaquino (Sucá) de paz.

Bajo esa Sucá todos nos sentaremos como uno, sin luchas, y haremos que la unidad sea nuestro valor primordial. Ahora que conocemos nuestra misión, debemos empezar a elevar el principio de “ama a tu prójimo como a ti mismo” por encima de cualquier otro principio, hasta que se convierta en el manto que nos cubra frente a todos los problemas y desgracias.

No cabe duda de que si queremos poner fin a nuestros problemas y acabar con el antisemitismo, si deseamos transformar la rigurosidad en misericordia, y disfrutar de una vida apacible y feliz, tenemos que unirnos. Y con ello proporcionar un ejemplo de unidad a todas las naciones. Solo así lograremos traer paz y tranquilidad al mundo. Ahora quizá entendamos por qué la gente está dispuesta a pagar tanto por el privilegio de leer la Haftará de Yom Kipur: El Libro de Jonás.

 

NUESTROS GRANDES SABIOS ACERCA DE LA UNIÓN Y EL AMOR

“El éxito de nuestra nación depende únicamente del amor de cada uno a su prójimo, conectándonos como miembros de una sola familia”.

Rabí Samuel David Luzzatto

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” es la gran ley de la Torá, para incluir en la unión y la paz, que es la esencia de la vitalidad, la existencia y la corrección de toda la creación, de modo que personas de distintas opiniones se unan con amor, unión y paz”.

Rabí Nathan Sternhertz, Likutei Halajot (Bendiciones para ver y bendiciones privadas), Halajá 4

“Dado que nos destruimos con el odio infundado, y el mundo se destruyó con nosotros, volveremos a reconstruirnos con el amor incondicional, y el mundo se reconstruirá con nosotros”.

Rabí Kuk, Orot Kodesh (Luces santas), Vol. 3

“Todo conflicto en el mundo llega, principalmente, para Israel. Ahora estamos llamados a cumplir, conscientemente y por nuestra propia voluntad, una gran misión: construirnos a nosotros mismos y junto con nosotros a todo este derruido mundo”.

Rabí Kuk, Igrot (Cartas), Carta 726, año 1955

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Todo lo que quieres que los demás te hagan, hazlo tú a tus hermanos”

Maimónides, Mishné Torá, Softim, “Reglas del duelo”, Capítulo 14

“¿Cuándo es agraciada la creación ante los ojos de D’os? Cuando todo Israel están unidos, y no hay envidia entre ellos, ni odio ni competencia, y cada uno piensa en favorecer a su amigo, en su bienestar. Entonces, el Creador se complace con su creación”.

Libro Zejór le Miriam, capítulo 11

“Cuando todos los seres humanos acepten anular y erradicar el deseo de recibir para sí mismos, y no tengan más deseo que el de otorgar a sus compañeros, entonces, desaparecerán todas las preocupaciones y angustias de la Tierra. Y todos tendremos garantizada una vida saludable y plena”.

Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “Introducción al libro del Zóhar”, punto 19

 

ACERCA DE LA MISIÓN DE ISRAEL

“El pueblo de Israel debe ser la primera nación en adoptar el altruismo internacional, y ser un modelo a seguir de la bondad y la belleza que contiene esta forma de gobernanza”.

Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “Escritos de la última generación”

“El pueblo de Israel, que está más capacitado que el resto de las naciones para acercarse a D’os, otorgará posteriormente la abundancia al resto de las naciones”.

Rabí Baruj Ashlag (Rabash), Carta 18

“La divulgación de la sabiduría a las masas se denomina Shofar, como el cuerno que, al hacerlo sonar, su sonido atraviesa una inmensa distancia. Del mismo modo se propagará el eco de la sabiduría en todo el mundo, y entonces incluso las naciones escucharán y reconocerán que la sabiduría de D’os se halla dentro de Israel.”.

Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “El Shofar del Mesías”

“La nación de Israel debe prepararse a sí misma y al mundo entero mediante Torá y Mitzvot (preceptos) para evolucionar hasta el grado de aceptar este sublime trabajo del amor al prójimo, que es la escalera que conduce a la meta de la creación: la adhesión al Creador”.

Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “La responsabilidad mutua (Arvut)”

“La construcción del mundo, que ahora se derrumba con las terribles tormentas de una espada ensangrentada, exige la construcción de la nación israelí. La construcción de la nación y la revelación de su espíritu son un único asunto, y está totalmente vinculado con la construcción del mundo, que se está derrumbando y espera una fuerza llena de unidad y excelsitud, y todo esto se encuentra en el alma de la Asamblea de Israel”.

Rabí Kuk, Orot (Luces), Capítulo 9

 

ACERCA DEL AUTOR

Michael Laitman es Profesor de Ontología y Teoría del Conocimiento, tiene un doctorado en Filosofía y Cábala y un Máster en Biocibernética. Es fundador y presidente del Instituto ARI. Fue el primer discípulo del cabalista Baruj Shalom Ashlag (Rabash).

El Profesor Laitman imparte su cátedra diaria de Cabalá a un auditorio de aproximadamente dos millones de personas en todo el mundo, con traducción simultánea a ocho idiomas: alemán, español, francés, hebreo, inglés, italiano, ruso y turco.

Hasta esta fecha, el Profesor Laitman ha publicado más de cuarenta libros, traducidos a treinta y cinco idiomas. De entre ellos destacamos: Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la solidaridad mutua están a la orden del día, La psicología de la sociedad integral, y Egocentrismo frente a altruismo en la era global: cómo la sociedad puede transformar el egocentrismo en beneficio común.

Los artículos y entrevistas del doctor Laitman han aparecido en medios de comunicación tan relevantes como Bloomberg TV, Fox News (Radio), The Chicago Tribune, Il Corriere della Sera y The Miami Herald.

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