Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

El mundo estaría mejor sin el “Compromiso de Dar”

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Warren Buffett consejero delegado de Berkshire Hathaway y Gill Gates, cofundador de Microsoft, reaccionan tras participar en un concurso de lanzamiento de periódicos antes de la reunión anual de Berkshire en Omaha, Nebraska, 2/may/15. REUTERS/Rick Wilking.

“Compromiso de dar”, de acuerdo con la declaración en ese sitio, «es una promesa de las familias e individuos más ricos del mundo, de dedicar la mayoría de su riqueza a causas caritativas». En 2010, Warren Buffett, Melinda y Bill Gates fundaron la iniciativa: Compromiso de dar, después de una serie de conversaciones con filántropos, sobre cómo podrían establecer un nuevo estándar de generosidad entre los ultra ricos. Compromiso de dar tiene como objetivo tomar algunos de los problemas más apremiantes de la sociedad. Los 231 multimillonarios que han firmado el compromiso, incluyen nombres como David Rockefeller, Jeff y Marieke Rothschild, Richard Branson, Charles Bronfman, Elon Musk, Mackenzie Scott, Mark Zuckerberg y por supuesto, los tres iniciadores.

Muchos ya donaron miles de millones de dólares, pero el mundo sigue deteriorándose. Me temo que incluso si toda la gente en la lista, sigue con su promesa, el mundo no será ni un poco mejor de lo que es hoy. Dispersarán su riqueza en todo el mundo, construirán un ala de hospital aquí, una nueva escuela allá, pero la vida, realmente no mejorará.

Es cierto que en muchas partes, los sistemas de salud y de educación deben ser mejorados, pero gastar dinero en sistemas enfermos, no los curará. En todo caso, empeorará la enfermedad. Tal y como está, el mundo estaría mejor sin esos miles de millones.

Los disfuncionales sistemas de bienestar, de salud y de educación que vemos en el mundo están en ese estado, no por falta de dinero, sino por falta de buena voluntad. No hay ningún deseo de hacer que funcionen bien, porque nadie cuida a nadie. Cuando la gente desea explotar, se complace en ver sufrir a los demás y no tiene interés de mejorar la vida de nadie.

Cuando viertes tanto dinero en un sistema tan corrupto, no hay duda de que los fondos se quedarán en la parte superior y nada llegará a quienes lo necesitan.

Al dinero se le puede dar buen uso si la gente quiere darle buen uso. Para evitar que miles de millones o de billones de dólares vayan aún más profundo en la corrupción y queden en manos de burócratas corruptos, la sociedad debe pasar por un proceso educativo integral. Cuando todos aprendan a cuidarse mutuamente, será natural usar los recursos en beneficio de todos. Cuando esto suceda, encontraremos que podemos tener una excelente salud y una gran educación, por una fracción del costo de lo que ahora se considera necesario.

Para lograrlo, necesitamos un proceso educativo. De hecho, la única educación que se necesita es aprender a cuidarnos mutuamente. Para lograrlo, debemos ver el problema desde todos los ángulos. La ciencia muestra que sólo sobreviven e incluso prosperan, los sistemas, cuyas partes colaboran y mantienen la salud general de todos sus elementos. También la historia demuestra que las sociedades, donde había solidaridad y cohesión fuertes, prosperaron y que se desmoronaron cuando las divisiones internas se impusieron. Tenemos que demostrar en todas las formas, que sólo somos fuertes, saludables y felices, cuando estamos unidos, cuando nos cuidamos mutuamente.

En los próximos años, cientos de millones de personas quedarán desempleadas. La pandemia acelera el proceso y ya decenas de millones están sin trabajo, ya sea voluntariamente o porque su trabajo pre-pandemia desapareció ¿cómo se apoyan a sí mismos y a sus familias si no hay responsabilidad mutua entre nosotros? ¿cómo se mantendrán sanos si no sienten que la sociedad se preocupa por ellos ni que están obligados ante la sociedad? Se convertirán en individuos deshonestos dispuestos a explotar y hacer daño en cualquier momento.

Pero, si su mente se forma en solidaridad, si entienden y sienten que todos dependen de los otros y que la sociedad los cuida, encontrarán formas constructivas de contribuir y la sociedad se beneficiará.

Mientras más tiempo esté la pandemia causando estragos en la sociedad, más urgente será aprender las reglas y saber actuar en el nuevo mundo emergente. Hasta que entendamos que las reglas del juego cambiaron, sabremos qué hacer con los miles de millones de dólares donados. Y también comprenderemos que no necesitamos que la gente le dé su dinero a la sociedad, sino que le de su corazón.

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