Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

De Kabul a Estambul

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Un combatiente talibán, sostiene un rifle de asalto M16, frente al Ministerio del Interior en Kabul, Afganistán, 16/ago/21. REUTERS/Stringer

El atacante suicida que mató a 170 personas, incluidos 13 militares estadounidenses, no fue un atacante solitario. Formó parte del capítulo de Afganistán de ISIS, conocido como ISIS K. La ola de terror se intensifica y disminuye, pero en realidad nunca se detiene. Ahora que los extremistas en Afganistán ganaron el control de las sofisticadas armas de EUA, incluidos aviones de combate y otras armas que pueden causar estragos, podemos esperar que las cosas empeoren mucho. De Kabul a Estambul, a Rusia y a Europa, el color verde del califato se está extendiendo.

El terrorismo no es un «acto». Ser terrorista es una carrera bien remunerada, la pagan países poderosos, organizaciones poderosas e individuos poderosos. Las organizaciones terroristas están cada vez mejor equipadas y es muy posible que lleguen a poseer energía nuclear. Si lo hacen, no dudarán en usarla. A ellos, morir por la causa no les espanta, es su sueño hecho realidad.

La humanidad está indefensa frente a esas amenazas porque, de hecho, no hay humanidad, no hay un cuerpo de naciones con cohesión. Hay naciones y organizaciones que luchan entre sí por dominar. En esa lucha, todo vale, no hay restricciones. Potencialmente, la humanidad podría eliminar la amenaza del terrorismo. Prácticamente, nadie quiere estar a la altura del desafío.

Los talibanes, armados con rifles, lanzagranadas y el Corán, acaban de demostrar que en su propia tierra pueden derrotar a Estados Unidos, a Francia y al Reino Unido juntos. Pronto llegarán a Europa, a Rusia y a Estados Unidos.

Para Israel, aunque no sólo para Israel, estoy seguro de que estas son malas noticias. Los talibanes y sus aliados islamistas no se quedarán quietos. Su plan es pintar el mundo de verde. No el verde de los árboles, sino el color del islam. No son islamistas moderados; lo quieren todo.

Instalarán «posiciones fuertes» en lugares clave de todo el mundo y las usarán como bases para la expansión. En Medio Oriente podría ser Líbano o Siria, ciertamente Gaza e incluso ciertos puntos dentro de Israel. unque, no planean permanecer en el Medio Oriente. El objetivo del islam radical es implantarlos en todo el mundo, en lugares como Sudamérica, África e incluso cerca de Estados Unidos, como Cuba. La ubicación específica tiene poca importancia; lo que debería preocuparnos es su intención y determinación de convertirse en gobernantes del mundo y convertir a toda la humanidad al islam.

Estamos a las puertas de una nueva era. Lo que creíamos saber ya no es cierto y están entrando nuevos jugadores. Habrá muchas luchas y la única forma de evitar un colapso total de la humanidad, es la unidad.

Aquí es donde Israel tendrá que desempeñar su misión. La única forma de mitigar la turbulencia hacia la que nos dirigimos, es con unidad. Cuando se trata de unidad, Israel debe guiar el camino. Actualmente, Israel es el líder mundial en división, con el país desgarrado por subculturas que no se soportan entre sí.

Además, la división entre Israel y la diáspora judía se ha vuelto tan profunda que parece que los que se consideran judíos dentro de Israel y los que se consideran judíos en el extranjero, no son la misma nación.

Además, los judíos del mundo también están más divididos que nunca, divididos en miles de denominaciones y visiones del mundo. En resumen, así como la humanidad no es un cuerpo cohesionado de naciones, el judaísmo no es un cuerpo cohesionado de gente. Y sin cubrir las divisiones con una unidad global, no hay judaísmo.

Dado que los judíos deben guiar el camino hacia la unidad, mientras más se fragmenta la humanidad, más presionará a los judíos. Las guerras que hundirán a la humanidad en los próximos años no son guerras que se puedan ganar. Son guerras cuyo objetivo es demostrar que la única solución es la unidad por encima de todas las diferencias.

Por lo tanto, el futuro verá a la humanidad caer en conflictos cada vez más violentos y a sociedades cada vez más divididas. En ese momento, el odio a los judíos aumentará hasta que los judíos se unan y sean ejemplo de unidad. Como resultado, las guerras en todo el mundo disminuirán y prevalecerá una paz duradera. Lo que queda por ver es el peaje que tendremos que pagar hasta que suceda.

Para obtener una explicación más detallada, consulta el enlace a continuación: “La elección judía: Unidad o antisemitismo, Hechos históricos sobre el antisemitismo como reflexión sobre la desunión social entre judíos”.

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Publicado en: News
Un comentario sobre “De Kabul a Estambul
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Muchas gracias 🙏

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