Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

El COVID-19 requiere responsabilidad mutua

responsabilidad mutua

Se habla mucho de que el COVID-19 es un castigo de la naturaleza por el maltrato de la humanidad. Respetuosamente, no estoy de acuerdo. Según lo veo, no hay castigos en la naturaleza; hay leyes. La gravedad, por ejemplo, es una ley natural. Si saltas del techo de un edificio alto pensando que puedes volar, morirás. Incluso si a mitad de camino estuvieras disfrutando de la vista y del viento en tu cara, pensando que la vida te sonríe. Pero si obedeces la ley de la gravedad y permaneces en el techo sólido y estarás a salvo.

Por siglos, la humanidad se ha comportado como un tonto en el techo, pretendiendo ser lo que no es: la que gobierna la Tierra. Saltamos demasiado alto y ahora estamos cayendo libremente. En nuestra caída, celebramos nuestros logros y dijimos: «Hasta aquí, todo bien». Pero nos engañó nuestra naturaleza egocéntrica y sesgó nuestra percepción de la realidad. Ahora, cuando el suelo se acerca rápidamente, sólo hay un paracaídas que podemos abrir para detener la caída libre: alinear la naturaleza humana con toda la naturaleza. Nada más, evitará la colisión con el asfalto.

Castillos en la arena

En cuestión de semanas, el coronavirus detuvo la civilización. Turismo, transporte, deportes, entretenimiento, cultura, industria, educación, socialización e incluso, nuestra capacidad de congregarnos para orar, se frenó. En resumen, el virus detuvo nuestra vida. La mayoría aún tiene sustento básico, como comida y refugio, pero incluso esto es dudoso en el futuro.

Al mismo tiempo, en esas pocas semanas, el COVID-19 también logró reiniciar muchos aspectos de la naturaleza que fueron suprimidos por los humanos. El aire en China es claro, por primera vez en décadas, se pueden ver peces nadando en, lo que fueron agua turbia, en los canales de Venecia, también nadan cisnes después de muchos años de ausencia. La naturaleza palpablemente se rejuvenece. No toma represalias contra la humanidad; simplemente nos separó del resto de la naturaleza y restaura su armonía y equilibrio.

El coronavirus nos da un mensaje: la naturaleza humana, que engendró la civilización que tanto valoramos, está en desacuerdo con el resto de la naturaleza. Es perjudicial para el resto del mundo y también para los humanos mismos.

El mundo en el que vivimos es reflejo de las interacciones entre sus partes. Si bien la naturaleza se desarrolla en colaboración armoniosa, nosotros fuimos impulsados ​​por la lucha por poder y control. Como niños traviesos que construyen castillos en la arena, luchamos para construir castillos y aplastar todo lo demás, hasta que llegó la marea y lo lavó, para que podamos comenzar de nuevo correctamente.

Homeostasis y responsabilidad mutua

Cuando los lobos fueron cazados hasta su extinción en el Parque Nacional Yellowstone en Wyoming, Estados Unidos, todo el ecosistema sufrió. La súper población de herbívoros agotó la flora, los arroyos se desviaron de su curso por la falta de vegetación en sus orillas y la salud de los animales se deterioró, pues los depredadores no sacrificaban a los débiles y enfermos. Cuando los lobos fueron reintroducidos en el parque, se restableció el equilibrio y la salud.

La ley natural que guía este equilibrio se conoce como «homeostasis», se define como la tendencia hacia el estado de equilibrio entre elementos diferentes pero interdependientes o, conjuntos de elementos de un organismo, población o grupo.

Nosotros, humanos, estamos desprovistos del instinto que mantienen la homeostasis en el resto de la naturaleza. Lo debemos desarrollarlo consciente y voluntariamente. La homeostasis humana no será una ley natural que nos guíe, sino una guía social que formará la base de nuestra sociedad. Esa directriz será «responsabilidad mutua». Al igual que la homeostasis, la responsabilidad mutua implica la tendencia hacia el equilibrio entre elementos diferentes pero interdependientes. Pero en los humanos, es una tendencia consciente más que inherente.

Si introducimos la responsabilidad mutua en nuestras sociedades, podremos continuar creciendo y prosperando como sociedad humana. Si la evitamos, la naturaleza nos obligará a comportarnos de forma más equilibrada. Hoy lo hace el coronavirus. Pero, mientras más la rechazamos, más agresiva será la naturaleza para obligarnos a cumplir.

En la práctica, la introducción de la responsabilidad mutua debe ocurrir en el nivel físico y en el intelectual. En el nivel físico, los gobiernos deberán atender las necesidades básicas de la población; alimento, atención médica y vivienda. En el nivel intelectual, se deberá establecer un sistema de educación en línea, donde científicos y otros expertos, introduzcan la noción de responsabilidad mutua y expliquen por qué la realidad de hoy lo requiere.

La idea detrás de estos programas educativos no es simplemente ayudar a la humanidad a vencer el virus. Más bien, la idea es cambiar el paradigma que gobierna nuestra vida, de centrarse en el «yo» a centrarse en el «nosotros». El viejo paradigma es el por qué, el coronavirus detuvo a nuestra civilización, para que podamos construir uno nuevo con base en responsabilidad mutua y cualquier momento de retraso, será un momento demasiado tarde

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Publicado en: News
3 comentarios sobre “El COVID-19 requiere responsabilidad mutua
  1. Glafys dice:

    Así es desde mucho tiempo se nos estaba demostrando que debíamos parar de destruir la naturaleza, caso omiso, no soy erudita, pero si me doy cuenta como este virus ha llegado a detener a la humanidad que no quiso ver lo que nos estaba avisando, lo malo es que la enseñanza es muy dura, espero aprendamos a tener más cuidados y limitarnos en lo que hacemos no encegecernos, ¿como poder tener concienza de decir cuidado basta?. ¿…? No se si esto que esta pasando servirá para reaccionar sobre todo a aquellos que tienen el poder y quieren más y más poder, disculpen, pero creo que muy cruel es esta enseñanza que tenemos en este momento luego olvidaremos, como cosas muy trágicas anteriores que quedaron en el recuerdo de algunos y nada se hizo para ser mejor, Dios nos proteja y nos haga razonar y ser mejores

  2. Maria de Lourdes de Lira dice:

    La naturaleza en su descanso de la humanidad, que sea para bien de amnbos.El hombre tiene la palabra.

  3. Farides Pérez dice:

    No hay castigo en la naturaleza, puedo poner otro ejemplo: si yo no obedezco las señales de tránsito es posible que tenga un accidente. A quién culpo de esto? pues a mi y nadie más. Si infrinjo una ley tengo que esperar las consecuencias la ley de Causa y Efecto

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