Dr. Michael Laitman Para cambiar el mundo cambia al hombre

Cuando los deseos cambian, también lo hace el cerebro

deseos neurocienciaEl cuerpo humano no es fundamentalmente diferente del de otros mamíferos y ciertamente no, del de otros simios. Sin embargo, los homínidos, el tipo de simios que evolucionó hasta convertirse en homo sapiens, ha seguido evolucionando hasta el punto en que salimos de la cadena alimenticia y ganamos no sólo el dominio absoluto sobre todos los seres vivos, también sobre el planeta ¿qué tienen de diferente los homínidos que les da prominencia? La naturaleza les inculcó deseos cambiantes. Estos deseos son la causa del desarrollo perpetuo del hombre.

Dado que los deseos en otras especies animales apenas cambian a lo largo de los eones, las especies evolucionan muy lentamente. Básicamente, tan pronto como el estómago de un animal está lleno, busca descansar. Durante la temporada de apareamiento, busca pareja y después del apareamiento, vuelve a los dos deseos básicos, comida y descanso. Las hembras (y en ocasiones también los machos) tienen un deseo adicional de atender los deseos básicos de sus crías, junto con los suyos propios.

Un dicho del Talmud resume la idea: “Un becerro de un día se llama buey” (Baba Kama 65b). Dado que el ternero de un día, quiere exactamente lo que quiere el toro adulto, alimentarse y descansar, no hay diferencia fundamental entre ellos.

Pero, un bebé y un adulto humanos, son mundos aparte, incomparables. Para adaptarse a los deseos cambiantes del ser humano en crecimiento, el cerebro debe adaptarse constantemente a las nuevas demandas. Por eso decimos que la necesidad (el deseo) es la madre de los inventos.

Pero la humanidad está en una encrucijada. Nuestros deseos en evolución han crecido hasta un punto en el que queremos devorar al mundo entero. Como resultado, desarrollamos tecnologías e instrumentos para lograrlo. Pero a medida que los implementamos, destruimos nuestro hogar. Debemos tomar el control de la evolución de nuestros propios deseos antes de que nos consuman.

Ya sabemos que el planeta Tierra es un sistema único. Y la siguiente fase en la evolución de nuestros deseos es aprender a beneficiarnos de él, en lugar de querer someterlo y destruirlo.

Sabremos cómo beneficiarnos de él, cuando seamos simpatéticos, hasta el punto en que nos sintamos parte de él. Cuando nos convertimos en parte de algo, no lo controlamos, tampoco renunciamos al poder, porque ese algo, ahora es parte de nosotros y podemos sentirlo en nuestro interior, tal como nos sentimos a nosotros mismos. No restringimos nuestro control; ampliamos nuestra percepción para incluir al mundo entero.

Cuando alcancemos ese estado, sabremos perfectamente cómo manejar el mundo y a nosotros mismos.Tendremos el control total y todos se beneficiarán de nuestro conocimiento.

No podemos detener la evolución de los deseos, pero si conocemos su dirección, podremos acelerar su ritmo y llegar a nuestro destino de forma rápida y agradable.

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Un comentario sobre “Cuando los deseos cambian, también lo hace el cerebro
  1. Rosa María Lomeli Delgado dice:

    Efectivamente!!! La ciencia y sus «grandes descubrimientos» han explotado la naturaleza, a los enfermos en faces terminales lo único que han logrado es alargar el sufrimiento. Es tanta la ambición, poder, dinero disfrazados de intenciones positivas. No queremos aceptar que Dios ve la intención no sus «grandes descubrimientos» no queremos anteponer la humildad el mágico ingrediente. Muchas gracias 🌹 Dios los bendiga grandemente 🙏🙏🙏

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